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Reportaje
Incendios forestales y tormentas tropicales golpean a los veracruzanos
En este año van 79 incendios, cifra equivalente a la mitad de los 172 incendios forestales que afectaron a seis mil 778.92 hectáreas de bosque.


Cada año, los habitantes de esta entidad se hallan a merced de los fenómenos climatológicos propios de las dos primeras estaciones: en la primavera, enfrentan los incendios forestales provocados por las altas temperaturas y, en el verano, las inundaciones por la abundante agua vertida por las tormentas tropicales que emergen del océano Atlántico.

En este año van 79 incendios, cifra equivalente a la mitad de los 172 incendios forestales que afectaron a seis mil 778.92 hectáreas de bosque, según informa la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que además reveló que la mayoría fueron provocados, como ocurrió en el Pueblo Mágico de Xico, donde se registraron cuatro incendios intencionales en una semana.

Aunque el pasado 1º de junio cayeron las primeras lluvias intensas, aún están por sobrevenir los 11 o 15 huracanes y las siete u ocho tormentas tropicales pronosticadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que mantienen en alerta a miles de familias, casas-habitación y cosechas debido al desbordamiento de ríos, lagunas y presas.

A pesar de la presencia inevitable de estos fenómenos naturales, la mayoría de los 212 municipios veracruzanos no cuenta con Atlas de Riesgo y, por lo tanto, sus habitantes y autoridades carecen de planeación estratégica para solventar las calamidades generadas por las lluvias torrenciales.

En la entidad, según la Conafor, se movilizan mil 662 oficiales, a los que se suman 366 combatientes rurales estatales y mil 136 elementos de protección forestal. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), por su parte, dispone de 379 oficiales, el personal de Protección Civil Estatal y Municipal, más los combatientes espontáneos de incendios, por lo que se integran ocho mil 15 bomberos en el estado.

Las principales causas de los incendios son las actividades agrícolas y ganaderas, las fogatas, los fumadores, cazadores, las quemas de basura, los rituales, el calor y la sequedad natural y los provocados intencionalmente. De las mil 32 hectáreas afectadas este año, no todas han sido en montañas como los encinales de Acajete, sino también en las zonas urbanas.

El primer comandante del Heroico Cuerpo de Bomberos en la capital veracruzana, José Luis Acosta Hernández, informó que la corporación está atendiendo a diario entre cuatro y cinco reportes de fuego en pastizales, más susceptibles al calor debido a que las heladas tardías aceleraron su resequedad.

Acosta Hernández subrayó que el riesgo de incendio se vuelve exponencial en las tardes, porque las rachas de viento propagan llamas en cuestión de minutos; hizo un llamado a los ayuntamientos de la región para que vigilen los predios baldíos y apliquen sanciones severas a quienes realicen quemas sin autorización.

Negligencia gubernamental

En marzo pasado, con la entrada de la primavera, vecinos de la zona oeste de Xalapa, capital del estado, reportaron un incendio que consumió parte del área boscosa ubicada en los límites con el municipio de Banderilla, sobre los márgenes del río Sedeño.

Arely Hernández Alvarado, habitante de la colonia Insurgentes, reportó que las condiciones climáticas, marcadas por fuertes vientos, dificultaron las labores de control y favorecieron la propagación de las llamas hacia zonas de alta biodiversidad que albergan árboles, fauna variada y flora silvestre que incluye especies de orquídea.

 

 

La mujer denunció una alarmante falta de preparación técnica y equipo en los integrantes de los cuerpos de emergencia gubernamentales y recordó que estas deficiencias se evidenciaron cuando, en fecha reciente, el personal no pudo sofocar el fuego en el pequeño patio de un domicilio de la colonia Renacimiento debido a la falta de suministro de agua.

“Si eso es en un lote de siete por 15 metros, ¿imagínate qué hubieran hecho si fueran hectáreas?”, preguntó la vecina para cuestionar la logística oficial y acusar a las autoridades de priorizar sus ambiciones políticas y el desvío de recursos, mientras se niegan a invertir en protección civil y conservación ambiental.

Desde marzo, el personal del Heroico Cuerpo de Bomberos y de Protección Civil del Puerto de Veracruz ha atendido decenas de incendios, entre ellos el de un pastizal del fraccionamiento Nuevo Veracruz que abarcó parte de Las Bajadas y Albatros que debió desatenderse y dejar en brasas porque fue enviado a sofocar otro situado en la zona de Xana.

