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Reportaje
Revisión anual del T-MEC: incertidumbre para la economía mexicana
La no renovación del Tratado entre México, EE. UU. y Canadá impactará en el desarrollo de México.


La supeditación de la economía mexicana a la de Estados Unidos (EE. UU.) se profundizó con la firma de tratados comerciales en los últimos 32 años; en la actualidad, alrededor del 85 por ciento de las exportaciones van dirigidas a mercados estadounidenses, por lo que

Las declaraciones de Donald Trump del 1° de julio empujaron a México hacia un torbellino de zozobra económica y colocaron a EE. UU. en condiciones de exigir con mayor fuerza la satisfacción de exigencias, a sabiendas de que la economía mexicana depende del comercio estadounidense.

Trump se negó a ratificar el tratado mercantil T-MEC de 2020 para ampliar su vigencia 16 años, hasta 2042, y obligó a sus socios a sucesivas renegociaciones del tratado comercial a partir de este 20 de julio, que podrían ampliarse anualmente hasta 10 años, tiempo en que sus cláusulas estarían sujetas a posibles cambios.

Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., afirmó, el 1° de julio, que el rechazo a la renovación del T-MEC de 2020 se originó por desacuerdos sobre el déficit mercantil de EE. UU; en otras palabras, la afirmación de Trump de que los beneficiarios del tratado son México y Canadá, pero no su país.

Con esta situación formada en torno al acuerdo comercial, el mandatario estadounidense no sólo está buscando mayores beneficios mercantiles para su país, también pretende fortalecer sus políticas trasnacionales, como las relacionadas con operaciones contra el narcotráfico.

En el campo mercantil, Donald Trump ya avanzó en 2025 con su anticipada imposición de aranceles o impuestos de 25 por ciento a las exportaciones mexicanas en los relevantes rubros automotriz, acero y aluminio, pisoteando con esto el tratado de “libre comercio” basado particularmente en la eliminación de impuestos mercantiles, que incluso ahora podrían ampliarse.

El 10 de junio de 2026, cuando se decidiría la renovación del T-MEC, Trump declaró que planeaba no ratificarlo: “No sé si voy a renovarlo porque, para ser sincero, a EE. UU. le va mucho mejor sin el tratado.

“No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros y tienen que tratarnos mejor… no necesitamos sus automóviles, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía; no necesitamos nada de lo que ellos tienen”, sentenció desde la Casa Blanca.

La calificadora internacional de riesgos financieros S&P Global Ratings estimó, el 6 de julio de 2026, que la incertidumbre del T-MEC frenará la llegada de inversiones a México y obstaculizará más las posibilidades de crecimiento de su economía.

“Un periodo prolongado de negociaciones mantendría la incertidumbre entre los inversionistas en México y contribuiría a una inversión débil y a un crecimiento económico lento. Esperamos que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano crezca alrededor de uno por ciento en 2026”, aseveró.

Subrayó, además, que los riesgos del “déficit fiscal” mexicano, esto es, el prolongado desequilibrio entre ingresos y gastos mostrado por el gobierno, se profundizarían si se registran más situaciones inesperadas en el comercio con EE. UU., apuntó S&P.

México mantiene acuerdos comerciales con el vecino país entre los que destaca la compra de más de la mitad de sus alimentos básicos y la mayoría de sus combustibles; gasolinas, diésel y gas natural.

Desde el primer tratado llamado TLCAN, impulsado en 1994, se intensificó la apertura de empresas manufactureras de exportación al servicio de corporaciones trasnacionales estadounidenses con el atractivo de conseguir obreros a menor precio, acceso ilimitado a recursos naturales y exenciones de impuestos.

La incertidumbre en el T-MEC de 2020 también abre riesgos para el empleo de los 9.8 millones de obreros nacionales manufactureros, empleados principalmente en el ensamblaje de vehículos; le siguen los rubros de maquinaria, electrónica y alimentario, según datos actualizados a febrero difundidos por Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De hecho, en su informe sobre ocupación laboral actualizado a febrero, el Inegi estimó un incremento anual de 2.47 por ciento en el número de empleos de manufactura, en comparación con la cifra de febrero de 2025, equivalente a un aumento de 235 mil 959 trabajadores, que sumaron nueve millones 783 mil 100.

Trump a la carga

Bajo el nuevo escenario abierto en las negociaciones del T-MEC, Donald Trump influirá todavía más en los temas de su agenda política, sobre todo en la persecución de narcotraficantes y sus redes de protección; “eso lo presionará mucho más; el tratado comercial es una de las herramientas de su estrategia”, explicó a buzos el analista económico Kristóbal Meléndez.

Lo que está claro –apuntó– es que Trump tiene una agenda de asuntos de política exterior que está imponiendo a otros países, incluido México; “entonces, los elementos en los que el país puede presionar, son principalmente en aquellos que no sean prioritarios para EE. UU.; ahí sí habrá un factor dominante”.

