El funcionario canceló su asistencia debido a que fue convocado a una reunión de gabinete con el presidente estadounidense Donald Trump.
Cargando, por favor espere...
En algunas disciplinas, el deporte universitario en México se considera como el nivel más alto del país, pero no tiene carácter profesional. Actualmente existen tres instituciones que rigen el deporte universitario: la Comisión Nacional Deportiva Estudiantil de Instituciones Privadas (Conadeip), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y el Consejo Nacional de Deporte de la Educación, A.C. (Conde).
Estas entidades poseen comisiones deportivas y diversas instituciones afines que organizan sedes para los eventos deportivos. En la sociedad capitalista, el deporte universitario está dominado por las relaciones económicas preexistentes; por tanto, estas ligas saben que sus objetivos son económicos: la obtención de ganancias para los patrocinadores, la comercialización de atletas y el cobro de cuotas para los participantes; todo permanece bajo el falso estandarte de “organismos sin fines de lucro” y de “promotores del deporte”.
Los organismos principales son la Conadeip y ANUIES, porque tienen más relaciones de patrocinadores, convenios, mayor infraestructura y cantidad de universidades anexas; esto permite que la calidad deportiva se incremente y, con ello, la disparidad entre ellas.
En este sentido, las universidades con mayores recursos económicos lideran las competencias, porque poseen becas deportivas para los estudiantes de escasos recursos, pero que destacan en el deporte.
Se aprovecha la situación donde estudiar un nivel superior en México resulta costoso, porque las universidades de prestigio se encuentran en las ciudades más desarrolladas, alejadas de los jóvenes de pueblos o comunidades sin oportunidades para estudiar. Aunado a esto, vivir en tales ciudades resulta muy costoso; esto significa un golpe económico que no todas las familias mexicanas sostienen.
Las universidades que necesitan elevar su prestigio utilizan las competencias deportivas para lograrlo. Las del sector privado optan por esto debido a que traen mayores ganancias a los dueños; por ello crean la oferta de becas deportivas, con las que facilitan el acceso educativo a los deportistas con los estándares requeridos; sin embargo, tales acciones no buscan elevar precisamente la oferta educativa o mejorar la calidad académica, ni mostrar algún interés real por el desarrollo íntegro y la formación de los estudiantes.
En los hechos, el estudiante becado debe adaptarse rigurosamente a los tiempos de los entrenamientos, que incluso provocan que cambien constantemente la carrera preferente para mantener su beca: muchas veces eligen aquellas con menos demanda o que ofrecen menores opciones de campo laboral. Ésa es una prueba de que a las universidades que becan a los jóvenes por esta vía poco les interesa el futuro de los estudiantes; únicamente pretenden explotar su potencial deportivo en tanto les sirva para obtener triunfos, elevar su prestigio y obtener ganancias. Hay que sumar los riesgos de lesión frecuentes en el deporte, de las que la mayoría de universidades se deslinda, particularmente de las que dejan secuelas permanentes.
Otra dificultad presente en las competencias universitarias deriva de la desigualdad en infraestructura que limita la participación de varias instituciones, porque se necesitan espacios deportivos con diversas especificaciones para organizar las sedes; de lo contrario, el recurso para moverse a las competencias, incluyendo transporte, hospedaje, alimentación y uniformes para los competidores y equipos de trabajo, recae en las instituciones.
Podemos cuestionar la intervención de los organismos estatales responsables de la promoción del deporte; pero independientemente del partido político en el poder, nunca respaldan a los deportistas para estos encuentros.
Entonces, en esta disputa, el factor económico resulta determinante. La universidad con más recursos posee mejores jugadores, tiene mejor infraestructura, mayor impacto en la dirección de los eventos deportivos y, como resultado, un mejor nivel deportivo.
En esta competencia de intereses económicos se evade cualquier intento de idealizar al deporte; la dirección y organización de los eventos de diversas disciplinas también obedecen a estos intereses; sería un error pensar que el deporte universitario posee la legalidad contraria a la profesional; no nos dejemos engañar, se conducen sin escrúpulos, sin honor al deporte; y lo verdaderamente vergonzoso radica en jactarse de los aspectos concernientes a la promoción.
Quedan a la deriva un sinfín de estudiantes que quizás no cumplen con las características deportivas ni económicas para desempeñarse en un equipo universitario, al igual que las instituciones que desarrollan el deporte, pero no reciben patrocinios ni financiamiento público. Si no tienen condiciones económicas, no están dentro, o si lo logran, no parten del mismo nivel, porque las instituciones con poder económico llevan la ventaja.
El funcionario canceló su asistencia debido a que fue convocado a una reunión de gabinete con el presidente estadounidense Donald Trump.
El cambio en la estimación se debió a un mal desempeño económico en el primer trimestre del año.
Las empresas tienden a frenar inversiones, lo que puede traducirse en menor creación de empleos y salarios más débiles
El país deberá implementar una estrategia para fortalecer el Estado de derecho y generar confianza entre los inversionistas
Un estudio realizado frente a las costas de Guerrero halló cambios lentos en la placa de Cocos meses antes de sismos mayores.
Claudia Sheinbaum confirmó que México está dispuesto a recibir a la selección de Irán como sede de concentración durante el Mundial de 2026 si Estados Unidos impide que el equipo permanezca en su territorio.
Las compañías podrán presentar acciones judiciales e impugnar la resolución ante tribunales especializados.
El objetivo de este ensayo es explorar cómo ocurre el fenómeno educativo dentro de una sociedad capitalista, dependiente y subdesarrollada como la mexicana.
El reparto de utilidades en México es un derecho que poco se cumple y, con los años, se aleja de su origen como incentivo a la productividad y su función declarada como instrumento que contribuya a una mejor distribución de la riqueza social.
Un aumento de impuestos a las grandes fortunas, no a los informales, aparejado de un aumento creíble en el gasto social en general y salud en particular, son iniciativas que mejorarían la distribución de la riqueza.
La revelación es cruel: ya nadie aclama a la poesía.
El gasto gubernamental en pensiones aumentó a 5.7 por ciento del PIB en siete años.
La empresa mexicana busca aprovechar la experiencia de la firma sudamericana para impulsar la exploración de aguas profundas.
El índice de precios anotó 24 quincenas consecutivas fuera del rango objetivo del Banco de México.
568 alimentos y bebidas de origen europeo quedarán protegidos bajo indicación geográfica.
El 1% más rico dispara la contaminación en México: Oxfam
Activan alerta preventiva por presunta venta de datos biométricos y telefónicos
“Nadie quiere invertir”: Estudio denuncia abandono gubernamental de escuelas multigrado
Programa “Precio Justo” acelerará el abandono del campo, advierten campesinos
Escrito por Juan Pablo Morgado Cano
Entrenador en la Escuela Nacional del Deporte