Internacional
Guerras modernas borran la frontera entre necesidad y elección, afirma analista ruso
Sostiene que los conflictos actuales responden a un entorno internacional cada vez más incierto y cambiante.
Las guerras modernas ya no pueden clasificarse con claridad como conflictos "por necesidad" o "por elección", debido a que el actual escenario internacional ha difuminado esa diferencia, sostiene el analista en política exterior y jefe de redacción de la revista Russia in Global Affairs, Fiódor Lukiánov.
El canal de noticias RT publicó el análisis del también director de investigación del Club de Discusión Internacional Valdái, en el que explicó que, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cobró fuerza la distinción entre una "guerra de necesidad", entendida como la respuesta a una agresión directa, y una "guerra de elección", iniciada por decisión política y no por una amenaza inmediata; sin embargo, considera que esa clasificación resulta insuficiente para explicar los conflictos actuales.
“En un mundo así, la distinción entre la elección y la necesidad comienza a desdibujarse, aunque la decisión de iniciar una guerra sea siempre el resultado de una evaluación de las circunstancias cambiantes y de una decisión política adoptada por las autoridades estatales sobre esa base. O, en algunos casos, de lo que se percibe como la ausencia de cualquier alternativa”, señaló Lukiánov.
Añadió que las decisiones de iniciar una guerra responden a evaluaciones políticas sobre un entorno internacional en constante transformación.
El analista sostiene que las guerras modernas se desarrollan en un contexto donde el poder ya no depende únicamente de la capacidad militar. “El poder se ha vuelto multidimensional… Los nuevos métodos de hacer la guerra, la instrumentalización de los vínculos económicos, la capacidad de concentrar recursos para responder de manera asimétrica, las distintas fuentes de estabilidad estatal y la imposibilidad de imponer un embargo completamente hermético complican el equilibrio de poder”, explicó.
Asimismo, destacó que "hacer una predicción lineal de los resultados resulta casi imposible", debido al creciente número de variables que intervienen en los conflictos.
Además, afirmó que los enfrentamientos actuales rara vez terminan con una victoria definitiva, ya que "en las guerras modernas, por regla general, no existe la victoria absoluta. El final de un conflicto suele significar el establecimiento de un determinado 'statu quo', que a menudo implica la continuación de la confrontación por otros medios. Ese 'statu quo' puede ser estable e incluso duradero, pero rara vez resuelve las contradicciones que dieron origen al enfrentamiento militar”.
Por último, el analista Lukiánov concluyó que la discusión ya no es si un país elige la guerra o se ve obligado a ella, sino “qué tipo de civilización toma esa decisión y sobre qué fundamentos se sostiene. La turbulencia de la época actual está poniendo a prueba a las civilizaciones, evaluando su resiliencia y su capacidad de adaptación a las condiciones globales que hoy están tomando forma”.
Escrito por Carolina Ruvalcaba
Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.