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Internacional
Cambio de Era de EE.UU. rediseña su geopolítica imperial con secuestro de Nicolás Maduro
La tecno-política estadunidense va por minerales que garanticen su supervivencia y ganarle terreno a sus rivales geopolíticos.


La geopolítica imperial de terrorismo de Estado, se autoproclama “gobierno” en Venezuela y se apropia de sus riquísimos recursos. La quebrada potencia vencida en Ucrania, se pertrecha en sus Estados vasallos en un nuevo orden que basa en su interés nacional. 

El Corolario Trump y su Estrategia de Seguridad Nacional confirman que nunca se trató del supuesto combate al narcotráfico, ni de defender la democracia, sino de neo-colonizar. Los centros del poder corporativo de la tecno-política corporativa van por el control de recursos y estratégica posición de Venezuela. 

Lo ocurrido la madrugada del 3 de enero es un cambio de Era que borra la declarada Zona de Paz de América Latina y todo sustento a los acuerdos y convenios multisectoriales pactados con los Estados Unidos.

Donald Trump siempre manifestó su ambición de poder global y su hostilidad sin disimulo hacia Venezuela. Así, ofreció “recompensa” de 50 millones de dólares por la captura del presidente constitucional venezolano, desplegó su falaz campaña “anti-narcóticos”, la abrumadora potencia de fuego en el Caribe, el asesinato de más de 80 civiles y ahora con el secuestro de Nicolás Maduro.

No es tiempo de declaraciones tibias ni de silencio, sino de denuncia y acción estratégica. Cerrarán TeleSUR, el Correo del Orinoco y todos los medios de la Revolución Bolivariana, y aún así, la voz de los venezolanos seguirá fluyendo en los días por venir. Es momento de estar atentos.

Para justificar tan injustificable agresión, los centros de pensamiento imperiales urdieron su entramado de distorsiones narrativas. Y así, en los albores del 2026, un acto de terrorismo de Estado consumó el secuestro de un presidente constitucional para controlar el crudo y minerales de alto valor estratégico venezolanos.

No engañan a nadie. La tecno-política estadunidense va por minerales que garanticen su supervivencia y ganarle terreno a sus rivales geopolíticos: China, que importa más de 600 000 barriles diarios de crudo venezolano y con la que Caracas ha afianzado una sólida cooperación multisectorial; y Rusia que también tejió una relación estratégica – energética, financiero-comercial – con Caracas que desafía la hegemonía en la región.

Tras consumar el secuestro a Nicolás Maduro, el 47º presidente de Estados Unidos (EE.UU) afirmó que “gobernará” Venezuela hasta que se produzca una transición pacífica. Para México, Nuestra América y el mundo tal mensaje significa que la región es su botín incuestionable. 

Ese es el endeble nuevo orden que Washington impone, donde su hardpower diluye toda diplomacia y Derecho Internacional para que Trump y su nueva doctrina se consoliden como representantes del capitalismo corporativo, a pesar de violar la propia Constitución de EE.UU al actuar contra su Congreso. 

Estamos ante la erosión de todo el sistema político y jurídico que EE.UU. se dio desde 1776, al independizarse de Inglaterra la otrora potencia anglosajona y que este 2026 conmemorará 300 años.

Terrorismo ¿Qué sigue?

Mexicanos protestan frente a la Embajada de EE.UU. en la CDMX.

 

La madrugada del sábado 3 de enero de 2026, fuerzas militares estadunidenses perpetraron una agresión quirúrgica contra objetivos clave en Caracas, la capital de Venezuela y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira. 

Ese ataque terrorista consumó el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, cuyo paradero era desconocido ya avanzada la jornada. Ese acto cierra una escalada multidimensional de 23 años, ejecutada por republicanos y demócratas contra la autodeterminación del pueblo venezolano. 

Ya en 2002, la violenta oposición venezolana alentó el golpe y secuestro, por horas, del presidente Chávez, al que pronto liberó la fuerza popular. A ello desplegaron su campaña de guarimbas y agresiones contra ciudadanos, financiaron a la neofascista ultra derecha y agudizaron las medidas coercitivas unilaterales y extraterritoriales.

Fue así como allanaron la grotesca imposición de Juan Guaidó como “presidente interino” y la ejecución de atentados contra la vida de Nicolás Maduro y autoridades bolivarianas.

Con ese injerencismo terrorista, el empresario inmobiliario Donald Trump se arroga el derecho a lucrar con los recursos del país sudamericano. “El petróleo de Venezuela es nuestro. Lo queremos de vuelta. Venezuela nos quitó todos nuestros derechos  ” declaró con su banal arrogancia.

Tras secuestrar al presidente constitucional de Venezuela, EE.UU. pretende “someterlo a juicio” por narcotráfico. Esa es la enmascarada forma para denostar el derecho a la autodeterminación de los venezolanos a darse el gobierno anti-hegemónico que se propusieron desde 1999.

Difícilmente se atreverán a asesinar a Nicolás Maduro, pues la estrategia es impedir que se convierta en mártir y en cambio presentarlo como un delincuente común.  Y así, el capitalismo corporativo se apropiará del crudo venezolano para succionar a su favor de ese bien geopolítico.

Así lo anunció Trump, como vocero de las energéticas, horas después del asalto, al afirmar que sus petroleras invertirán “millones de dólares” en Venezuela. Chevron, que exporta unos 150 000 barriles de petróleo venezolano operaba con normalidad el día del ataque y es una de las grandes beneficiarias del golpe terrorista, le siguen Exxon Mobil, ConocoPhillips, BP y Shell.

Tras la incursión terrorista de fuerzas estadunidenses en la capital venezolana, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) denunció la cobarde agresión militar perpetrada y llamó a la movilización inmediata de su militancia, a los comandos de comunidad y equipos de calle, las Unidades Bolívar-Chávez (UBCH), las estructuras del partido y al pueblo venezolana amante de paz, para resguardar la República y defender al país ante la agresión extranjera.

“Somos el partido fundado por el Comandante Hugo Chávez Frías, vanguardia política y moral de la Revolución Bolivariana. Por eso cerramos filas, hoy más que nunca, con el gobierno y expresamos nuestra absoluta lealtad al Presidente Nicolás Maduro”, expresa el comunicado del PSUV bajo la consigna: “¡Pueblo a la Calle” .

De igual forma, convocaba a los gobiernos y pueblos del mundo a expresar su condena total a la “acción militar grotesca que viola la Carta de Naciones Unidas y pisotea el derecho internacional” y llamaba a que se levante la firme indignación internacional contra la escalada de guerra imperialista que amenaza a toda América Latina y el Caribe que, además, ya cobró vidas de mártires militares e inocentes civiles”.

El PSUV subraya que Venezuela activará la diplomacia bolivariana de paz, al mismo tiempo que elevará su denuncia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por ese atropello a la legalidad internacional.

Rusia continuará apoyando el rumbo del Gobierno Bolivariano, dirigido a proteger los intereses nacionales y la soberanía del pueblo venezolano. El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, expresó la solidaridad de su país con el pueblo venezolano en su conversación con la conversó con la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez. 

El ofrecimiento consiste en seguir fortaleciendo la asociación estratégica integral entre ambas potencias energéticas. Esa cooperación 

De igual forma, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel denunció la agresión y demandó la urgente reacción de la comunidad internacional ante el ataque de EEUU a Venezuela.


Escrito por Nydia Egremy

Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.


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