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editorial
Doble tragedia en Venezuela: terremotos y ocupación yanqui
La injerencia gringa en el gobierno de esta nación y el despojo de sus riquezas petroleras comenzaron antes de los terremotos.


Venezuela sufre una doble tragedia: después de los fuertes sismos que ocasionaron la pérdida de miles de vidas humanas y dejaron heridos y desaparecidos, así como el derrumbe de numerosas viviendas, edificios y la destrucción de muchos otros bienes, la población tiene que presenciar la cínica ocupación de su país por la soldadesca estadounidense, ordenada por la misma potencia imperialista que, con su acostumbrada política genocida, ha mantenido un bloqueo permanente sobre este país durante casi tres lustros.

La ocupación es una tragedia mayor porque representa la pérdida de sus recursos naturales, de su soberanía y de un incalculable número de vidas humanas, como siempre ocurre en toda invasión del enemigo principal de los pueblos del mundo.

Aún no cesaban el dolor y el llanto venezolanos por los efectos de los terremotos, cuando Trump presumía orgulloso que Venezuela era feliz bajo su mando y el pueblo bailaba contento por las calles. La invasión no comenzó después de este desastre natural, sino meses antes, cuando el gobierno de Donald Trump ordenó el bombardeo contra Venezuela, el asesinato de militares y población civil y el secuestro de Nicolás Maduro, presidente electo democráticamente por su pueblo y no por una farsa electoral como la que se efectúa cada cuatro años en Estados Unidos.

El golpe definitivo a Venezuela ya estaba decidido. La injerencia gringa en el gobierno de esta nación y el despojo de sus riquezas petroleras comenzaron antes de los terremotos; pero el doble sismo ocurrido en junio le ha dado al gobierno de Donald Trump la oportunidad de legitimar su control y de avanzar hacia la sumisión total del gobierno venezolano.

La invasión comenzó en enero; y junio sólo fue su continuación: con la declaración de que Estados Unidos gobierna Venezuela; con el líder de la Revolución Bolivariana secuestrado; con un despliegue de tropas para violentar a todo un pueblo; con un gobierno incapaz de defender valerosamente la presidencia; y un ejército sin mando que no parece dispuesto a seguir el ejemplo de otros pueblos invadidos, como Vietnam y Cuba, que supieron resistir y expulsar de su territorio al enemigo imperialista. 


Escrito por Redacción


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