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El gobierno de Reino Unido anunció nuevas medidas contra los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada, entre ellas la prohibición de importar productos procedentes de esas comunidades y acciones contra empresas e individuos que apoyen, faciliten o se beneficien de su expansión.
El anuncio fue realizado por el ministro británico de Relaciones Exteriores, Ed Miliband, quien afirmó ante el Parlamento que el gobierno británico considera ilegal la ocupación israelí de territorio palestino y advirtió que la expansión de los asentamientos y la violencia de colonos ponen en riesgo la posibilidad de establecer un Estado palestino como parte de una solución de dos Estados.
Miliband sostuvo que las medidas no están dirigidas contra el pueblo israelí, sino contra las políticas relacionadas con la ocupación y los asentamientos. El gobierno británico reiteró además su respaldo a una solución negociada de dos Estados, con Israel y Palestina coexistiendo.
La prohibición comercial entrará en vigor en un plazo de entre seis y nueve meses. También se contemplan restricciones contra actividades relacionadas con los asentamientos, como financiamiento, construcción, infraestructura, bienes raíces y publicidad. De acuerdo con el gobierno británico, las medidas buscan impedir que empresas e individuos contribuyan a la expansión de las colonias israelíes.
La decisión fue anunciada de manera coordinada con otros 11 países que expresaron su respaldo o anunciaron que analizan medidas similares. Los países firmantes fueron Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España, Suecia y Reino Unido. La declaración señala que la expansión de los asentamientos y la violencia de colonos están deteriorando las condiciones para una solución de dos Estados en Palestina.
La medida ocurre en un contexto de creciente tensión entre Londres y el gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Reino Unido reconoció formalmente al Estado palestino en 2025 y en junio de este año ya había impuesto sanciones contra colonos israelíes vinculados con actos de violencia en Cisjordania.
Israel respondió con una serie de represalias. El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén Este, que funciona como representación británica ante los territorios palestinos y mantiene actividades políticas, consulares y de cooperación con la Autoridad Palestina.
Saar acusó al gobierno británico de intervenir en los asuntos internos de Israel y de intentar influir en el proceso electoral del país, cuyos comicios están previstos para el 27 de octubre. También calificó de falsas las acusaciones británicas sobre una política de desplazamiento de palestinos en Cisjordania.
Como parte de la respuesta, Israel anunció la prohibición de entrada a 12 ciudadanos británicos, entre ellos el exlíder laborista Jeremy Corbyn y los diputados Zarah Sultana, Diane Abbott y representantes del Partido Verde. El gobierno israelí los acusó de participar en actividades que considera antisemitas o contrarias a Israel.
Saar también anunció la salida de representantes británicos del Centro de Coordinación Civil-Militar de Kiryat Gat, vinculado con la coordinación internacional de la situación en Gaza, así como el fin de la participación británica en el entrenamiento de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina en Cisjordania.
El enfrentamiento diplomático ocurre mientras aumenta la presión internacional sobre Israel por la expansión de los asentamientos y la violencia contra palestinos en Cisjordania. La mayoría de los países y organismos internacionales consideran ilegales los asentamientos israelíes en el territorio ocupado, mientras Israel rechaza esa interpretación.
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Escrito por Abigail Cruz Guzmán
Reportera