Desde la conquista española, la nuestra es una historia de lucha de clases, donde los poderosos en cada etapa han impuesto su dominio económico y político.
Cargando, por favor espere...
Muy cerca de la propaganda subversiva quedaría el atrevimiento de informar a la angustiada madre de un niño enfermo de sarampión y sin dinero para pagar un médico y comprar medicinas, que las vacunas para fortalecer el sistema inmunológico, o sea, las defensas del organismo para resistir los contagios de agentes externos, se conocen desde hace aproximadamente mil quinientos años. Se tienen noticias de que en China y en la India de aquellos tiempos, los campesinos ya inoculaban pequeñas pústulas de material de viruela en organismos sanos para generar una forma leve de la enfermedad, provocar la actividad de su natural sistema inmunológico y protegerlas de contagios mayores.
Pero no nos vayamos tan lejos. No es indispensable para que se comprenda la gravedad y, consecuentemente, lo indignantes que resultan las decisiones en materia de salud que en los tiempos que corren están tomando los gobiernos de las oligarquías, incluido el nuestro que dice que es gobierno del pueblo. Es sabido que, en Inglaterra en el año de 1796, Edward Jenner, el llamado Padre de la Inmunología, inoculó a un niño, James Phipps, con pus de viruela de vaca y logró que fuera inmune a la enfermedad. Las vacas dieron algo de su nombre a las vacunas y existen ya formas seguras de impedir enfermedades graves.
En el caso del sarampión, que hoy ocupa este espacio porque por estos días ataca a muchos adultos y sobre todo a muchos niños en nuestro país, hay que decir que lo causa un virus y, hasta ahora los virus, o es muy difícil, tardado y caro curarlos o, definitivamente, todavía no se descubre la forma de hacerlo. Pero sí, claro, ya se sabe cómo prevenirse de muchos de ellos: mediante una vacuna que estimule las capacidades defensivas del organismo y lo vuelva inmune. La vacuna contra el sarampión se descubrió en 1963 y ya hace 35 años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa campañas masivas de vacunación que han reducido drásticamente la mortalidad por esta enfermedad en el mundo entero. Está, pues, al alcance de los seres humanos, pero…
El periódico La Voz de Michoacán informaba el pasado 27 de septiembre que “En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales que afecta principalmente a los hogares más pobres… Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2018 había 20.1 millones de personas sin acceso a servicios de salud, mientras que en 2024 la cifra aumentó a 41.9 millones”. Muy grave y peligroso.
Lo descrito anteriormente forma parte sustancial de una de las políticas predilectas de la “Cuarta Transformación” (4T): la reducción de los gastos en obras y servicios para la clase trabajadora, en este caso, de la atención a la salud. Sigue diciendo la nota citada: “Mientras en 2018 se destinaba el 4.6 por ciento del PIB, para 2026 se perfila que sea alrededor del 1.7 por ciento. Mientras menos invirtamos como país, esta presión se está trasladando al bolsillo de los hogares, en donde alrededor del 40 por ciento (de los ingresos) se destina a la compra de medicamentos”.
¿Qué decirle al amable lector en torno al ataque de una de las enfermedades más contagiosas del mundo que puede llegar a causar complicaciones graves como encefalitis, ceguera, sordera e incluso la muerte en uno de cada mil niños? Pues que es una consecuencia obligada y directa del abandono de los servicios de salud por parte del gobierno de la 4T. “La crisis del sarampión en México entró en una fase crítica: en los primeros 20 días de enero, el país registró mil 153 nuevos casos confirmados, es decir, en sólo tres semanas alcanzó una cifra que durante 2025 tomó casi dos meses acumular. Con siete mil 674 contagios, 25 muertes y la presencia del virus en los 32 estados, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, el panorama se complica semana a semana” (El Universal, 1º de febrero de 2026).
Los especialistas no se engañan y lo confirman: “Con ocho mil 459 casos acumulados de sarampión y dos mil 27 registrados en 2026, México es el país con el mayor número de contagios en América en lo que va del año; un repunte que preocupa a especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que lo vinculan a la ‘disminución progresiva de las coberturas de vacunación durante varios años. El brote actual no puede entenderse como un fenómeno repentino ni aislado; se trata del resultado de una disminución progresiva en las coberturas de vacunación por varios años’, subrayó el epidemiólogo Pablo Francisco Oliva Sánchez en un comunicado compartido por la UAM. El médico detalló que en la década de los noventa el país alcanzaba ‘coberturas cercanas al 95 por ciento con esquemas completos de vacunación’, mientras que, en medio de este brote, rondan el 71 por ciento, ‘muy por debajo del umbral necesario para considerar una enfermedad bajo control’ (El Financiero, ocho de febrero de 2026).
