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Entrevista
“Me debo al pueblo”, el ejemplo de Fidel Castro que debe seguir el mundo: Eugenio Martínez Enríquez, embajador de Cuba en México
Entrevistado por buzos en la Embajada de Cuba en México, el diplomático Eugenio Martínez Enríquez destacó el legado del comandante Fidel Castro Ruz.


El 13 de agosto de 2026 se cumple el centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, comandante que encabezó la Revolución Cubana y que se mantiene a la fecha a pesar de las agresiones impulsadas por Estados Unidos (EE. UU.), casi inmediatamente después de la derrota de la dictadura de Fulgencio Batista, en enero de 1959.

Entrevistado por buzos en la Embajada de Cuba en México, el diplomático Eugenio Martínez Enríquez destacó el legado del comandante Fidel Castro Ruz, quien encabezó junto a otros grandes revolucionarios como Ernesto Guevara la defensa y soberanía de su patria, y una lección de valentía no sólo para La Isla, sino para América Latina y el mundo.

b.- ¿Cuál es el legado del comandante Fidel Castro para Cuba?

EM.- Todos tenemos una interpretación personal del legado de Fidel. Cada uno puede apropiarse de lo que considera que él nos dejó. Me inclino por una de sus grandes virtudes, la de luchar contra lo imposible y unir las fuerzas revolucionarias. Ésas dos pueden ser, para mí, las que nos quedan como lo primordial de entre tantas otras. Él pudo empujar y alentar, con su conducción y liderazgo, muchas de las cosas que parecían imposibles, incluso para sus compañeros o colaboradores más cercanos: ¿Quién iba a pensar que Cuba, un país subdesarrollado, se convertiría en una potencia médica? ¿Quién iba a pensar que Cuba podría impulsar un proceso de desarrollo nacional propio, sin la intervención de EE. UU., sin tener que pedir permiso a nadie? ¿Quién iba a pensar que, finalmente, el pueblo cubano lograría su autodeterminación plena, su verdadera independencia? 

Nuestro pueblo, que perdió una quinta parte de su población a machete y cuando teníamos a las puertas la independencia de EE. UU., la potencia naciente se introduce en el proceso político y ocupa Cuba contra la unidad de los cubanos; y eso humilla a nuestro pueblo durante años. No sólo lo hizo en 1898, sino también en 1906; lo hizo en 1912 y ocupó las mejores tierras cubanas, los mejores negocios e interfirió en la política cubana; todo eso provocó una humillación en el pueblo cubano. Fidel analizó todo eso como líder, y se erigió como nuevo liderazgo cubano, con todos sus compañeros y logró la estremecedora y transformadora Revolución Cubana que cristaliza en 1959. Entonces yo apuntaría dos cosas: la unidad de los revolucionarios o de las fuerzas revolucionarias imprescindibles para lograr su objetivo frente a las oligarquías, a la derecha internacional; y dos: que nada es imposible; él tenía ese sueño: crearemos hospitales, produciremos vacunas, educaremos a nuestros pueblos y eliminaremos el analfabetismo; lo hizo en tiempo récord y movilizó a los cubanos consientes que fueron decenas de miles, posiblemente millones, ayudaremos a la independencia de países en África; esas dos características en ese sentido general, para mí, lo distinguen; y es el legado que aprecio, que puede servir mucho en la actualidad.

b.- Fidel Castro dio a Cuba esta consumación de la independencia; pero, además, planteó un proceso de concientización del pueblo cubano que participó; ¿cómo contribuyó la fuerza de su ejemplo en la perseverancia del pueblo cubano?

EM.- Fidel, cuando triunfa la Revolución, viajó primero a Venezuela y después a Washington; el presidente Eisenhower no lo recibió, con la excusa de que estaba jugando golf; seguramente ésa no fue la verdadera razón; sin embargo, lo recibió el entonces vicepresidente, Richard Nixon. El informe que hizo el señor Nixon sobre su reunión con el comandante Fidel Castro revela varias cosas; una vez que, en la entrevista, Fidel insiste muchas veces en que él hace lo que el pueblo pide, que él hace lo que el pueblo quiere, Nixon le dijo: ‘pero mira, a veces hay que conducir al pueblo y no puede ser usted; mire cómo lo hace el gobernador de Puerto Rico, mire cómo lo hace él’; y Fidel le insiste: ‘yo me debo al pueblo’.

