El economista señaló que la innovación tecnológica no solo debe aumentar la productividad, sino también garantizar acceso equitativo a sus beneficios en el marco de la cooperación entre México y China.
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En el mundo hay una guerra en distintos frentes. Estados Unidos se pelea el control del mundo con las potencias emergentes del bloque BRICS. Todos los conflictos que padecemos en el globo son resultado de la pugna por la conformación del nuevo orden multipolar. China hoy tiene la delantera en una batalla determinante para el futuro, la del internet de quinta generación o 5G.
Antes, respondamos la pregunta medular, ¿qué es el 5G? El término Internet de Quinta Generación, alude al escalón en que se encuentra el desarrollo de la red global, previamente ya recorrimos cuatro generaciones de tecnología, lo que podríamos resumir con la historia de los teléfonos celulares: la 1G era un vínculo de los teléfonos análogos, los ladrillos que sólo nos permitían llamadas; la 2G nos dio acceso a enviar también mensajes de texto; la 3G nos permitió enviar fotos, abrir páginas de internet y videos breves en las redes; la 4G (aún nos encontramos en éste) nos permite realizar videollamadas, y subir y descargar videos de alta definición.
En México y gran parte de los países latinoamericanos, la transición de 3G a 4G ha sido lentísima, tanto que en varios estados aún pueden leerse las siglas LTE a un lado del icono de señal telefónica. LTE son las siglas de Long Term Evolution o Evolución a Largo Plazo, o sea que nuestras compañías telefónicas apenas están haciendo la lucha por darnos una tecnología que en EE.UU. está en marcha desde hace más de 10 años.
El Internet es un tema que la mayoría de la población conoce muy poco. Atribuimos erróneamente que el internet tiene sólo un uso recreativo, sin embargo, tiene implicaciones sociales más importantes, como el informativo, académico y laboral. Los países latinoamericanos estamos totalmente sometidos a una dependencia de la tecnología que ya pasó por EE.UU. No contamos con industria ni posibilidades de desarrollar tecnología propia y el hecho de no contar con una herramienta digna tan necesaria como lo es el internet, agudiza las carencias y condena a millones de personas a la falta de acceso a herramientas para mejorar su calidad de vida.
Es complicado entenderlo cuando estamos acostumbrados a ver sólo una cara de la red y desde el lado del consumo, siendo que el desarrollo del ciber-espacio debería ser también una prioridad de los países, por el contrario, someterse a la red y tecnología de otras naciones, nos convierte en simples ciber-colonias.
Hoy, China, un país gobernado por el Partido Comunista, ha alcanzado niveles de desarrollo económicos y tecnológicos asombrosos que la alejan por mucho de ser una manipulable colonia que engorda las carteras de un solo país. A continuación algunos datos:
Según estadísticas de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés) hasta septiembre de 2022, 46.6% de las solicitudes mundiales de patentes provenían de China y muy por debajo le seguían EE.UU. (17.4%) y Japón (8.5%). Las patentes de las empresas chinas se concentraron en tres rubros: tecnología computacional, comunicación digital y la maquinaria eléctrica, aparatos y energía.
El gigante asiático lidera la lista de patentes concedidas sobre tecnología 5G con 21% del total a nivel mundial y cinco de sus empresas concentran el desarrollo de esta tecnología móvil, según datos de IPlytics. EE.UU. en cambio, únicamente tiene una empresa desarrolladora que cuenta con 12.9% de las patentes de tecnología 5G en el mundo; apenas dos empresas europeas (nórdicas) se cuelan en esa lista de las 8 líderes. César Funes, vicepresidente de Relaciones Institucionales de Huawei Latinoamérica, asegura, por su parte, que la 5G es más que un tema de dominio tecnológico: es la nueva “máquina de vapor” en la cuarta revolución industrial.
Poco hemos hablado de lo que está implicando la 5G, tecnología prácticamente fuera de nuestro radar que involucra al internet en muchas áreas de la vida diaria, como la alimentación, tareas domésticas, recreativas, educativas, etc.; la arquitectura, ingeniería y la economía estarían totalmente inmersas, sin embargo, nuestros países aún están muy lejos de entrar en esta conversación, al tiempo que los chinos no cesan de trabajar en ello.