¿Por qué los gobiernos gastan menos en servicios de salud? La respuesta es aterradora. El modo de producción por el que atraviesa actualmente la mayor parte del género humano y, por tanto, también en nuestro país, tiene como característica fundamental la obtención de la ganancia máxima por parte de las exiguas minorías que son propietarias de los medios y las materias primas indispensables para la producción de mercancías. Sólo que, para seguir existiendo como tales, es decir, para mantenerse produciendo, vendiendo y obteniendo ganancias, necesitan vender una cantidad mayor y más barata que otros productores que se dediquen a elaborar iguales o muy similares mercancías. Deben imponerse para destruir. Además de saquear violentamente materias primas, ¿cómo han logrado reducir los precios de las mercancías que procesan? Aumentando la cantidad y la calidad de las máquinas y la tecnología que consumen en el proceso productivo y, consecuentemente, disminuyendo la fuerza de trabajo ocupada.
Fenómeno que de ninguna manera es pasajero, sino una tendencia sostenida. “…De acuerdo con el reporte mensual del organismo sobre el comportamiento del empleo en el país, en el primer mes de 2026 se registró la mayor caída en el número de plazas en la última década, incluso por encima de 2021, año de la pandemia de Covid-19, cuando en el mismo periodo se crearon 47 mil 919 puestos, lo que incluyó la pérdida de tres mil 372 eventuales. Para enero de 2026, el saldo es una disminución de ocho mil 104 puestos de trabajo, equivalente a una baja de 0.04 por ciento con respecto a diciembre de 2025” (La Jornada, nueve de febrero).
Estrictamente cierto para el capitalismo. Se incrementa día a día la cantidad de mano de obra que perdió el empleo o no lo encuentra ni lo va a encontrar nunca, cunde la pobreza y, tratando de resistirla, se generaliza el llamado “empleo informal”, que no es otra cosa que inmensas masas de hombres y mujeres sin trabajo dedicados a lo que sea para ganarse unos cuantos pesos desbordando calles y banquetas.
Hasta hace no mucho tiempo los Estados, o sea, los aparatos en manos de las minorías gobernantes, consideraban conveniente resguardar a la clase trabajadora prestando algunos servicios de salud. Todo parece indicar que la poca preocupación está ya desapareciendo para ser sustituida por un mayor rigor y represión de la inconformidad, como lo indica la reforma electoral en curso, que consiste en una mayor concentración de poder en menos manos. La carencia de vacunas en cantidad y oportunidad para nuestros niños es sólo una parte de la política de los nuevos tiempos. Apréstese, amigo, a defenderse con organización y lucha.
Desde la conquista española, la nuestra es una historia de lucha de clases, donde los poderosos en cada etapa han impuesto su dominio económico y político.
“Todos los estadios históricos que se suceden no son más que otras tantas fases transitorias en el proceso infinito de desarrollo de la sociedad humana, desde lo inferior a lo superior”, escribió Federico Engels.
Todas las escuelas de Tecomatlán, desde las básicas hasta las de nivel superior, son instituciones de tiempo completo que, con base en el proyecto educativo de Antorcha Magisterial, procuran dar una formación integral a los jóvenes: académica, cultural, política, cívica y deportiva.
Hace algunos días, el presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, declaró a medios occidentales que en su país no habría democracia.
En México, según los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el acceso a la enseñanza ha crecido considerablemente en las últimas décadas.
“Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener”: Miguel de Cervantes.
Ser antorchista representa, antes que cualquier otra cosa, una de las más altas distinciones sociales a las que un ciudadano puede aspirar en el México contemporáneo.
Este trabajo busca entender San Quintín como una economía de enclave imperialista; mostrará algunos datos de cómo el nacionalismo no tiene ningún sentido cuando el país funciona bajo la lógica del imperialismo.
En un entorno internacional marcado por tensiones crecientes, hablar de la República Islámica de Irán exige ir más allá de las simplificaciones habituales.
La tensión entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y de la gobernadora María Eugenia Campos se ha incrementado.
La doctora Bertha Burciaga Morán no debería convertirse en una cifra más en la larga lista de víctimas ocasionadas por la violencia en Veracruz.
Sobre la falsedad del origen “natural” de los fenómenos sociales, la historia nos ilustra
Por estos días, al menos 11 mil niños, ciudadanos de EE. UU., lo cual significa que nacieron en ese país mientras sus padres se partían el alma para enriquecer escandalosamente a sus patrones, están abandonados porque sus progenitores están encarcelados o fueron deportados.
La Casa Blanca puede difundir muchas cosas para generar confusión, incluso lanzar amenazas; pero la realidad se impone y el problema económico lo evidencia.
La guerra imperialista de Estados Unidos (EE. UU.) y su satélite sionista lanzada contra Irán está en pausa y probablemente el conflicto se enfríe en las próximas semanas por los altos costos económicos y militares que representa para la parte perpetradora.
Onda de calor y lluvias azotarán a gran parte de la República Mexicana
Cumbre Xi-Putin: hacia un orden posoccidental, policéntrico y multipolar
Palestina entre la crisis humanitaria y el reconocimiento internacional
Miles de estudiantes toman las calles de Chile contra los recortes educativos de Kast
Moneros llaman a ejercer la crítica sin ataduras y a aprovechar la IA como herramienta
SPIEF 2026: Expertos analizan crisis hídrica y promueven desarrollo femenino
Escrito por Omar Carreón Abud
Ingeniero Agrónomo por la Universidad Autónoma Chapingo y luchador social. Autor del libro "Reivindicar la verdad".