La prosa de Álvaro Mutis tiene tanto de poética como su poesía roza la narración.
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El surrealismo, nacido en la primera mitad del Siglo XX como una postura estética de ruptura con los cánones del racionalismo burgués, postulaba la libertad creativa individual, personalísima; fue un movimiento profundamente político y revolucionario, influido por el marxismo y el anarquismo que rechazó abiertamente los regímenes totalitarios; con su escritura automática y su rescate del mundo onírico y el psicoanálisis, los surrealistas, lejos de huir de las contradicciones sociales y el horror de las guerras, refugiándose en una realidad paralela o en un pintoresco y colorido universo alternativo, lleno de seres vagamente antropomórficos o animales imposibles, planteaban la posibilidad de transformar la sociedad y crear un mundo que permitiera a todos expresarse libremente. Su reelaboración simbólica de la realidad da paso a metáforas singulares y deslumbrantes, pero inteligibles por su claro vínculo con la realidad.
En el Primer manifiesto de este movimiento artístico mundial, André Breton, el Papa del surrealismo, señala: “No basta aceptar la realidad tal y como se nos presenta como real, hace falta poner al descubierto los auténticos mecanismos de aprehensión de la realidad y confrontar los resultados con lo que, antes de la operación, ha recibido el nombre de realidad”.
Hoy compartimos dos poemas de la argentina María Meleck Vivanco (1921-2010) en los que se expresa su militancia antibélica y su profunda preocupación por la realidad convulsa de su tiempo. En Alicia y sus luciérnagas (Plaza prohibida, 1975), María Meleck le habla a la perdida inocencia infantil, a sus orígenes, pero también a lo que vendrá después, representado en una almendra que germina en la tierra abonada por el sufrimiento; le habla de los trabajos que han de enfrentarse en un mundo lleno de dolor, cárceles, muerte y guerras, para construir moradas felices para todos.
Bajo el Sol las gardenias
su maleza de aromas deja pasar tu
pelo de medusa en la noche.
Y allí –Oh, Alicia en viaje
Fina almendra de otoño
te afinas en la tierra de cárceles henchida
Éstos que aquí morimos condenamos la guerra
y un rubor poderoso bajo los rascacielos
Tus palabras son gotas del aire iluminado
–Oh, Alicia de los átomos–
madre que regocija, míranos en el páramo
Un helecho te nombra
Mas perfecto ese helecho que todas las ciudades
No hay besos trascendentes
ni logradas caricias
sino ojos anegados en caudales oscuros
Éstos que aquí morimos somos tercos y firmes
Trabajamos el alba como orugas azules
para extender los cuerpos en moradas felices
Oh, Alicia, con tu voz derramada en luciérnagas.
En 1994, el genocidio perpetrado en Ruanda contra la población tutsi, en el que cerca de un millón de personas fueron masacradas, inspira su libro Canciones para Ruanda (1999), última obra publicada en vida de la autora. El horror de lo sucedido inspira versos de inalcanzable altura expresiva; Permitidme los tactos que suavicen el alarido de la realidad es el reconocimiento de que cualquier pesadilla individual palidece ante la dolorosa realidad, porque “Estamos sitiados por el desquicio y la impunidad de los verdugos”; un pueblo entero se desangra mientras los relojes (testigos espacio-temporales) marcan el compás de la inacción mundial.
Un grito que conmueve de pánico las hojas del manzano
Eriza los cabellos y desvía
al mensajero de sangrientas magnolias
Caen las visiones en esta identidad
tan brumosa de cacerías y villanos
Tan responsable en su desdén y al mismo tiempo
aliado que se inventó el infierno
Ahora relampaguea vidrio en los ojos del gato
Y volteretas crueles
amenguan las caravanas en ascenso
Al amparo de Dios
Supera el diapasón su minutero anticipado
Mucha audiencia de sombras
Mucha memoria hacia el combate
Mucha dentellada extraña
Somos los extranjeros
Pianistas obsesos al fondo del jardín
que miramos la serpiente en cada mano
Y el patrullaje de la fruta escondida
Nuestra médula tiembla
Se exilia de la guerra anticipada
Se controla como un cisne de lomo iridiscente
Como un ojo impiadoso entre las uvas
Aprendo al servicio de la tristeza en un azulado país
Sus infinitas raíces me lloran y alejan mi nombre verdadero
Estamos sitiados por el desquicio
y la impunidad de los verdugos
Veo la resaca del mar que va y viene
en una hélice violenta
En un cañamazo de atormentados colores
Ruanda lapidada en su refugio de piedra hereje
Ruanda cumplida de morir vertiginosa
Y un chorro de aceite hirviendo cae sobre las
palomas de África
Que antaño izaran las voladuras del corazón.
La prosa de Álvaro Mutis tiene tanto de poética como su poesía roza la narración.
El saldo sanitario fue de 13 personas contagiadas y tres fallecimientos.
El anuncio de despidos en la industria metalúrgica se suma a conflictos salariales y protestas en educación, salud, administración pública y seguridad.
Entre cada presentación, el público, cubierto en un murmullo de emoción, se sentía parte de algo más grande que un simple espectáculo.
En esta magnífica jornada artística se mostraron destacados grupos dancísticos y musicales procedentes de Colombia, Panamá y Eslovaquia, así como el prestigiado Ballet Nacional de Danza y de Música del Movimiento Antorchista Nacional.
Su primera novela fue La cabeza en las nubes (1989).
Su inspirada poesía aborda temas universales como el amor, el odio, el dolor, la muerte, la naturaleza y el sentimiento patriótico, dando importancia especial a las imágenes.
El mundo moderno, con todos sus adelantos, sigue siendo tributario de Sumeria.
El máximo tribunal ordenó al gobierno cumplir la Ley de Financiamiento Universitario, restablecer el presupuesto, actualizar los salarios de los docentes y reactivar las becas estudiantiles mientras se resuelve el litigio de fondo.
La derecha oligárquica tiene poder e influencia para cumplir las directivas imperialistas.
La poetisa y periodista argentina Olga Orozco forma parte de la generación conocida como la Tercera Vanguardia.
Harto conocida es la importancia jurídica de este extenso código.
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El volumen está integrado con siete ensayos.
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Escrito por Tania Zapata Ortega
Correctora de estilo y editora.