Bian Yannan, subdirector de Planificación y Construcción de China Mobile, asegura que la cobertura de la conexión 5G en China llegará al 90% del territorio al finalizar este año con la instalación de 360 mil nuevas bases. Hasta abril del corriente la empresa contaba con más de 1.7 millones de radio-bases de 5G, un equivalente al 85% de cobertura, un logro en apenas cuatro años.
Los tres gigantes chinos de las telecomunicaciones (China Mobile, China Telecom y China Unicom) contaban, en conjunto, con un total de 754 millones de usuarios de telefonía móvil 5G, hasta octubre pasado. Según John Hoffman, director ejecutivo de GSMA Ltd., una asociación internacional de operadores móviles, para 2025, China alcanzará los mil millones de usuarios de 5G.
Sólo para dar una idea de la magnitud de esta tecnología, hace unos días el diario hongkonés South China Morning Post, señaló que China inauguró la red de internet más rápida del mundo, capaz de transmitir datos a una velocidad de 1.2 terabytes (TB) por segundo. Para darnos una idea, eso significa que los chinos pueden descargar más de 100 películas de Netflix en alta definición en apenas un segundo, algo difícil de creer.
El ministro chino de Industria y Tecnología de la Información, Jin Zhuanglong, afirmó que su país ya está avanzando en la investigación y desarrollo de redes de sexta generación (6G). También subrayó con ello los esfuerzos de China para impulsar los sectores emergentes en materia de telecomunicaciones y mejorar toda la cadena industrial vinculada a las áreas de comunicaciones por redes celular y óptica.
No hay que perder de vista algo, en esencia, importante: los chinos están gobernados por un partido que planifica su economía y se ha exigido estar a la vanguardia en tecnología sin descuidar a su población. En China prácticamente no hay pobres, lo que beneficia a los proveedores de servicios, que saben que los chinos pueden pagar por recibir sus productos. EE.UU. y el modelo económico que ha impuesto en los países donde tiene injerencia ha desarrollado, por el contrario, una economía concentrada que los condena a que nadie pueda pagar nuevos servicios. Un ejemplo es Apple; la innovación en sus productos es nula y las ventas ha caído brutalmente como consecuencia de ser carísimos para la mayoría.
China le ganó la guerra de la 5G a EE.UU., y ha exhibido de nueva cuenta que el modelo económico capitalista gringo está rebasado en más de un sentido. Los mexicanos debemos ver a China más allá de la leyenda negra que nos tratan de vender, ver en su eje de desarrollo algunos aprendizajes que nos serían útiles y asimilarlos como aliados necesarios para superar los grandes problemas de nuestra nación. No debemos resignarnos a ser sólo una colonia gringa, ni en la vida real ni en el ciber espacio.
El economista señaló que la innovación tecnológica no solo debe aumentar la productividad, sino también garantizar acceso equitativo a sus beneficios en el marco de la cooperación entre México y China.
Expertos y autoridades destacan el potencial de la cooperación tecnológica entre México y China, pero advierten que, sin una mejor distribución de la riqueza, la innovación podría profundizar la desigualdad.
El Ministerio de Comercio chino investigó esas medidas, que afectan directamente las ventas a México por un valor de más de 300 mil millones de dólares
El gobernador del Banco Central, Pan Gongsheng, reafirmó el compromiso de China con una “apertura de alto nivel” del sector financiero.
Se contempla una reducción del 6 y hasta el 100 por ciento al arancel para importaciones de vehículos eléctricos
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En su obra Dialéctica de lo concreto, Karel Kosík revela que el mundo puede construirse a partir del pensamiento común, la práctica utilitaria y la “fijidez” de las formas.
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Las “Dos Sesiones” delinean prioridades de crecimiento, tecnología, bienestar social, sostenibilidad y cooperación internacional, con impacto global y énfasis en vínculos con México.
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Escrito por Manuel Pérez
Licenciado en Comunicación por la UNAM.