Y agregó que “no es cosa menor la amenaza de una guerra al narcotráfico; esto redefinirá todo… EE. UU. está presionando militarmente a varios países; entonces, ya es una variable dominante”, precisó.

Refirió también que, ante este nuevo marco todavía más adverso, probablemente “el gobierno tendrá que ceder en temas económicos incluso para evitar un conflicto armado”, consideró Meléndez.

Entre las opciones de México en el terreno mercantil –señaló– está la de acercarse más a China; aunque, por otro lado, Trump quiere aislarlo de ese país, entonces será muy difícil, “EE. UU. no lo permitirá… hay que recordar que Canadá se reunió con China, y fue cuando advirtió al gobierno canadiense que anexaría a ese país a la Unión Americana”.

El analista reveló que la situación del T-MEC ha entrado en una condición tal de incertidumbre que los sucesos se están moviendo “de una manera muy dinámica; esta semana tenemos una situación, pero en la próxima puede cambiar”.

De alta tensión

Especialistas vislumbraron diversos riesgos nacionales abiertos ante el rechazo de EE. UU. al ratificar el T-MEC, como la posibilidad de que Trump decida imponer nuevos aranceles o impuestos comerciales a las exportaciones mexicanas y aplique más reglas mercantiles favorables al interés estadounidense.

Desde que se instaló por segunda vez en la presidencia estadounidense en enero de 2025, Donald Trump ha insistido en que los beneficios del T-MEC 2020 son para México y Canadá, no para su país, por lo que procedió a utilizar la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de EE. UU. sobre la aplicación de aranceles o impuestos, aunque éstos vayan en contra de tratados comerciales.

Esa legislación estadounidense, expedida en 1962, otorga facultades plenas al gobierno en turno para fijar, incluso sin autorización de su Congreso, mediante la expedición de decretos ejecutivos, aranceles o impuestos mercantiles y otras restricciones a las importaciones sobre productos de otros países cuando estime que los términos de un acuerdo comercial representen una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.

Trump impuso aranceles de 25 por ciento a materias primas mexicanas como acero, aluminio y particularmente a los vehículos enviados por armadoras instaladas en territorio mexicano, actualmente la principal industria manufacturera de México, medida que entró en vigencia el tres de abril de 2025.

Especialistas alertan sobre riesgos en esa fundamental industria manufacturera de exportación, que aparentemente ya está evidenciando los estragos de la incertidumbre comercial entre México y EE. UU. provocada por Trump.

Industria automotriz en zozobra 

Cinco días después de la negativa estadounidense a ratificar el T-MEC, la firma japonesa Toyota, fabricante automotriz líder en el mundo, anunció el traslado a San Antonio, Texas, de la producción de la camioneta Tacoma, su modelo más comercial, que se ensamblaba en su planta de Tijuana, Baja California.

“No es coincidencia que este anuncio llegara poco después de que EE. UU. optara por revisiones anuales del T-MEC; se debe a una mayor incertidumbre sobre las relaciones comerciales entre México y EE. UU.”, declaró Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base el ocho de julio.

 

 

Siller explicó que de ampliarse, el traslado de plantas armadoras automotrices instaladas actualmente en México a EE. UU., podría reflejarse en menores exportaciones de vehículos, reducción de inversiones extranjeras, daños a proveedores asentados en el país y pérdida de empleos.

Donald Trump utilizó el anuncio de Toyota para festejar el presunto éxito de su política de aplicación de aranceles o impuestos a las importaciones mexicanas; “Toyota se muda de México a ¡Texas! Un acontecimiento importantísimo. ¡Aranceles en acción!”, escribió el mandatario estadounidense en su cuenta de Truth Social.

Mientras tanto, el gobierno mexicano rechazó que la decisión de Toyota se relacione con el conflicto del T-MEC y las medidas arancelarias impuestas por Trump; sin embargo, por sí mismo, el anunciado traslado a EE. UU. representa la pérdida de una importante inversión internacional en México, y quizá de empleos, en el caso de la eventual eliminación de personal de la planta que la compañía japonesa tiene en Baja California.

Esa empresa asiática, que vende alrededor de 10 millones de vehículos en mercados internacionales, tiene el objetivo de desbancar a la firma estadounidense General Motors, que encabeza el mercado automotriz en aquel país.

El seis de julio,Toyota anunció que el proceso de traslado a Texas será gradual durante los próximos cuatro años, periodo en que invertirá 3.6 mil millones de dólares (mdd) en su nueva planta de San Antonio, mientras la producción de camionetas Tacoma estaría respaldada en su fábrica ubicada en Guanajuato.

“La nueva línea de producción está programada para comenzar en 2030 y producirá vehículos Tacoma. Se espera que esta nueva línea genere más de dos mil nuevos empleos en la planta de San Antonio y aumente su capacidad de producción anual en aproximadamente 150 mil unidades”, reiteró Toyota en su anuncio.