En el Pueblo Mágico de Xico se registraron cuatro incendios provocados en sólo una semana; el más reciente de ellos se produjo en Xico Viejo, donde las autoridades municipales reportaron que, una vez controlado debieron continuar las labores de supresión de brasas para evitar su posible reactivación.

El ayuntamiento exhortó a la población a colaborar con las autoridades mediante la vigilancia o denuncia anónima ante la Dirección de Seguridad Pública Municipal, informando los movimientos sospechosos de quienes provocan los incendios deliberados.

“Cuidar nuestros bosques es una responsabilidad compartida del gobierno, las familias, comunidades y cada ciudadano”, sentenció el diputado Luis Vicente Aguilar Castillo, luego de exhortar a las autoridades municipales a un trabajo conjunto en materia de prevención y protección civil.

Por su parte, la diputada Dulce María Hernández Tepole llamó a los ayuntamientos para que, mediante las direcciones de Desarrollo Agropecuario, Fomento Forestal y/o Medio Ambiente, así como sus respectivas Unidades Municipales de Protección Civil y Cuerpo de Bomberos, capaciten a funcionarios y destinen más recursos humanos, financieros y materiales que permitan acciones de prevención y combate de incendios forestales.

La presidenta de la Comisión Permanente de Desarrollo Agropecuario, Rural y Forestal de la LXVII Legislatura recordó que Perote, Jalacingo, Ayahualulco, Coscomatepec, Jilotepec, Zacualpan, Veracruz y Alto Lucero han sido los municipios más afectados por los incendios forestales y que éstos perjudican directamente la riqueza forestal, la biodiversidad, el abastecimiento de agua, el desarrollo rural y la mitigación del cambio climático.

De acuerdo con las normas federales, estatales y municipales, los tres niveles de gobierno deben trabajar coordinadamente en el diseño y aplicación de acciones para la prevención y combate de incendios forestales; así como coadyuvar en las labores para controlar el fuego, la atención de las emergencias en las actividades agropecuarias y de otra índole que puedan afectar los ecosistemas.

Precisó, asimismo, que la Ley Orgánica del Municipio Libre determina que los ayuntamientos deben integrar y aprobar el funcionamiento interno de su Unidad Municipal de Protección Civil, Cuerpo de Bomberos; y, en su caso, la Dirección de Fomento Agropecuario, cuyas atribuciones consideran el fomento y la asesoría para el desarrollo de actividades forestales, el aprovechamiento, la protección y restauración de los recursos naturales.

El riesgo por lluvias

La Conagua pronosticó que, en este verano, se formarán entre 11 y 15 tormentas tropicales en el océano Atlántico. Apenas el pasado ocho de julio, una de ellas golpeó al municipio Paso de Ovejas y sus intensas lluvias causaron el desbordamiento del río de la localidad Tolomé, la inundación de más de 60 viviendas, el desalojo de otras tantas familias y su albergue temporal se convirtió en un refugio para damnificados.

En el municipio de Isla, situada al sur del estado, las torrenciales lluvias que cayeron el 28 de junio provocaron el incremento de los niveles en los ríos, cuyas aguas inundaron las viviendas de la colonia Emiliano Zapata a un grado tal que el gobierno municipal activó el operativo de rescate a partir de las cinco y media de la mañana para evitar la desaparición de sus habitantes.

Este accidente propició que la meteoróloga Jessica Iveth Luna Lagunes advirtiera que el riesgo para la población veracruzana no debe medirse únicamente por la variedad y el número de ondas tropicales, vaguadas y frentes fríos, sino también por su potencial destructivo y la vulnerabilidad de las múltiples regiones altas, medias y bajas de la entidad.

Guadalupe Osorno, Secretaria de Protección Civil en el gobierno estatal de Veracruz, explicó que mantiene el contacto con los 212 ayuntamientos mediante jornadas de capacitación, análisis de riesgo y la actualización de instrumentos de prevención.

 

 

La funcionaria detalló que el estado cuenta con un fideicomiso adscrito a la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) para facilitar la administración de recursos financieros en situaciones de desastre e informó que dispone de dinero suficiente para atender a la población porque tiene acceso a los fondos de todas las dependencias responsables de la atención de emergencias.

Sobre los instrumentos de gestión de riesgo, Osorno Maldonado puntualizó que el Atlas Estatal se actualiza cotidianamente, pero reconoció que alrededor de 150 municipios no poseen un Atlas de Riesgo propio aunque todos cuentan con la información del estatal, que les ha ofrecido la asesoría indispensable para que elaboren el local.

