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Opinión
La verdad revolucionaria contra la mentira morenista
En el Siglo XVIII, la burguesía era una clase revolucionaria que, junto a sus mejores representantes ideológicos, conformaron la Ilustración, sepultando al irracional oscurantismo feudal con las armas de la razón y la verdad.


En el Siglo XVIII, la burguesía era una clase revolucionaria que, junto a sus mejores representantes ideológicos, conformaron la Ilustración, sepultando al irracional oscurantismo feudal con las armas de la razón y la verdad. Hoy, en el pináculo del capitalismo y con la burguesía más recalcitrante al mando, vivimos un nuevo oscurantismo, uno donde todos tenemos la información del mundo en la palma de la mano, pero nadie sabe qué está pasando en verdad. La burguesía usó la verdad como bandera para llegar al poder y, hoy, hinchados de riqueza y pervertidos hasta el tuétano, la utilizan como un harapo de lustre para pulir sus mentiras.

Los políticos de la democracia burguesa, en cualquiera de sus presentaciones, usan la mentira como una herramienta para maquillar la explotación, la corrupción y todos los vicios del sistema para salvar su modus vivendi y perpetuar el modelo económico. Ya pervirtieron el oficio político y se han convertido en mentirosos de proporciones industriales.

Las escandalosas pero superficiales consignas de políticos “radicales”, como Donald Trump, omiten la raíz del problema sobre el estancamiento estadounidense y atribuyen la decadencia económica gringa a los migrantes, no al modo de producción capitalista al que están irremediablemente atados. En Argentina, Javier Milei utiliza el recurso de culpar a la “casta política” y no a la mordaza financiera que los ha atado desde hace décadas.

En México, los representantes de la burguesía llegaron al gobierno culpando a la corrupta “mafia del poder”, dejando intacto al neoliberalismo, incluso fortaleciendo el saqueo a la nación mediante la entrega directa del país a la oligarquía y atacando a las honestas organizaciones sociales que se atreven a criticarlos.

Las mentiras son el arma predilecta de Morena y las redes sociales su plataforma más eficiente para manipular. La última campaña de desprestigio de la “cuarta transformación” (4T) en redes representa un buen ejemplo para explicar cómo funciona su máquina de mentiras.

En días recientes, el popular influencer Mr. Doctor detalló, en un video por YouTube, cómo rechazó participar en la campaña de desprestigio donde un grupo de influencers sobre salud, contratados por una agencia publicitaria afín al Gobierno Federal, recitó un guion donde atacaban específicamente a los sueros Electrolit por rehusarse a pagar el impuesto a bebidas azucaradas impulsado por el gobierno; aquí destaco que profesionales de la salud han aclarado que los sueros sí deben contener azúcar para cumplir su función de hidratación y absorción de sales minerales, algo que no convierte a Electrolit, ni a ninguna otra marca de sueros, en bebidas candidatas a gravarse. La raíz del conflicto es la pelea del Estado morenista contra la farmacéutica PISA, empresa que acumula un adeudo de 40 mil millones de pesos, situación que contribuye al desabasto de medicamentos en el sector de salud pública, que lastima terriblemente a nuestro país.

Aclaro que el presente escrito no es una defensa a la gigantesca farmacéutica, sino una muestra más de cómo la 4T ha usado la fuerza del Estado para atacar a sus adversarios con todos sus recursos, incluyendo el linchamiento mediático. Estoy a favor de que las grandes empresas paguen sus impuestos correspondientes.

Morena representa perfectamente a la burguesía, también usaron la bandera de la verdad para llegar al poder y hoy mienten como respiran; por si fuera poco, exponen la vida y salud de millones de mexicanos, además de manipularlos, con tal de perpetuar sus mentiras y el poder.

Los pobres de México deben unirse como clase y, orientados por los mejores hombres de sus entrañas, retomar la verdad e impregnarse en ella para derrotar con la razón de la ciencia y “energía jacobina” no sólo a Morena, sino a cualquier representante que la burguesía pretenda imponerles enfrente. 


Escrito por Manuel Pérez

Licenciado en Comunicación por la UNAM.


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