Alertan sobre más fugas de inversiones 

Desde el 28 de mayo de 2026, cuando se anunció la ratificación o no del T-MEC, Rogelio Garza Garza, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), advirtió que las ensambladoras extranjeras de vehículos saldrían de México agobiadas por el citado arancel del 25 por ciento impuesto por Trump, sumado a un posible incremento en la incertidumbre sobre el futuro del tratado comercial.

Durante su participación en el Meet Point Virtual: México frente a la renegociación del T-MEC, Garza apuntó que los aranceles bajo la Sección 232, instaurados en 2025, cambiaron drásticamente las condiciones en que operaba la industria automotriz desde el primer tratado TLCAN de 1994.

En los últimos 30 años –destacó Garza‒, México no estaba en situación de tener que pagar aranceles con nuestro socio comercial”, por lo que consideró urgente pugnar por que se mantenga el arancel cero, tal como se ha previsto en los tratados comerciales con EE. UU., incluido el más reciente T-MEC de 2020.

“Ahorita las compañías se están ‘tragando’ el arancel… si esto es permanente, entonces sí, las compañías podrán tomar decisiones de regresar la producción al otro lado”, reveló Garza tras precisar que las empresas están a la espera de lo que suceda en las renegociaciones y las decisiones del gobierno.

El 1° de julio, la AMIA emitió un posicionamiento tras conocerse el rechazo de EE. UU. para no ratificar el T-MEC, lo que –estimó‒ se suma a la incertidumbre causada por los aranceles o impuestos mercantiles introducidos por el gobierno estadounidense desde 2025.

“Esta decisión no contribuye a la generación de la certidumbre requerida por la industria automotriz, afectada ya durante casi año y medio por los ‘aranceles 232’, que han puesto en desventaja a México frente a otros países y que requieren acciones urgentes de resolución”, sentenció.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) consideró necesario respaldar la confianza entre los participantes en el T-MEC para obtener beneficios.

“Ante este escenario (el rechazo de Trump) México debe concentrarse en fortalecer aquello que depende de nosotros. Es indispensable consolidar el Estado de derecho, garantizar seguridad para las personas y las empresas, asegurar energía suficiente, confiable y competitiva”. También llamó a fortalecer la confianza interna para incentivar las inversiones locales de pequeñas y medianas industrias; “en momentos de incertidumbre externa, México no puede generar incertidumbre adicional desde el ámbito interno”, subrayó.

 

 

México se sujeta a EE. UU.; con China, nada 

Una vez rechazada la renovación del T-MEC por 16 años hasta 2042 y previo al inicio de las renegociaciones a partir del 20 de julio, el encargado de negociar por México y secretario de Economía será Marcelo Ebrard, quien el dos de julio negó que nuestro país estuviera buscando un tratado comercial con China como alternativa al acuerdo con EE. UU.

“México no está promoviendo, en estos momentos, nuevos acuerdos… más bien defendemos la posición de México, su principal mercado, que son los EE. UU.; no tenemos previsto, no sólo con China, con otros países en este momento”.

El ocho de julio, Ebrard informó que, en la reunión programada para el 20 de julio, presentará “13 reclamos comerciales” sobre acciones estadounidenses contrarias “al espíritu” del T-MEC, y expondrá “seis prioridades” para mejorar el tratado, según difundió en un documento informativo enviado a la Cámara de Senadores y luego publicado.

Tales impugnaciones se refieren básicamente a la aplicación de aranceles o impuestos mercantiles a productos exportados desde territorio nacional en ramos fundamentales como el automotriz, del acero y el aluminio.

“México ha enfatizado que estas medidas representan obstáculos significativos para el comercio bilateral y requieren atención inmediata para mantener el equilibrio de la relación comercial entre ambos países”, aseveró Ebrard en su informe.

Con respecto a las “seis prioridades”, destaca el proyecto de que se fijen reglas en el T-MEC para evitar que los socios impongan aranceles o impuestos a las exportaciones, es decir, evitar lo que ha hecho Donald Trump.

También propone impulsar nuevas inversiones en industrias como la electrónica, de semiconductores, cómputo y materias primas para la fabricación de medicamentos, con el fin de eliminar su importación de China y de otros países asiáticos.

“Importamos prácticamente toda la penicilina que necesitamos. Todos los elementos sustantivos para producir medicamentos los importamos. Semiconductores, 90 por ciento los importamos”, detalló.

Ebrard también presumió que México es el principal socio comercial de EE. UU. con exportaciones por encima de los 550 mil mdd en el último año, cuando se alcanzó una participación de 17 por ciento en el mercado estadounidense.

Así, México conserva una posición comercial privilegiada en los mercados estadounidenses, porque el 85 por ciento de las exportaciones entran libres de aranceles o impuestos gracias al T-MEC, mientras otros países pagan entre 10 y 25 por ciento (aunque, realmente, vehículos, acero y aluminio enviados por México pagan 25 por ciento). 


Escrito por Martín Morales Silva

@mor_martil


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