Cargando, por favor espere...

Reportaje
La amenaza de la derecha internacional en México
La derecha mexicana avala y promueve el intervencionismo norteamericano, la dominación de una nación sobre otra, es decir, el neocolonialismo.


La derecha internacional, sobre todo de Estados Unidos (EE. UU.), se abre paso en los hogares mexicanos y recientemente amenaza con la invasión militar. Hasta ahora, en México ha sido impulsada por partidos políticos como Acción Nacional y Revolucionario Institucional, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, académicos y líderes de opinión que simpatizan con esta posición.

Mientras EE. UU. reconfigura su política exterior en favor de sus intereses financieros, en México, grupos de derecha festejan y ven positivas las decisiones tomadas por el gobierno de Donald Trump, las cuales repercutirán en el territorio regional; entre otras, la denominación de grupos criminales como organizaciones terroristas; la invasión a Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro; y recientemente, el llamado directo para combatir a grupos y organizaciones con ideología y propuestas políticas de izquierda.

En los hechos, la derecha mexicana avala y promueve el intervencionismo norteamericano, la dominación de una nación sobre otra, es decir, el neocolonialismo; tanto empresarios como legisladores del PAN la han considerado “necesaria” frente a problemas como la inseguridad y la violencia.

Aunque la derecha mexicana se ha concretado en partidos políticos como el PAN y, a partir de julio, en el nuevo partido aprobado por el Instituto Nacional Electoral (INE) conocido como Construyendo Sociedades de Paz (PAZ), también ha promovido a figuras y grupos empresariales como Ricardo Salinas, Carlos Slim, German Larrea, entre otros personajes adinerados. Pero no son los únicos, han surgido “voces críticas” de intelectuales que defienden abiertamente el intervencionismo.

En México, desde el sexenio pasado y lo que va del actual, los grupos de derecha han promovido movilizaciones en defensa de “la democracia”, “la familia” y las libertades individuales. El Movimiento FRENAA, la “Marea Rosa”, “Somos México”, son algunas agrupaciones que han realizado protestas en la capital de país y las principales ciudades de México; su mensaje se ha potenciado mediante plataformas y redes sociales para influir en un público más amplio gracias a la inversión de recursos económicos, coincidieron académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) durante el seminario “Ascenso de las derechas”.

El discurso utilizado por la derecha en México se centra en el “rechazo a la inseguridad y a la violencia”. Los grupos de derecha han capitalizado los errores y camuflan su postura ideológica para acercarse a los ciudadanos, a esos potenciales electores, para presentarse como una opción. “Entonces, la idea de protestar contra los gobiernos de izquierda, por ejemplo, no deriva de una condición ideológica, sino de una satisfacción económica; lo que ellos incluso propusieron en su momento, ahora les sirve como un arma para afirmar que estábamos mejor en el pasado. Pero estos problemas no derivan de la disputa ideológica, sino de causas estructurales ligadas, sobre todo, a la pobreza”, destacó en entrevista Enrique Cuna, doctor en Estudios Sociales del Departamento de Sociología de la UAM Iztapalapa.

El también integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) explicó que el concepto de derecha hoy engloba a un conjunto amplio de actores, posiciones e intereses; desde la “derecha más vetusta hasta la anclada actualmente en el sistema, convertidos en pragmáticos, es decir, que se identifican con un solo objetivo: el mantenimiento de sus intereses económicos. En este grupo están los empresarios que mantienen un discurso de derecha, pero que, a la hora de proteger sus intereses, se asocian sin importar el color del gobierno ni la bandera que posean”.

A este grupo, únicamente le importa el “acto de ganancia”, añadió. En éste se encuentran los empresarios integrantes del Consejo Asesor de Desarrollo Económico de la presidenta Claudia Sheinbaum, algunos de ellos son Armando Garza Sada, Miguel Rincón, Rodrigo Ardavín, Tamara Caballero y la propia Altagracia Gómez, presidenta del consejo asesor y dueña de Promotora Empresarial de Occidente, entre cuyas empresas destaca Grupo Minsa.

Impulso desde EE. UU.

A finales de marzo pasado, la Agencia Reuters y el periódico inglés The Guardian difundieron que el Departamento de Estado de EE. UU. ordenó a sus embajadas contrarrestar la “propaganda antiestadounidense”. El documento, que no fue revelado, pero que el periódico aseguró conocer, sostiene que para tal fin pidió recurrir a redes sociales e influencers locales para amplificar un discurso favorable a la política de Washington.

En el documento, el secretario de Estado Marco Rubio pidió a su personal diplomático coordinarse con los “socios interinstitucionales según correspondiera” e insistir en las “Operaciones Psicológicas del Pentágono, antes conocidas como Operaciones de Apoyo a la Información Militar (MISO, en inglés).

Al menos en X, Trump cuenta con el respaldo directo de Elon Musk, dueño de la empresa que opera la red social. La herramienta ha sido considerada como “innovadora” para lograr el plan de EE. UU., al menos en la difusión de mensajes positivos para el país y contra aquellas naciones cuyos gobiernos sean de izquierda, según consignaron los medios informativos.

