Escafandra
Orígenes culturales y míticos de cierto conocimiento entre las damas romanas
Este libro reúne ocho ensayos dedicados a evocar y evaluar desde una perspectiva filosófica, religiosa y ética los hábitos íntimos y las creencias de los habitantes de la Roma imperial.
Este libro reúne ocho ensayos dedicados a evocar y evaluar desde una perspectiva filosófica, religiosa y ética los hábitos íntimos y las creencias de los habitantes de la Roma imperial con el propósito de definir qué tanto algunos o muchos supervivían en la Europa del Siglo XX.
El asunto de cada uno de los estudios es obviado por los títulos: Visión esquemática del matriarcado, según Bachofen; Símbolos y emblemas de Afrodita en la estatua de Tanquil; Papel de Afrodita en la diosa Fortuna en el mito de Servio; Culto y mito de Acca Larena; Las Floralias y los juegos escénicos; Los simulacros y la naturaleza espectacular de dioses y diosas; El mito en cuanto emancipación en relación con su culto; y Los juegos escénicos y la malicia del erotismo romano.
En este último ensayo está reseñada la hipótesis central del análisis: que el sexo es una de las fuentes de movilidad, curiosidad y creatividad humana que han permitido al hombre sobrevivir, desarrollarse e imponerse a los demás entes. De ese móvil, inherente a todas las especies orgánicas, han derivado sus múltiples labores, lenguas, juegos, artes y deidades. Las líneas que siguen resumen de manera explícita la conclusión del autor:
“Las figuras del mundo mítico están sujetas a una constante interpretación de la existencia a partir de la líbido: interviene una especulación (en el sentido de la visión en el espejo) que cada vez más separa el placer de su función propiamente animal. La procreación, con su referencia original al cosmos, al poder circular, cede su lugar a la experiencia de la turbación, al éxtasis. En los misterios, los contenidos del mito, las imágenes del orgasmo asociadas a las de la muerte y la resurrección, se vuelven símbolo premonitorio de la inmortalidad. Éste es el inesperado desquite de los dioses asiáticos sobre las divinidades olímpicas. Los juegos escénicos que estas divinidades habían instituido en Roma aportan finalmente una doble liberación: la del placer erótico coincide con la de su función cultural. Los dioses olímpicos, en su identidad definitiva, lo suficientemente madura como para poner en entredicho el orden universal, no parecen en el teatro más que a través de la infinita casualidad de las aventuras amorosas. Los juegos escénicos consagran su gratuidad y a las potestades del placer inútil”.
Pierre Klossowsaki (París, Francia-1905-2001) fue filósofo, historiador, guionista de cine, autor de cinco novelas y numerosos ensayos.
Escrito por Ángel Trejo Raygadas
Periodista y escritor.