Precisó que el Atlas de Riesgo Estatal contempla peligros, vulnerabilidades y amenazas con base en información detallada de los fenómenos meteorológicos que anualmente afectan más al estado de Veracruz.

En relación con esta problemática, la diputada de Movimiento Ciudadano (MC), María Elena Córdova Molina, recordó que la inundación de 2025 se llevó casi todo lo que las personas tenían en sus huertas y corrales y que únicamente dejó deudas y ventas que nunca llegaron a su destino: “Mano de obra sin pagar, fletes contratados y créditos con tasas de interés por las nubes que habían utilizado para comprar fertilizantes o herramientas y maquinarias que, si no fueron arrastradas por la corriente, quedaron inservibles”.

Es por ello, reveló, que ha reiterado al titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa) del gobierno estatal, que emprenda acciones a favor de los afectados por aquellas inundaciones.

Evocó también que la Conagua reportó un descenso en los niveles de las presas en Veracruz a causa del estiaje en fecha reciente, porque las lluvias están 62 por ciento debajo de la media. “Si en Veracruz no se prevé esta temporada de sequías y no se construyen sistemas de riego o cuerpos de agua, el daño será peor de lo que ya luce”.

La temporada “oficial” de huracanes y ciclones en el Atlántico inicia invariablemente el 1° de junio y culmina el 30 de noviembre, pero la mayor intensidad de éstos se produce durante agosto y septiembre.

Falta de prevención

Cada municipio veracruzano debe destinar recursos de su presupuesto anual para el fortalecimiento municipal; es decir, para todas esas acciones que mejoren su capacidad administrativa, financiera y de gestión para brindar mejores servicios públicos a la ciudadanía. Pero los mismos datos oficiales reflejan lo contrario.

De acuerdo con la información pública del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), en su primer año de administración, los 212 ayuntamientos veracruzanos destinarán 9.34 por ciento de su presupuesto total para el fortalecimiento municipal; y no hay una cifra precisa de cuánto de ese monto está destinado a las acciones de prevención y protección civil.

A punto de concluir su primer semestre, muy pocos ayuntamientos han intentado invertir en prevención. Por ejemplo, la presidenta municipal de Xalapa, Daniela Griego Ceballos, entregó chalecos a las Unidades Internas de Protección Civil, al Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), al Consejo Municipal para la Asistencia Social, las Direcciones de Desarrollo Económico, Salud, Educación y a la Secretaría del Ayuntamiento.

 

 

Griego Ceballos ha sido insistente en revisar el Programa de Reordenamiento Territorial, vincularlo con el Atlas de Riesgos y regular y prevenir los asentamientos humanos en zonas no aptas para vivienda, por lo que Xalapa es uno de los primeros municipios en presentar su Programa Municipal de Protección Civil y Gestión de Riesgos de Desastres 2026-2029, que tiene el objetivo de fortalecer las capacidades de prevención y auxilio del Sistema Municipal de Protección Civil para contribuir al cuidado de la vida y los bienes de las personas.

Este programa, explicó, busca prevenir incidentes en las zonas vulnerables a situaciones de riesgo generadas por precipitaciones pluviales, incendios y accidentes vehiculares a partir de la presencia de fenómenos hidrometeorológicos y geológicos. También plantea la supervisión permanente de las condiciones de riesgo y el mantenimiento de la infraestructura hidráulica, la difusión de medidas preventivas y el cumplimiento de los protocolos de atención y respuesta.

En el norte del estado, en Tantoyuca, el alcalde Roberto San Román Solana concretó la incorporación de una pipa para la atención de incendios y una lancha de rescate, equipos que robustecerán la capacidad de respuesta ante las emergencias. La pipa permitirá reforzar la atención de incendios en temporadas de alta temperatura; y la canoa fortalecerá las labores de rescate en escenarios de riesgo hidrometeorológico. Ambos aparatos estarán disponibles durante los cuatro años de su administración municipal.

En el Puerto de Veracruz, la presidenta municipal Rosa María Hernández Espejo instaló, desde la segunda semana de enero, su Consejo Municipal de Protección Civil, que ya se integró a los frentes fríos de este año en su territorio. Sin embargo, estos únicos actos de prevención se han presentado en un entorno estatal integrado por 212 municipios. 


Escrito por Yamiri Rodríguez

Corresponsal Veracruz


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