Cargando, por favor espere...

Economía
Subdesarrollo y pobreza: la otra cara de la geopolítica
Los grandes asuntos geopolíticos suelen analizarse exclusivamente en términos de las grandes potencias y, a lo sumo, se menciona de pasada la complicidad o la resistencia de los Estados de los países débiles.


En el artículo La geopolítica se vuelve transparentepublicado en este semanario, señalé que la llamada geopolítica es, fundamentalmente, la competencia entre grandes capitales y sus respectivos Estados por el control de recursos (ampliamente definidos) que resultan clave para el fortalecimiento económico sobre el que se sostiene el poderío militar y político de una nación.

Hasta aquí, sin embargo, este enfoque también resulta unilateral. Los grandes asuntos geopolíticos suelen analizarse exclusivamente en términos de las grandes potencias y, a lo sumo, se menciona de pasada la complicidad o la resistencia de los Estados de los países débiles. Lo que queda oculto es otra cara del proceso: los mecanismos concretos que bloquean el desarrollo acelerado de la periferia y, así, reproducen el subdesarrollo y la pobreza a escala mundial.

Ilustremos esta idea con un caso muy sonado en años pasados, el de los semiconductores o chips. Éstos son, sencillamente, el corazón de toda la electrónica moderna: computadoras, maquinaria industrial, sistemas de transporte y armamento. Su importancia se volvió evidente para amplias capas de la población en 2020-2021, cuando una escasez global provocada por la pandemia de Covid-19 paralizó cadenas productivas enteras, generando desempleo, cuellos de botella e inflación en numerosos países.

De pronto, se hizo visible algo que permanecía velado por el funcionamiento “normal” del mercado mundial: que la producción de los semiconductores más avanzados está altamente concentrada en un puñado de países y empresas, particularmente en el este asiático: Japón, Corea del Sur, Taiwán y China. La reacción de las potencias no se hizo esperar. Estados Unidos y la Unión Europea lanzaron inversiones milmillonarias para tratar de asegurar el control de esta capacidad productiva, tremendamente especializada, compleja, pero fundamental en tanto hace funcionar (muchas veces veladamente) a toda la economía mundial.

La otra cara de esta competencia feroz, a la que nos referimos al inicio, es la exclusión casi total del resto de los países de una de las actividades más estratégicas de nuestro tiempo, clave, por eso mismo, para el crecimiento económico. México ilustra bien este fenómeno. En apariencia, el país está plenamente integrado al mundo de la electrónica, pues exporta una parte nada despreciable de los productos electrónicos que circulan en el mercado mundial. Sin embargo, esa participación es engañosa. En la práctica, lo que se realiza en territorio nacional es el ensamblaje de tarjetas electrónicas y de productos finales. Los componentes críticos –chips, memorias, procesadores– se importan casi por completo. Así, del valor total de un producto electrónico típico, sólo una fracción mínima se genera efectivamente en México.

En muchos países de la periferia, la situación es aún más extrema: ni siquiera participan de manera significativa en el ensamblaje, sino que importan casi la totalidad de los bienes electrónicos que necesitan para que sus economías funcionen.

Esta lógica de concentración y exclusión no se limita a los semiconductores; abarca toda la gama de bienes estratégicos. Incluso en el caso de los recursos naturales, “anclados” en ciertos países y, por tanto, no directamente excluibles, las potencias y sus capitales buscan permanentemente limitar los beneficios a los países que los poseen. Algunas formas pasan por el control extranjero de su extracción, marcos legales favorables al capital trasnacional y la transferencia sistemática de rentas al centro. Por eso, poseer vastos recursos naturales no garantiza el desarrollo acelerado; con frecuencia, esta riqueza puede convertirse en una maldición.

Los conflictos interimperiales y el subdesarrollo de la periferia son, así, dos caras del mismo proceso. La concentración del control sobre los eslabones clave de la producción mundial fortalece a las potencias y, al mismo tiempo, reproduce la pobreza y la dependencia en amplias regiones del planeta, excluidas de las fuentes principales del crecimiento económico.

Frente a este panorama, la salida no puede ser un repliegue nacionalista con la ilusión de que cada país, por separado, logrará “escalar en la cadena productiva”, construyendo, por ejemplo, cada uno sus megafábricas de chips. El desarrollo de capacidades productivas a los niveles actuales exige escalas de producción que desbordan a los países aislados (como bien entiende la gran burguesía de la Unión Europea). La planificación y la integración a niveles trasnacionales (por ejemplo, de Latinoamérica o del continente africano) no son un capricho ideológico, sino una necesidad material para romper el círculo del subdesarrollo y del dominio imperialista. El socialismo, con su carácter incondicionalmente internacionalista es, por lo tanto, la única alternativa real para los pueblos del mundo. 

 


Escrito por Jesús Lara

Licenciado en Economía por El Colegio de México. Doctorante en Economía en la Universidad de Massachusetts Amherst de EE.UU.


Notas relacionadas

Grupos de derecha y gente adinerada claman en México por la intervención yanqui; son partidos y actores políticos que ya estuvieron en el poder.

Entendamos por derecha aquella corriente que defiende abiertamente a la clase que detenta el poder económico y que ha moldeado el Estado de acuerdo a sus intereses económicos.

Los mexiquenses de más bajos recursos, habitantes de comunidades campesinas y colonias populares, sufren severas carencias en servicios que el gobierno debiera proveer, pero que se niega a hacerlo.

El desarrollo del modo de producción capitalista, gran devorador de fuerza de trabajo, ha sido la causa principal del desplazamiento de multitudes que de diferentes países emigraron a EE. UU.

¿Cuáles son las causas principales que explican el viraje a la derecha de la región?

Ésta es la realidad de los “Pueblos Mágicos”, a pesar de la abundante publicidad que se difunde para atraer el turismo, los beneficios no llegan a las comunidades ni sus habitantes.

Especialistas anticipan lenta recuperación del mercado laboral

Se esperaba la visita de 836 mil personas vinculadas con la justa deportiva; sin embargo, el resultado final fue de 494 mil, una diferencia del 41%.

El desastre dejó cinco mil 398 personas fallecidas, 16 mil 740 heridas y 17 mil 907 más que perdieron sus viviendas.

Coparmex reportó ocupaciones hoteleras de entre 40 y 80 por ciento, una caída de 30 por ciento en las ventas de restaurantes y recortes de personal. Empresarios impulsarán el consumo local para enfrentar la temporada baja.

Irán defenderá plenamente sus derechos e intereses durante las negociaciones con Estados Unidos": Masoud Pezeshkian

Analistas prevén dinamismo al finalizar la primera mitad del año.

Aunque 701 mil personas salieron de la pobreza entre 2022 y 2024, 54.7% de la población de la CDMX aún enfrenta carencias en ingresos, salud, educación, alimentación, servicios básicos o seguridad social.

El dirigente del Movimiento Antorchista afirmó que la competencia por recursos naturales y mercados entre las principales potencias económicas incrementa el riesgo de un conflicto global y sostuvo que la organización de los trabajadores es la única vía para evitar una escalada bélica.

El desempeño del país se verá afectado por la incertidumbre en torno al T-MEC.