Apenas la semana pasada, Marco Rubio convocó a representantes de más de 60 países a una cumbre para combatir el “terrorismo radical de izquierda” en el mundo. De antemano, Rubio catalogó por igual a los grupos de izquierda con el terrorismo, encabezado por grupos extremistas.

En reunión con los representantes de estos países, pidió su colaboración para trabajar conjuntamente en el intercambio de inteligencia, unificación de tácticas, desmantelamiento de redes de comunicación y persecución judicial contra quienes “sean responsables” de actos terroristas. Posterior a esta reunión, según un comunicado, diversos medios informativos refirieron que la Casa Blanca “busca tratar el extremismo de izquierda con el mismo nivel que durante años ha otorgado al terrorismo yihadista”.

En una publicación en X, el Departamento de Estado secundó lo comentado por Rubio. “Durante décadas, terroristas de extrema izquierda han atacado a ciudadanos privados, funcionarios gubernamentales, policía y fuerzas del orden, empresas e infraestructura crítica en EE. UU. y en el extranjero. El @StateDept está trabajando para APLASTAR a estos grupos violentos en todo el mundo”, publicó.

En México, este hecho tuvo buena aceptación entre las figuras y medios afines a la derecha. Por ejemplo, Televisión Azteca tituló su nota EE. UU. realizó una cumbre sobre terrorismo, aun cuando el país anfitrión se refirió a los grupos de extrema izquierda. En la práctica, la televisora ‒que ha criticado al gobierno de Sheinbaum Pardo‒ ubicó deliberadamente a los grupos radicales terroristas con los grupos de ideología de izquierda.

En Latinoamérica, únicamente el Grupo de Puebla ‒foro político latinoamericano fundado en 2019 por diversas figuras progresistas, entre sus miembros se encuentra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva‒ ha rechazado la política injerencista de EE. UU.

Mediante un pronunciamiento público subrayaron que “al presentar a la izquierda, la extrema izquierda o el izquierdismo como una amenaza global asociada al terrorismo, se instala deliberadamente una lógica de sospecha ideológica que creíamos superada desde los peores años de la Guerra Fría. No es casualidad que, junto a organizaciones armadas, se evoquen una y otra vez referencias históricas destinadas a construir un relato en el que toda tradición política de izquierda aparezca bajo un mismo manto de violencia. Esa simplificación no busca comprender la historia, busca reescribirla para deslegitimar a millones de ciudadanos, partidos, gobiernos, sindicatos, movimientos sociales e intelectuales que, desde la democracia, han combatido y luchan por la justicia social, la igualdad y los derechos humanos.

“La izquierda democrática latinoamericana no necesita recibir certificados de compromiso con la democracia. Ha sido protagonista de la recuperación democrática, de la ampliación de derechos, la reducción de la pobreza y defensa irrestricta de los derechos humanos, incluso frente a dictaduras, persecuciones y golpes de Estado. Combatir el terrorismo es una obligación de todos los Estados. Pero utilizar esa causa para estigmatizar una identidad política constituye un grave error que sólo alimenta la polarización, debilita el pluralismo democrático y reabre una peligrosa lógica de enemigos internos”, señala el comunicado.

 

 

Desestabilización en México 

A principios de este año, el gobierno de EE. UU. designó a grupos del crimen organizado como “organizaciones terroristas extranjeras”, culpando a otros países de haber “inundado EE. UU. con drogas letales, delincuentes violentos y bandas despiadadas”.

Tras esta “Acción Presidencial”, durante los últimos meses, el discurso intervencionista en México se ha agudizado. En diversas declaraciones públicas, Donald Trump acusa al Gobierno de México de “favorecer” a grupos delincuenciales y no aplicar acciones. En respuesta, la Presidenta afirma que su gobierno atiende la problemática y trabaja para garantizar la seguridad y el desmantelamiento de grupos del crimen organizado.

A pesar de esto, la derecha mexicana se ha encargado de potenciar el discurso de Trump y replican su mensaje, incluso realizando llamados abiertos para que elementos del ejército estadounidense operen en México.

Desde 2019 se han efectuado movilizaciones encabezadas por el PAN, el PRI, Movimiento Ciudadano y figuras visibles de la elite empresarial, como Claudio X González Guajardo, director general de Kimberly-Clark.

Las diversas marchas incluyeron consignas como “¡Fuera la dictadura!”, “Viva la Virgen de Guadalupe”, “Yo soy tu empleador, te corro”, “¡No somos fifís, somos mexicanos!”, “¡Así no AMLO!”, “Fuera el socialismo”, entre otras leyendas.

Así, manifestaciones como FRENAA, “Sí por México” y la “Marea Rosa” han sido la expresión más visible de una estrategia que incluye marchas, campañas en redes, creación de plataformas cívicas, nuevos partidos políticos y proyectos editoriales impulsados por el empresariado nacional para defender sus intereses y su visión del mundo, aunque enmarquen su lucha como una defensa de la democracia, las libertades y las instituciones”, destacó el investigador Enrique Cuna.

