Cargando, por favor espere...

Deportes
El papel de la movilidad articular en la optimización del gesto deportivo
La flexibilidad representa una condición de la capacidad física para la actividad deportiva, ya que se enfoca en la movilidad articular y elasticidad muscular, necesarias para los diversos fundamentos técnicos que determinan la práctica de cualquier disciplina deportiva.


La flexibilidad representa una condición de la capacidad física para la actividad deportiva, ya que se enfoca en la movilidad articular y elasticidad muscular, necesarias para los diversos fundamentos técnicos que determinan la práctica de cualquier disciplina deportiva; son muchos los factores considerados para analizar esta capacidad; sin embargo, en este artículo, nos enfocaremos en los aspectos biomecánicos.

Según Vinuesa y Vinuesa (2016), las estructuras articulares determinan considerablemente el grado de movilidad y estabilidad que un individuo puede alcanzar; de esta manera, cuando se plantea la composición de tales estructuras, debe entenderse que no sólo se limitan a la unión física de dos segmentos óseos, sino a un conjunto de elementos que estabilizan y facilitan su función, tales como cápsulas, ligamentos, cartílagos, sustancias lubricantes, superficies articulares, entre otros aspectos.

En lo concerniente a las estructuras musculares, debemos considerar el grado de elasticidad y extensibilidad de la musculatura implicada, sobre todo la estructura articular: el músculo está constituido por diferentes tejidos, no solamente fibras musculares, sino también tendones; por lo tanto, el trabajo en conjunto determinaría el grado de flexibilidad en un músculo específico; además, resulta fundamental considerar que los músculos no actúan aisladamente, al contrario: generalmente, a la acción de un músculo agonista, corresponde también la acción de al menos un músculo antagonista donde, de manera coordinada, se ajusta el movimiento determinado con un cierto nivel de relajación; de igual manera, en casos de máxima amplitud, los músculos pueden distenderse total y elásticamente para permitir la acción.

Ahora bien, es común observar que la expresión de esta capacidad se orienta principalmente hacia la elasticidad en deportes como la gimnasia, nado sincronizado, clavados, patinaje artístico, entre otras disciplinas que suelen clasificarse como “deportes de apreciación”. Sin embargo, durante el trabajo físico desarrollado en los deportes de conjunto, el entrenamiento específico de esta capacidad suele relegarse, especialmente en torno a la movilidad. Como consecuencia, en muchos casos, los gestos técnicos se automatizan erróneamente o de forma incompleta. En este sentido, el tiempo destinado al trabajo de movilidad en el entrenamiento debería priorizarse, ya que constituye una necesidad que beneficia directamente al deportista y, por ende, al rendimiento colectivo del equipo.

Como muestra de ello, un estudio efectuado por Reyes (2025) con volibolistas universitarios del Instituto Deportivo Salvador Díaz Mirón, evidenció resultados positivos tras la aplicación de un programa orientado a la reconstrucción del hábito motor en la “subfase” de aceleración del gesto técnico del remate. En este programa, la movilidad se trabajó indirectamente con una serie de ejercicios analíticos, lo que permitió optimizar los recursos motores de los volibolistas y alcanzar los objetivos propuestos.

Para concluir la reflexión, resulta evidente que la flexibilidad, desde sus dos dimensiones (elasticidad y movilidad), cumple una función determinante en la eficacia del gesto deportivo. Si bien la elasticidad ha sido históricamente más visible en ciertas disciplinas, la movilidad permite que el deportista utilice sus rangos articulares óptimamente, mejore también la coordinación intermuscular y ejecute los movimientos con mayor precisión, además del factor económico. Integrar el trabajo sistemático de movilidad en el entrenamiento no sólo contribuye a una mejor calidad técnica, sino que también favorece la prevención de lesiones y optimiza el rendimiento global. En este sentido, entrenar la movilidad ya no representa un elemento secundario y se convierte en una herramienta estratégica en el desarrollo deportivo.


Escrito por Nubia Fernández Gutiérrez

Licenciada en Educación Física y Metodología Deportiva. Entrenadora de gimnasia artística infantil. @nubiaafernandez


Noticia anterior
El botín
Noticia siguiente
Hijos de nuestro tiempo

Notas relacionadas

Estas medidas podrían generar una recaudación de hasta 370.2 millones de pesos para el gobierno capitalino.

Aseguran que existe complicidad entre la Federación Mexicana de Gimnasia y la entrenadora.

Afirmar que el deporte puede generar impacto social más allá de la simple actividad física es una realidad, sobre todo si a esto le sumamos los graves problemas de salud y drogadicción que enfrentamos.

El deporte profesional actual es un negocio que el pueblo consume sin dimensionar en qué porcentaje se incrementa la ganancia de las marcas, federaciones y televisoras que promueven y patrocinan a los equipos y competencias.

Empecemos definiendo dos conceptos que, aunque a simple vista no parecen relacionarse, en realidad son indisolubles: deporte y familia.

La caída en el gasto pone en riesgo el cumplimiento de derechos básicos como salud, educación y movilidad.

El deporte se vende como un espacio neutral, de fraternidad y reglas universales. Pero cuando los intereses de las potencias occidentales se ven amenazados, el campo de competencia cambia.

La FIFA estima que más de seis millones de aficionados asistirán a los estadios, mientras que la audiencia global superará los cinco mil millones de personas en todo el mundo.

En algunas disciplinas, el deporte universitario en México se considera como el nivel más alto del país, pero no tiene carácter profesional.

La justa deportiva está programada para iniciar a las 5:30 horas tiempo del centro de México.

La mañana del pasado ocho de marzo, cientos de poblanos marcharon sobre la Avenida Juárez gritando la consigna: “No estamos para caprichos”, con la que además denunciaron lo absurdo de ese gasto: ¡siete mil millones de pesos!

Neurocientíficos, como Thomas Armstrong en su libro Neurodiversidad, aseguran que el cerebro es estructuralmente igual para la mayoría de las personas.

El entrenamiento deportivo es un proceso planificado y complejo que, mediante la progresión de las cargas de trabajo, estimula los mecanismos fisiológicos de adaptación y supercompensación del organismo.

El deporte como práctica cultural ante el reto de la igualdad de oportunidades en la sociedad del Siglo XXI, históricamente, el deporte ha mostrado la distinción entre sexos y clases sociales, pero también posee el potencial transformador que genera igualdad de oportunidades.