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El monstruo y sus entrañas, de Vladimir Acosta
El lector puede terminar repugnando el tour, luego de leer este libro venezolano de 2017.


Ese monstruo es Estados Unidos (EE. UU.), por cuyos interiores nos lleva a pasear Vladimir Acosta: el lector puede terminar repugnando el tour, luego de leer este libro venezolano de 2017. No es fácil estar al lado de un monstruo que odia a la humanidad y muerde fieramente a sus congéneres por cualquier motivo, México lo sabe… pero ingresar a sus adentros más recónditos, a los pensamientos más íntimos de la sociedad gringa, esos que en buena medida explican por qué se comporta de manera tan dañina para la humanidad… es una tortura. Mas hay que hacerlo, el esfuerzo de Acosta es invaluable y vale la pena: tiene una constante pedagógica llena de comprensión y compasión virgiliana para el lector que le ayuda a resistir el recorrido por las infernales entrañas de la sociedad más “brutalmente capitalista”, “la más derechista, rígida, cerrada e intransigente” que jamás haya existido, recorrido necesario para ilustrar el entendimiento como guía para la acción.

Desde el principio del libro, Acosta demuestra la hipocresía del modelo capitalista estadounidense porque se presenta como un estado laico (Iglesia separada del poder político); pero en realidad es un gobierno más religioso y fundamentalista que el mito que esa misma sociedad nos muestra en sus medios de ideologización, del Irán de hoy, por ejemplo. La lucha deshonesta y criminal contra la teoría de la evolución de Darwin, que intenta prohibir su enseñanza en las escuelas públicas de EE. UU. desde hace más de un siglo; pero, sobre todo, la base social, el sustrato humano necesario para intentarlo, es una clara muestra de que hablamos de un país “domesticado por el embrutecimiento religioso”, revela Acosta. Nos recuerda el dato curioso de que los presidentes gringos que prepararon y realizaron la invasión a México en 1914 justificaron sus agresiones como obra bendita de Dios (Taft y Wilson) y ellos, la clase burguesa yanqui, como los únicos ejecutores autorizados para imponer la voluntad celestial.

Ese fundamentalismo en todas sus variantes religiosas, que Acosta desmenuza, ha convertido a nuestros vecinos del norte en la verdadera patria de la histeria xenófoba, racista y reaccionaria, el venero del odio: características de su componente estructural, “son a un tiempo rasgos estructurados y estructurantes usados por la clase dominante y, en buena parte de los casos, por las iglesias protestantes para tratar de impedir cambios sociales o políticos que les parecen peligrosos a una y otras, por lo general actuando juntas, y para fortalecer con ello el dominio que ejercen sobre las pasivas y embrutecidas masas” estadounidenses.

Vladimir Acosta demuestra que ésta es la historia de EE. UU. desde su fundación, desde que las hordas de colonos europeos invadieron y robaron las tierras indígenas y exterminaron a sus habitantes originales. Y brinda sobrados ejemplos de que así ha permanecido, ejemplos en que nos introduce a los horrorosos procedimientos de la ideología imperialista y así justifica como “divino” su abominable accionar, tanto al interior de su territorio, contra su propia clase trabajadora, como hacia los pueblos del mundo. Religión y Estado son una y la misma cosa en EE. UU. Las amenazas imperialistas de Trump a Nigeria hace unas semanas, en supuesta defensa del cristianismo, confirman hoy el enfoque crítico de Acosta.

Esto es vital para entender la sociedad estadounidense y la fuerza de su capitalismo. El sistema imperialista, llamado en EE. UU. “sistema americano”, es inmejorable. Es más, es parte esencial de la condición de ser “americano”, o sea, estadounidense. Y una forma de normalizar la deshumanización y hacerla condición sine qua non del ser gringo fue inducir la idea mediante las universidades y así el fundamentalismo se constituyó rápidamente durante los siglos XIX y XX en todas su entidades; “para 1930 había no menos de 50 universidades fundamentalistas en EE. UU. (…) en los años siguientes se crearon otras 26” –hoy, en 2026, son más de 250 instituciones educativas de nivel profesional que abiertamente se reconocen con algún tipo de protestantismo calvinista– para formar cuadros, líderes difusores del pensamiento opresor y contra los oprimidos, cuyos nietos y bisnietos reconocerán como perfectamente normal dotar hoy de armas al ente sionista de Israel para exterminar a los palestinos, agredir cobardemente a Irán y Yemen o a Rusia utilizando a Ucrania como plataforma para lanzar sus criminales drones.

Una radiografía de EE. UU., un estudio crítico, aporta elementos de análisis psicológico para comprender y ubicar el contexto de acontecimientos modernos que todavía contienen mucha tela de dónde cortar en la obra de Vladimir Acosta. 

 


Escrito por Luis Miguel López Alanís

Periodista y escritor. Autor del libro “Ecos de los organizadores”.


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