Foto: NASA
La tripulación de la misión Artemis II realizó un estudio directo de la cuenca Oriental de la Luna, cuyo cráter “misterioso” contiene información clave para estudiar los impactos cósmicos.
De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el cráter, también llamado Mare Orientale, cuenta con unos 950 kilómetros de diámetro y está situado en el hemisferio sur del satélite natural, el cual se formó hace tres mil 800 millones de años, durante el periodo en que se cree que la Luna y la Tierra recibieron el impacto de una lluvia de asteroides y cometas.
Agregó que la lluvia de asteroides se debió a un cambio repentino en las órbitas de los planetas Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, que desestabilizó el cinturón de asteroides y ocasionó que varias de estas formaciones se estrellaran contra planetas ubicados en el interior, así como contra sus satélites, entre los que se encontraban la Tierra y la Luna.
La información recopilada por la NASA refiere que su formación se debió probablemente al impacto de un asteroide de unos 64 kilómetros de diámetro contra la Luna, lo que ocasionó que el satélite expulsara gran cantidad de material hacia el espacio para que este, después, se volviera a precipitar sobre la superficie lunar.
Agregó que, para poder fotografiarla, la tripulación empleó el método de observación directa, lo que permitió detectar colores y texturas sutiles que pasan desapercibidos para cámaras no especializadas.
Otro de los objetivos de la misión fue el estudio de la cuenca Hertzsprung, un cráter de casi 650 kilómetros de ancho, fuertemente erosionado en la cara oculta de la Luna, que ofreció información sobre cómo evolucionan las formaciones lunares; sin embargo, aún no han ofrecido más detalles al respecto.
También observaron un remolino lunar “Reiner Gamma” que se espera sea un sitio de aterrizaje para futuras misiones, al ser considerado una anomalía magnética.
Finalmente, la agencia declaró que las descripciones y nuevas imágenes ayudarán a comprender mejor la geología lunar y servirán de base para futuras misiones.
Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.