La proyección de Fidel, de que él sometía al voto popular sus decisiones, que escuchaba al pueblo y caminaba o guiaba al gobierno hacia donde el pueblo quería, era una de sus virtudes; por eso, la idea de concientizar al pueblo es un proceso en dos direcciones. Las grandes decisiones populares al inicio de la Revolución, Fidel las tomó en asambleas generales del pueblo. Fue la plaza de reunión con decenas de miles, posiblemente un millón de personas.

Fue ahí, fue aprobada por las masas cubanas, la primera y segunda declaración de La Habana, que ratificaba el derecho de los pueblos a luchar por su autodeterminación, ratificaba el derecho de Cuba a ser independiente y no someterse a los dictados de Washington, que había presionado a todos los países para que Cuba fuera suspendida en la Organización de Estados Americanos (OEA) que, con la abstención de México, lo hicieron. Por lo tanto, sí existe un proceso de Fidel al hablarle al pueblo en dos direcciones; mucha gente decía ‘cuando Fidel se entere de esto va a cambiar’: de hablarle, estar en contacto con la gente, oírlo, qué quería y, al mismo tiempo, seguirlo; se ganó la confianza del pueblo cubano por sus éxitos y su claridad para explicar los problemas y cómo enfrentarlos. Y efectivamente, eso llevó a la concientización, a un proceso de pensamiento profundo que vino acompañado por el acceso a la educación.

Fidel decía: ‘no te pido convencerte, lee tú mismo; y eso te va a enseñar el acceso a la educación técnico-profesional’; ahora somos un pueblo muy politizado, muy informado, no era así antes. Fue un proceso revolucionario que él condujo.

b.- Indudablemente, Fidel fue el inspirador de la Revolución Cubana; a su muerte, su obra sigue viva, ¿cuál es la tarea del pueblo cubano en defensa de su Revolución?

EM.- Hay que defender su pensamiento, su obra revolucionaria y estamos en una nueva etapa. Muchas veces, la gente reflexiona y dice qué haría Fidel en esta circunstancia, qué haríamos con Fidel junto a nosotros, y cómo estamos sin Fidel. ¿Es suficiente su liderazgo o se demostró que su liderazgo tenía y fue acompañado por el pueblo?

Está claro que se produciría también una creencia de los enemigos de la Revolución, que el fallecimiento de Fidel, que la desaparición biológica del Comandante en Jefe y el líder de la Revolución Cubana, sería suficiente para que la Revolución se desmoronara. Como si el proceso revolucionario cubano solamente consistiera en seguir a un líder; como si fuéramos gente ciega, sin pensamiento, sometida al magnetismo de su liderazgo, incluso sometida a opresión; difundían que La Isla es una dictadura, calificando injustamente al proceso revolucionario cubano; sin embargo, la vida demostró que la desaparición física de Fidel no fue suficiente para que estos sueños de dominación sobre Cuba se realizaran.

Está presente también el liderazgo del general Raúl Castro, que estuvo acompañando en toda la campaña, con la lealtad más clara, a su hermano Fidel; y que se ganó el liderazgo de la Revolución Cubana por méritos propios. Era mucho más joven; estuvo en todos los combates de la Revolución Cubana. El liderazgo de nuestro presidente, una persona joven, comparado con el proceso revolucionario, que ganó su liderazgo también en las calles, con las masas, trabajando desde abajo, con resultados en su gestión pública por sus propios méritos.

Por lo tanto, es un proceso que yo denominaría ‘de formación ideológica’, de concientización, que llamamos Revolución Cubana, es la única vía que Cuba logró para ser verdaderamente independiente y tener un camino propio hacia el desarrollo, no subordinado a oligarquías, a los intereses de otros países, sino acorde a los intereses nacionales, dónde colocar nuestros recursos o nuestro acento para el desarrollo de Cuba, no basándonos en el interés de determinado grupo de presión económica. Digamos, si había que hacer una presa en una tierra que era propiedad de una empresa extranjera, la hicimos; si había que construir un hospital o una escuela, lo hicimos; construimos también centros de investigación; un parque deportivo, lo hicimos; y eso fue basado en lo que el pueblo reclamaba; esto incluye la dirección del gobierno y del partido en Cuba, que consideraban qué se necesitaba de acuerdo a nuestros planes.

b.- ¿Cuál es la lección más importante que dio Fidel Castro al mundo? 

