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Esténtor Político
Elecciones en EE. UU. y la caída en la aprobación de Trump
Las elecciones se realizan en los estados y se decide la constitución del Congreso; se someten a votación los 435 escaños de la Cámara de Representes (Cámara Baja) y una tercera parte de los 100 integrantes del Senado (Cámara Alta).


En el mes de noviembre de este año, en Estados Unidos se ejercerán votaciones conocidas como “elección de mitad de mandato”, un sufragio que se celebra dos años después de la presidencial, ya que estos funcionarios estadounidenses duran en el cargo cuatro años consecutivos.

Las elecciones se realizan en los estados y se decide la constitución del Congreso; se someten a votación los 435 escaños de la Cámara de Representes (Cámara Baja) y una tercera parte de los 100 integrantes del Senado (Cámara Alta). De acuerdo con la composición, ambas cámaras constituyen el poder legislativo federal donde la Cámara Baja se enfoca en proyectos de ley y la Cámara Alta confirma nombramientos federales.

A siete meses del ejercicio electoral, en la última semana de marzo se publicó la más reciente encuesta de Reuter/Ipsos, en cuyos datos más fuertes reportan que el 62 por ciento de los consultados desaprueba la gestión de Donald Trump, contra apenas 36 por ciento que asegura aprobarlo; es decir, solamente cuatro de cada 10 estadounidenses están de acuerdo con su forma de gobernar.

Y como es normal, cuando las encuestas empiezan su trabajo y una vez aceptado, la mayoría de las ocasiones, como un termómetro político que pulsa el sentir de la población respecto a su presidente o sus gobernantes, tanto republicanos como demócratas opinan y condicionan su postura en torno a esos resultados que, como sea, deben considerarse un modo de un ejercicio susceptible a errores, pero al contrastarlo con la realidad, pueden sorprender en las urnas.

Los demócratas, por ejemplo, han advertido, mediante diversas opiniones, como la de Chris Fernández, que “la encuesta no es suficiente para que el presidente esté en el puesto”; o por ejemplo, el analista republicano Piero Maranón Velazco considera que este tipo de ejercicios se dirige a un sector ilegal; que entonces favorece a los demócratas y no califica muy bien a Donald Trump. Como sea, los republicanos atribuyen la actual situación a una crisis heredada de la administración anterior y los demócratas plantean y aseguran que existe una conducción “terrible” de la política interna.

A pesar de las opiniones referidas, Reuter/Ipsos reporta más datos en tres grandes áreas: en Economía, el 62 por ciento desaprueba las políticas, contra 29 por ciento que las aprueba; es relevante recordar que, al inicio de su actual mandato, 43 por ciento aprobaba a Trump; el 23 de junio de 2025, la cifra había caído a 35 por ciento; y tras un mes de ataques contra Irán –cuando los precios de la gasolina se elevaron hasta cuatro dólares por galón– ya la aprobación económica había descendido 29 por ciento. En Inmigración, 53 por ciento las desaprueba y el 40 por ciento de los encuestados las acepta; y en el tema de la Guerra contra Irán, 61 por ciento desaprueba los ataques contra el 35 que está de acuerdo.

Pero las encuestas no han logrado apagar las alarmas contra Trump: éstas ya se encendieron y están cambiando rápidamente a rojo prácticamente desde enero de 2025; y aunque especialistas estiman que el descenso resulta normal y no hay de qué preocuparse, la caída de Trump sí parece reflejar insatisfacción pública por los altos precios en vivienda y el aumento en los costos de vida, porque The Dowballot (portal de análisis electoral) subraya que los candidatos del Partido Demócrata lograron un promedio de 13 por ciento más de votos en las elecciones especiales disputadas en 2025 que en los mismos distritos en las elecciones presidenciales efectuadas en 2024.

El terreno para el mandatario gringo es muy peligroso; por eso ahora se ve obligado, en parte, a “dialogar” para detener o pausar “un poco” la guerra contra Irán, porque cuanto más se prolongue y se desnivele la economía estadounidense, elevando los precios al consumidor, más grande será también el riesgo frente a las urnas en noviembre de 2026.

En Estados Unidos, la percepción de la población sobre una nación a la deriva se incrementa; y ésa sí podría volcarse contra Donald Trump. Lo que suceda en siete meses y lo que resulte de las urnas definirá, o al menos determinará, el futuro del magnate y de aquel país. Por el momento, querido lector, es todo. 


Escrito por Miguel Ángel Casique

Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).


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