 

 

La derecha no es opción 

Si bien la derecha mexicana e internacional dicen defender causas como la libertad y la familia, se oponen a los intereses de las mayorías, como acceder a un reparto equitativo de la riqueza. Se han enfocado en ensalzar el esfuerzo individual y no el desarrollo colectivo. La derecha se sustenta, además, de quienes poseen la riqueza, dueños de empresas y ven a los otros como trabajadores, ha destacado Enrique Cuna, investigador de la UAM Iztapalapa.

“La derecha se ha destacado por defender la propiedad privada, la riqueza. Se sustenta en la idea de una sociedad basada en el individuo; y éste en la libertad, todo mundo puede hacer lo que quiera en función de la libertad y voluntad, basado en el mérito. ‘Yo estudié, gracias a mí, no a una sociedad que me impulsó, no al Estado que brindó educación pública’. Por lo tanto, destacan la idea de que los ricos son ricos porque alguna vez quisieron ser ricos; y los pobres son pobres, porque no han querido ser ricos, es decir, con este argumento, invisibilizan el piso disparejo que existe y sólo lo convierten en una disputa alrededor del individuo”, explicó a buzos el también Coordinador del posgrado en Estudios Sociales de la UAM Iztapalapa.

Y agregó que la desigualdad en México y el mundo tiene un origen en la concentración de la riqueza en un reducido sector, en manos del empresariado, y que tal desigualdad impide que el individuo pueda desarrollarse. Por esto consideró que sólo de forma colectiva es como los ciudadanos pueden mejorar sus condiciones de vida. Papel importante ‒añadió‒ debe jugar la sociedad, los mexicanos de bajos ingresos, para que, con su fuerza colectiva, puedan hacer frente a la derecha.

Marco Antonio Aranda, académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en su artículo La derecha y las derechas: una propuesta conceptual, incluido en el libro La derecha en México: debates analíticos y estudios de caso, editado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad de la Universidad Nacional Autónoma de México reitera que “la preservación del statu quo sería el sello de la derecha por excelencia. Sobre la concepción del Estado, pensaríamos que la derecha promueve los Estados mínimos, interventores exclusivamente respecto a las condiciones de seguridad necesarias que garanticen lo que ella entiende por vida civil (el mercado y el individuo libre). En cuanto a la economía, la derecha la plantea y promociona en términos del liberalismo económico y de su utopía del libre mercado”. 


Escrito por Trinidad González Torres

Maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.


Notas relacionadas

Grupos de derecha y gente adinerada claman en México por la intervención yanqui; son partidos y actores políticos que ya estuvieron en el poder.

La derecha mexicana ha recurrido a las redes sociales para difundir su mensaje; en algunos casos abiertamente, en otras de manera sutil.

Entendamos por derecha aquella corriente que defiende abiertamente a la clase que detenta el poder económico y que ha moldeado el Estado de acuerdo a sus intereses económicos.

Jerson pasó de ser ciudad de gran actividad portuaria e industrial, a laboratorio de crímenes de guerra del Occidente Colectivo.

El desarrollo del modo de producción capitalista, gran devorador de fuerza de trabajo, ha sido la causa principal del desplazamiento de multitudes que de diferentes países emigraron a EE. UU.

La emergencia de gobiernos de derecha es hoy una realidad mundial, aunque no adopta la misma forma en todos los países.

¿Cuáles son las causas principales que explican el viraje a la derecha de la región?

¿Qué queda del derecho internacional si una de las principales potencias del mundo anuncia públicamente el ataque contra infraestructura esencial de otro Estado como parte de su política de disuasión?

Ésta es la realidad de los “Pueblos Mágicos”, a pesar de la abundante publicidad que se difunde para atraer el turismo, los beneficios no llegan a las comunidades ni sus habitantes.

La presión de Trump ha dado frutos. Para 2026, el presupuesto total de la OTAN alcanzará casi 1.5 billones de dólares.

En el discurso, Sheinbaum Pardo invoca la unidad nacional; en la práctica, su partido y sus funcionarios generan división.

La presidenta aclaró que Estados Unidos no impuso un nuevo gravamen a México. Explicó que el arancel del 10 por ciento por trabajo forzado sustituye a un esquema previo y no modifica las condiciones comerciales del T-MEC.

Aunque la población económicamente activa aumentó en junio de 2026, el empleo formal perdió 84 mil plazas respecto al año anterior y la informalidad llegó al 55 por ciento, según un análisis de ManpowerGroup con datos del INEGI.

Especialistas anticipan lenta recuperación del mercado laboral

Organizaciones sociales y el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba marcharán este 26 de julio del Hemiciclo a Juárez a la antigua Embajada de Estados Unidos para conmemorar el inicio de la Revolución Cubana y demandar el levantamiento del bloqueo económico contra la isla.