EM.- Bueno, una de las cosas de la experiencia cubana que creo que funciona para otros países, es justamente no repetir el modelo cubano, en lo que Fidel fue siempre muy enfático, con tantos líderes políticos, colectivos, organizaciones con las que se reunió y las masas que recibió en Cuba o con los que se encontró en sus múltiples viajes al exterior, siempre aclaró que imitar la Revolución Cubana no era el camino, porque las condiciones históricas que posibilitaron el proceso cubano no se repetían frecuentemente o no se repitieron nunca; y cada país debe encontrar su camino; pero justamente, esa adaptación a las circunstancias históricas hecha por Fidel a lo largo de su trayectoria como líder es posiblemente el modelo que los países pueden usar. Fidel no aplicó, fíjense, como El Ché calificó a la Revolución Cubana. El Ché en Bolivia, el 26 de julio de 1967, escribió su diario cuando se conmemoraba el aniversario del inicio de la rebelión contra las oligarquías tradicionales y los dogmas revolucionarios, ¡qué definición tan perfecta! Lo que hicimos en Cuba no es lo que se hizo en Europa del Este; no es lo que se hizo en otras experiencias democráticas socialistas u otros accesos al poder por esta vía.

 

 

Fidel tenía eso muy claro y lo explicaba a los demás. Por lo tanto, si algo se puede imitar de Cuba, es la idea de adaptarse a las condiciones históricas y políticas de cada país, que se busquen modelos de transformación.

Me parece que eso es fundamental en su legado; y es parte de lo que hizo todos los días: las transformaciones realizadas en Cuba; los procesos que rectificábamos de nuestros propios errores; las alianzas que fueron necesarias en cada momento, como contra lo que Fidel lidió ante situaciones políticas muy complejas, de las cuales Cuba salió victoriosa o, por lo menos, consiguiendo los objetivos planteados.

b.- Uno de los mensajes de Fidel es que hacen falta líderes arraigados en el seno de las masas en los países que no han alcanzado su soberanía.

EM.- Creo que ha habido liderazgos políticos heroicos en América Latina; son liderazgos legítimos que, a veces, han alcanzado resultados positivos, como complemento a las luchas sociales, culturales y de resistencia; los resultados de la resistencia popular contra enemigos muy poderosos durante años en América Latina.

Estamos ahora en una etapa de la relación internacional donde el fascismo, la intromisión en los asuntos internos de los países es descarada, vergonzosa; la propagación de mentiras y la llamada guerra “cognitiva” impactan en los procesos políticos y, sobre todo, electorales; parecería que nunca dejaran de existir; tiendo a pensar en estos fenómenos. Hay también algún proceso de confusión político-ideológica o, al menos, decisiones que toman los pueblos frente a procesos electorales, que muchas veces tienden a castigar a los llamados oficialismos o gobiernos, y pueden sentirse atraídos por estas campañas, con distorsión, los llamados ‘cantos de sirena’, de que ‛vamos a consumir másʼ, ‛que vamos a ser mejoresʼ, son campañas muchas veces plagadas de valores cargados de egoísmo, codicia, avaricia y no la solidaridad y la cooperación; la idea de que el Estado es como un instrumento, un obstáculo para el avance, el desarrollo que logrará la iniciativa privada; muchos de estos mitos que se han logrado con los procesos de intromisión interna, la manipulación y tergiversación, podrían tener éxito electoral, a mi modo de ver, efímero; y lo ha demostrado la historia reciente en América Latina. En los últimos 15 años, por primera vez en la historia de América Latina lo que hubo fue el avance de la izquierda; gobiernos o coaliciones y partidos de corte progresista o de izquierda lograron gobernar las economías más grandes y los países más poblados. Si uno ahora lo revisa y piensa que ha vivido, en ese sentido, retrocesos, yo considero que sería temporal, basándome en las condiciones antes mencionadas.

En ese punto, rescataría dos ideas: unidad de las fuerzas progresistas y de izquierdas de organizaciones de corte popular y que resisten a los modelos neoliberales y la idea de que nada es imposible. Y lo han demostrado los procesos. Hay también una manipulación muy grande de persecución a los liderazgos de izquierda, agrupaciones de izquierda, a sus familias, basándose en los instrumentos de dominación que el capitalismo ha extendido en nuestra tierra, sobre todo el imperialismo.

Por lo tanto, estamos en una época muy delicada, donde la idea de promover la discriminación contra inmigrantes, pueblos originarios y comunidades indígenas es ya reiteradamente parte de las campañas políticas. En ese punto, rescatar la idea de la unidad de las fuerzas de izquierda y rescatar la idea de que es posible lograr los objetivos que uno se proponga, sería lo que tomaría del ideario del comandante Fidel Castro. 


Escrito por Trinidad González Torres

Maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.


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