Para las comunidades cercanas al mar, los huracanes representan un problema recurrente porque, después de cada fenómeno, los afectados deben reconstruir su patrimonio y empezar nuevamente.
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En México, 7.4 millones de personas hablan lengua indígena, de las cuales el 52.3 por ciento son mujeres, grupo que enfrenta discriminación constante por razones de género, origen étnico y condición económica.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 24 por ciento de las mujeres indígenas no asisten a la escuela; a esta situación se suma un 24 por ciento extra que no sabe leer ni escribir; además, la mayoría no supera el sexto grado de primaria.
Asimismo, señaló que las entidades que concentran la mayor parte de esta población son: Oaxaca, Yucatán, Chiapas, Guerrero y Quintana Roo. A pesar de su contribución cultural y social, muchas mujeres indígenas no participan en decisiones familiares, comunitarias ni políticas.
A propósito del Día Internacional de la Mujer Indígena, Hermelindo Be Cituk, presidente de la Asamblea Nacional Indígena por la Autonomía, declaró que este 5 de septiembre no representa una celebración, sino un recordatorio de la exclusión histórica.
Señaló que el gobierno debe aplicar políticas públicas reales, no discursos, para brindar oportunidades de desarrollo a este sector de la población y eliminar la desigualdad social que enfrentan.
“El rezago continúa. Las mujeres indígenas siguen sin acceso equitativo a educación, salud y participación”, concluyó.
Para las comunidades cercanas al mar, los huracanes representan un problema recurrente porque, después de cada fenómeno, los afectados deben reconstruir su patrimonio y empezar nuevamente.
Las grandes editoriales las regalías significativas fluyen casi exclusivamente hacia los bolsillos de los escritores “consagrados”
El 72 por ciento no gana lo necesario y 66 por ciento se encuentra en la informalidad.
Aunque los datos sobre carencias educativas, de alimentación, vivienda o ingreso quizá puedan no parecer tan elevados en el promedio, en sus extremos superiores sí dan cuenta de municipios con carencias muy importantes.
En México, 28 millones de personas carecen de comida y 10 millones sufren y padecen hambre crónica.
Los malos resultados en PISA 2025 son el reflejo de años de desigualdad social acumulada.
No puede evadirse la realidad, la sociedad humana está profundamente dividida en dos clases sociales fundamentales.
El lema de “por el bien de todos, primero los pobres” se vuelve un sinsentido, una consigna vacua si analizamos lo que sucede en México.
En Chihuahua, miles de jóvenes están dejando la escuela porque no alcanza el dinero en sus casas.
El problema para los padres de familia consiste en sostener los estudios de los hijos, pero con trabajos precarios e inestables en el mercado laboral, poco se puede hacer.
La búsqueda de argumentos complacientes conduce a una justificación inútil que no está a la altura de los cambios que México, América Latina y el mundo están experimentando.
Los índices de pobreza y marginación se concentran precisamente en la población indígena.
Fuera de las zonas hoteleras, la realidad es muy distinta; en las colonias populares y las comunidades humildes, miles de familias enfrentan diariamente la pobreza.
La expoliación de la clase trabajadora, sometida de mil y una formas al dominio de las grandes corporaciones, es lo que verdaderamente representa el imperialismo.
La justicia social no significa pasar de año a los estudiantes o regalarles calificaciones, sino otorgar igualdad de condiciones para que nadie se quede sin preparación de calidad.
Escrito por Carolina Ruvalcaba
Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.