Los legisladores pidieron a Marco Rubio que el gobierno de Donald Trump respete el proceso electoral brasileño y reconozca el resultado oficial de las urnas, sin importar quién gane la elección del 4 de octubre.
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Nuestro Reporte Especial habla de la toma de posesión de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, resultado de su indiscutible triunfo electoral, del respaldo de su pueblo, que en el juramento de su líder también juró con él.
Nuestros lectores hallarán esta semana características político-electorales que superan el ejercicio democrático estadounidense, que presume falazmente de ser el más democrático del planeta, pero se cuida mucho de que su población mayoritaria decida, elija y vote directamente, poniendo sus comicios en manos de “representantes”, muchas veces desconocidos por la mayoría de los votantes. En Venezuela todo se sometió a la decisión mayoritaria.
Característica notable es que, con todo el poder tecnológico de la superpotencia para infiltrar, difamar y engañar al pueblo, los venezolanos no se dejaron confundir y respaldaron con su voto al heredero de la Revolución Bolivariana iniciada por Hugo Chávez.
Representantes de países de Latinoamérica y de todo el mundo presenciaron el acto, reconocieron el triunfo de Nicolás Maduro y pudieron atestiguar el respaldo de su pueblo y la fidelidad del gobierno electo al legado de Hugo Chávez, que es la voluntad de continuar la lucha por la soberanía de su país, su desarrollo económico y social hasta alcanzar la meta de llevar a Venezuela al punto más alto que en esta época puede alcanzar un pueblo en el mundo: el socialismo; y la conciencia de que para lograr esto es necesario sacudirse la tutela yanqui.
No sólo se habla del juramento y el respaldo popular con el que cuenta el presidente venezolano, también se hace el recuento de los ataques, las sanciones de todo tipo y las amenazas del imperialismo, que no podían faltar, contra Nicolás Maduro y su gobierno y hasta del ofrecimiento de recompensas millonarias a quien informara dónde se encontraba para detenerlo y castigarlo. Los venezolanos se han reído de estos ofrecimientos, que ni los traidores a la patria tomaron en serio.
El lector conocerá o recordará las inmensas riquezas materiales de aquel país y su importancia geopolítica; y sabrá que para Nicolás Maduro y el pueblo venezolano, Hugo Chávez no murió y sigue presente en la lucha de los que continúan enfrentando a los gobiernos imperialistas, enemigos de su pueblo.
El Reporte Especial de esta semana nos hace comprender por qué es tan grande el interés del imperialismo yanqui por controlar a Venezuela; por qué calumnia a su gobierno, ensaya con él sus nuevos métodos, y por qué muchos de sus gobiernos vasallos secundan los ataques económicos, políticos y mediáticos contra esta nación.
Codician el control de Venezuela porque quieren apoderarse del petróleo, el oro, el agua y de todo su territorio, cuya ubicación geopolítica consideran indispensable para, desde ahí, controlar a América Latina y completar su dominio de un continente al que no han podido esclavizar del todo, aunque se hayan apropiado de su nombre.
Los legisladores pidieron a Marco Rubio que el gobierno de Donald Trump respete el proceso electoral brasileño y reconozca el resultado oficial de las urnas, sin importar quién gane la elección del 4 de octubre.
Entre las personas que aparecen como firmantes están el músico Roger Waters, el periodista Ignacio Ramonet y João Pedro Stédile, dirigente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil.
El mercado muestra que el petróleo no escasea: lo que falla es su circulación.
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Escrito por Redacción