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Internacional
México y China impulsan la economía inteligente para fortalecer su alianza estratégica
Expertos y autoridades destacan el potencial de la cooperación tecnológica entre México y China, pero advierten que, sin una mejor distribución de la riqueza, la innovación podría profundizar la desigualdad.


México y China avanzan en el fortalecimiento de su relación bilateral a través de la economía inteligente, un modelo que integra tecnología, innovación y digitalización como motores de desarrollo. Así se destacó durante el Seminario “Oportunidades de Desarrollo de la Economía Inteligente entre China y México”, organizado por la Agencia de Noticias Xinhua en la Ciudad de México.

El encuentro reunió a legisladores, diplomáticos, académicos y representantes del sector empresarial, quienes analizaron los avances, retos y oportunidades de cooperación en áreas como inteligencia artificial, manufactura avanzada y nuevas energías.

El embajador de China en México, Chen Daojiang, señaló que su país impulsa un cambio estratégico hacia un crecimiento de alta calidad, con énfasis en la integración de la economía digital y el desarrollo de nuevas fuerzas productivas. En este contexto, afirmó que México y China han explorado el potencial de colaboración en sectores clave, fomentando la complementariedad económica entre ambas naciones.

Asimismo, destacó que México ha promovido la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, lo que abre nuevas oportunidades para profundizar la cooperación bilateral. Entre las áreas de interés, mencionó la automatización industrial, la gestión pública inteligente y la innovación tecnológica como ejes para el desarrollo conjunto.

El diplomático también planteó la necesidad de crear laboratorios conjuntos, fortalecer cadenas de suministro y vincular a universidades con empresas, lo que evidencia que la relación aún está en fase de consolidación.

La economía inteligente debe ir acompañada de justicia social: Acosta Peña 

Uno de los puntos críticos del encuentro fue el planteado por el Doctor en Economía y representante del Movimiento Antorchista Nacional, Brasil Acosta Peña, quien advirtió que el desarrollo tecnológico, por sí solo, no garantiza bienestar social. Señaló que históricamente la automatización ha elevado la productividad, pero también ha concentrado la riqueza en manos de unos cuantos.

Bajo esta lógica, cuestionó que la economía inteligente pueda replicar el mismo patrón si no se acompaña de políticas de redistribución en el mercado. “No basta con producir más, hay que repartir mejor”, sostuvo, al tiempo que planteó que el modelo chino podría abrir la puerta a una mayor equidad si logra combinar innovación con justicia social.

El especialista también vinculó la competencia global con factores geopolíticos, al señalar que las tensiones impulsadas por Estados Unidos responden a una lógica de “economía de guerra”, enfocada en el control de recursos estratégicos y la contención de potencias emergentes como China.

En este contexto, el seminario dejó claro que la economía inteligente no es solo un tema tecnológico, sino también político y social. Mientras gobiernos y empresas celebran las oportunidades de crecimiento, persiste la interrogante de fondo: ¿la innovación servirá para reducir la desigualdad o para profundizarla?

Por ahora, la relación México-China avanza con promesas de desarrollo compartido, pero también con desafíos estructurales que pondrán a prueba si la tecnología puede convertirse realmente en una herramienta de bienestar y no solo en un motor de acumulación.


Escrito por Redacción


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