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Internacional
China celebra 105 años del partido que cambió el destino de mil millones de personas
El Partido Comunista de China, fundado en 1921 por apenas 50 militantes, se ha convertido en la fuerza política más grande del planeta. Su historia es también la historia de cómo un país pobre y fragmentado se transformó una de las economías más importantes del mundo.


Todo comenzó como una idea pequeña, casi improbable. El 1 de julio de 1921, un puñado de 50 personas fundó el Partido Comunista de China (PCCh). Nadie imaginaba entonces que ese grupo terminaría gobernando la nación más poblada del mundo. Hoy, 105 años después, ese partido tiene más de 100 millones de militantes y más de cinco millones de organizaciones de base, y dirige a una población de 1,400 millones de personas.

Con un conversatorio, la Embajada de China en México celebró esta fecha destacando lo que el propio presidente Xi Jinping calificó, en su discurso del pasado 1 de junio, como "la epopeya más grandiosa de la historia temeraria del pueblo chino”: un partido que transformó el destino de la nación y trazó, según sus palabras, "el camino correcto" hacia su renovación.

El PCCh tomó el poder en 1949, tras derrotar al imperialismo japonés y a las fuerzas del feudalismo y el capitalismo burocrático que dominaban al país. Desde entonces gobierna China de manera ininterrumpida, es decir, 77 años consecutivos.

El logro más citado por el propio partido es la reducción de la pobreza: en los últimos 40 años, China sacó a casi 800 millones de personas de la pobreza extrema, una cifra que representa más del 75 por ciento de toda la reducción de pobreza registrada en el mundo durante ese periodo. Para sus dirigentes, esto —sumado a décadas de crecimiento económico sostenido sin perder la estabilidad social— es prueba de que las teorías que anunciaban "el fin de la historia" y el triunfo definitivo del modelo liberal se equivocaron.

Innovación teórica como eje

Uno de los pilares que el PCCh atribuye a su longevidad es su capacidad de adaptar el marxismo a la realidad china en cada época. A decir del embajador Chen Daojiang, de ahí nacieron, sucesivamente, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping y, más recientemente, el pensamiento de Xi Jinping sobre el "socialismo con características chinas".

Con esa línea teórica, el partido ha insistido en que la supervisión ciudadana es indispensable para evitar la complacencia: "Solo cuando el pueblo supervise al gobierno se evitará la complacencia y el estancamiento", señaló el embajador, atribuyendo a esa vigilancia la capacidad del partido para superar dificultades y fortalecerse.

La era Xi Jinping: más control interno, más apertura global

Desde que Xi Jinping asumió el liderazgo del partido en 2012, el PCCh ha impulsado una gobernanza más rigurosa, reforzando mecanismos de control y lanzando extensas campañas anticorrupción bajo la premisa de que los funcionarios "no se atrevan a ser corruptos, no puedan serlo y no quieran serlo".

En 2017, durante el XIX Congreso del Partido, Xi proclamó el inicio de una "nueva era para el socialismo con características chinas", con la mira puesta en convertir a China en un país líder a mediados de siglo. Hacia el exterior, esa ambición se ha traducido en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, un proyecto de infraestructura, comercio y desarrollo conjunto que conecta a China con Asia, Europa, África y América Latina.

Luego de 105 años de aquella reunión de 50 personas, el PCCh se presenta ante el mundo no solo como el partido gobernante más grande del planeta, sino como el protagonista de una de las transformaciones económicas y sociales más rápidas de la historia moderna.


Escrito por Adamina Márquez

Directora editorial de buzos web. Egresada de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación por la UNAM.


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