Ése es el enemigo principal del neoliberalismo; por ello se ha encargado de censurar y desarticular todo intento de organización por todas las vías a su alcance.
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El cinco de julio de 1962, el país norafricano Argelia obtuvo su independencia tras ser una colonia de Francia durante 132 años. Esta liberación del yugo colonial no fue una dádiva del imperialismo francés, se obtuvo tras una larga y sangrienta lucha que cobró la vida de más de un millón de seres humanos. Hoy, Francia vive momentos de grave crisis política, pues la población de esta potencia capitalista está resintiendo los golpes liberadores que le han propinado los pueblos africanos que eran sus colonias.
Aunque desde finales de la década de los años 50 del siglo pasado la mayoría de las colonias se independizó formalmente de la metrópoli, en los hechos dependieron del control de Francia, que mantenía sus tropas al interior de naciones como Senegal, Costa de Marfil, Malí, Burkina Faso y Níger. Los gobiernos de estas naciones se han decidido a cortar la dependencia obligando a Francia, en años recientes, a sacar a los ejércitos todavía diseminados en la zona por el imperialismo galo; han reemplazado la moneda francesa para sus transacciones económicas y, sobre todo, han expropiado los recursos naturales como el oro, el uranio y el petróleo; en ese proceso, el apoyo de Rusia y China están desempeñando un papel importante, porque brindan asesoría militar, inversiones económicas de importante trascendencia; por ejemplo, Rusia suministra hidrocarburos, fertilizantes y tecnología nuclear civil, mientras China ha hecho inversiones directas en proyectos de infraestructura, líneas de ferrocarril y explotación petrolera.
La página más importante, violenta y de mayor significado histórico y político en esa liberación africana fue, sin duda, el caso de Argelia. Un vivo e intenso cuadro de ese proceso de liberación se realizó en 1966 cuando Gillo Pontecorvo, director de cine italiano (un realizador que luchó contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y se afilió muy joven al Partido Comunista Italiano), filmó La batalla de Argel, historia que se apega con mucha objetividad a la verdad sobre lo acontecido cuando el Frente de Liberación Nacional (FLN) desarrolló una lucha basada en la guerra de guerrillas, tanto rural como urbana.
La batalla de Argel discurre narrativamente cuando Ali La Pointe (Ibrahim Haggiag) se incorpora a la lucha anticolonial a partir de 1954. Ali se convierte en uno de los dirigentes del FLN hasta que muere en 1960 cuando, acorralado por el ejército francés, se niega a entregarse y los franceses que lo tienen rodeado instalan potentes explosivos para hacer volar el edificio. Las escenas son descritas como si fuera un noticiero, pero Pontecorvo logra reflejar el grado de violencia, el terrible sufrimiento de los argelinos y la muerte brutal de los colonos franceses.
Las escenas son muy parecidas a las que actualmente enfrentan los palestinos que sufren el genocidio por el sionismo. La batalla de Argel nos muestra que el declive de Francia y de Europa occidental no comenzó apenas, sino que el proceso de descolonización ha influido notoriamente en la caída de la Europa arrogante, supremacista racial y opresora de los pueblos africanos y de otras partes del planeta; ahora que ya no extrae inmensas riquezas de naciones pobres, la burguesía francesa se ve obligada a expoliar más a su pueblo, recortar resupuesto a la educación, la salud, a los servicios y aumentar sus gastos militares, lo que constituye una crisis del orden capitalista.
Ése es el enemigo principal del neoliberalismo; por ello se ha encargado de censurar y desarticular todo intento de organización por todas las vías a su alcance.
El Gobierno estatal aseguró que no existen contratos vigentes ni concesiones otorgadas a las empresas israelíes. La administración también aclaró que la carta de intención firmada en 2021 no compromete inversiones y propuso una mesa de trabajo para el 6 de noviembre.
El organismo documentó asesinatos, torturas, violencia sexual y graves daños contra menores palestinos. También denunció el desplazamiento de más de 34 mil personas en Cisjordania.
Es la historia de dos seres oprimidos por el sistema instaurado en una Italia intolerante, extremadamente corporativista y cuya clase dominante logró fanatizar a gran parte de la población italiana.
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La película de Yuval Abraham y Rachel Szor, reconocida con un Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia 2026, llegará a la Cineteca Nacional y a salas de Cinemex
Los músicos denunciaron asfixia y afirmaron que nadie debería tener que tocar música para ser tomados en serio
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Buscaba formar un vínculo para criticar a esa sociedad que, imitando a Estados Unidos, reflejaba a una sociedad hedonista, despilfarradora, injusta y acomodaticia.
Las movilizaciones, iniciadas por estudiantes de secundaria y ampliadas con sindicatos, expresan el descontento por el costo de vida y el deterioro de la educación pública. La jornada del sábado terminó con alrededor de 2 mil detenidos, más de 600 agentes lesionados.
Hasta el 14 de octubre de 2026, 74 mil 392 palestinos habían muerto y 175 mil 440 habían resultado heridos desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023.
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Tras las movilizaciones, cierran 130 centros de educación secundaria.
Mientras el gobierno estatal promueve la participación de empresas internacionales, usuarios de redes cuestionan los intereses detrás de la tecnología hídrica israelí.
Por su magnitud, su trayectoria y su presencia multifacética en la agenda política, esta movilización ya representa un punto de inflexión en la vida política francesa contemporánea.
Escrito por Cousteau
COLUMNISTA