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Historia
La única salida en Irán es la paz
El pueblo estadounidense no estaría dispuesto a pagar con sus vidas la conquista de Irán.


Es hora de que Estados Unidos (EE. UU.) firme una paz con Irán y acepte la derrota. Ésta es la conclusión a la que llega el politólogo norteamericano John Mearsheimer (JM) en su reciente video “Trump debe admitir su derrota en Irán” (Episode 2: Trump Must Admit Defeat in Iran, disponible en el canal John Mearsheimer-Offensive Realism, YouTube). Y es que, desde su punto de vista, Washington no domina el teatro de operaciones, ha agotado todos los recursos que podía emplear y ha quedado reducido a una rendición prácticamente incondicional.

Los estadounidenses tenían cuatro objetivos: 1. Destruir el régimen actual de Teherán e instaurar uno más favorable a la Casa Blanca. 2. Suprimir la capacidad iraní para enriquecer uranio, algo útil para fabricar las armas nucleares que darían libertad política a ese país. 3. Eliminar el programa de misiles de largo alcance de la nación agredida. 4. Asegurar que Irán deje de sostener las actividades de Hezbolá, Hamás y los hutíes. Sin embargo, en los más de cinco meses que han pasado desde las primeras agresiones estadounidenses que desataron el conflicto el 28 de febrero de 2026, los norteamericanos no han alcanzado ninguno de esos fines. Adicionalmente, menciona JM, este fracaso de EE. UU. lo amplían la pérdida de sus bases militares en la zona, el desmoronamiento de sus relaciones con los aliados árabes de la región y el reforzamiento estratégico de su principal enemigo internacional: China.

¿Por qué han fracasado los agresores?, pregunta JM, y la respuesta es: porque no dominan para nada la situación. Concretamente, no controlan el ritmo de la escalada bélica y han agotado todas las vías de ataque que podían materializarse en contra de Teherán. Básicamente podían proyectarse cinco estrategias: 1. El bombardeo discriminatorio de objetivos dentro de Irán, el cual exceptúa fundamentalmente puentes, instalaciones petroleras e instalaciones de energía. 2. El bombardeo indiscriminado, es decir, la destrucción de todos los objetivos existentes dentro de ese país. 3. Un bombardeo indiscriminado, si bien temporalmente limitado, y con posibilidad de hacer contrarréplicas en el caso de que Irán respondiera. 4. El bloqueo y aislamiento económico del país. 5. El sometimiento de irán mediante el envío de tropas.

Hasta este momento han fallado las proyecciones 1 a 4. La primera fue la que abrió la guerra y, aunque mataron al Ayatola, no derrotaron al Estado iraní. Éste respondió y, simultáneamente, resistió todos los embates americano-israelíes durante 40 días. Entonces, a inicios de abril, Trump amenazó con implementar la segunda, diciendo que mandaría a los iraníes a la “edad de piedra”. Pero tuvo que recular, pues los agredidos no resultaron amedrentados: el secretario J. D. Vance fue enviado a negociar en Pakistán a mediados de abril.

Los términos de Teherán no fueron aceptados y vino la cuarta estrategia, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que no sirvió. Más bien obligó a Trump a cesar el fuego, así como a abrir nuevas negociaciones de paz, en junio. Sin embargo, a inicios de julio, este entendimiento fue violado por Washington, quien no quería aceptar su derrota y se implementó la cuarta estrategia, que tampoco sirvió. EE. UU. volvió a amenazar con destruir la civilización iraní, pero inmediatamente después, a inicios de agosto, se habló nuevamente de paz. Irán no está echado para atrás y, ahora, los arsenales estadounidenses están en las últimas.

Como salida extra, es posible desplegar un bombardeo nuclear. Aunque esto es improbable por las alianzas internacionales de Irán y las presiones políticas internas que tal ataque desataría en EE. UU. Sólo restaría enviar ejércitos de tierra. Pero, recupera JM, Trump no lo hará. La quinta estrategia implicaría muchos recursos, más de 100 mil combatientes y miles de bajas, pues Teherán respondería contundentemente. En una palabra, el pueblo estadounidense no estaría dispuesto a pagar con sus vidas la conquista de Irán. Entonces, con la opción terrestre descartada, la Casa Blanca tendrá que rendirse incondicionalmente. Si continúa sus ataques, los iraníes responderán con mayor contundencia; así lo han hecho hasta ahora. Es Irán quien domina la situación. A estas alturas, lo más sensato y, sobre todo, lo único viable para EE. UU. es hacer la paz. 


Escrito por Anaximandro Pérez

Doctor en Historia y Civilizaciones por la École de Hautes Étus en Sciences Sociales (EHESS) de París, Francia.


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