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Reportaje
Decisivos comicios en Lugansk, el campo de batalla geopolítico
El pueblo trabajador de Lugansk merece respeto al voto. El resultado de lo ocurrido estos días seguirá teniendo un impacto político para Rusia, el este europeo y Washington mismo.


Mientras Estados Unidos coarta el derecho del voto a sus ciudadanos en los comicios de noviembre, al otro lado del mundo votaban miles en los nuevos territorios de Rusia para que sus diputados los representen en la IX Duma estatal. Éste es el relato de esa elección desde Lugansk.

En tres días, del 18 al 20 de septiembre, miles de mujeres y hombres de la República Popular de Lugansk, nuevo territorio ruso, desafiaron al enemigo al elegir a sus diputados a la Duma Estatal. Ese acto traspasa lo electoral y significa una reorganización geopolítica de la nueva Rusia.

“¡Rusia nos abraza de nuevo!”, “¡Volvemos a abrazarnos con los hermanos de toda Rusia!”, “¡Siempre hemos sido rusos y estaremos en la Duma Estatal!”, exclaman los electores tras depositar su voto. “¡Claro que voté por tener diputados ahí!”, afirma el sonriente Yuri, que a sus 18 años ha emitido el primer voto de su vida.

Es el esperanzador sentir de hombres y mujeres de este óblast (vocablo eslavo para una región administrativa), al este de Ucrania, y epicentro de la violencia neofascista del régimen de Kiev y que tras proclamar su independencia en 2014 ha escenificado la intensa ofensiva armada de Occidente.

Lugansk y Donetsk forman el Donbás, que es un frente de batalla de casi mil 250 kilómetros en la guerra asimétrica que por ocho años ha mantenido ahí la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con un objetivo: alcanzar a la Rusia profunda.

Ante su fracaso Kiev, de la mano con Washington, Bruselas y Londres, escalaron su ofensiva usando la tecnología de drones y robots terrestres para vencer a la defensa rusa. En ese contexto difícil y de gran tensión, los luganskenses llevaron a cabo la esperada elección para decidir quiénes serán sus primeros representantes en la Duma Estatal rusa.

En un ejercicio inédito, que implicó el esfuerzo conjunto de autoridades locales y ciudadanos –profesores de colegios, escuelas y universitarios; trabajadores, en su mayoría del sector minero-siderúrgico y agrícola, realizaron una jornada electoral de tres días, a cuyo término celebraron por su ejemplar desempeño.

Era la tarde-noche del 20 de septiembre; gobierno local y organizaciones sociales, reunidos en la Universidad donde cada noche se había dado cuenta del curso de la elección, las autoridades anunciaban el fin del proceso y su inédita participación.

De ello dieron cuenta puntual los observadores internacionales en los que confió el proceso para que constara la legitimidad del mismo.

Esa alegría, compartida por millones en los nuevos territorios y en toda Rusia, es la que Ucrania intentó convertir en tragedia cuando minutos después lanzó su peor ataque con drones contra la región de Moscú.

Aunque fuerzas de la capital lograron derribar al menos 450 artefactos explosivos, el ataque cobró la vida de tres personas e hirió a unas 20, además de incendiar un sector de la refinería y residencias moscovitas, informó el alcalde Serguéi Sobianin.

Sin dar la cara, sólo por su cuenta en Internet, Volodymir Zelensky celebró la “operación especial” conjunta de misiles y drones ideada por su Servicio de Seguridad, la contrainteligencia militar y de los servicios de inteligencia exterior.

Lo que el régimen de Kiev omitió fue esclarecer que la defensa rusa derribó mil 200 artefactos ucranianos que pretendían dañar objetivos clave en todo el territorio, enfocando más sobre Crimea y el mar Negro.

A la par que sus patrocinadores, Zelensky sostuvo que, por ser ilegales, no reconocía las elecciones; como si su opinión cambiara la decisión que han tomado millones de rusos valientes.

La riqueza 

En Lugansk principia el otoño y ya se camina sobre grandes castañas que caen en los múltiples espacios verdes de esta ciudad que dio al mundo a los célebres cosacos, esos combatienes que desde el Siglo XVIII libraron luchas por su independencia, combatieron en la Revolución Rusa y en la Segunda Guerra Mundial.

El ejemplo cosaco inspiró la defensa del Donbás de 2014 y desde entonces a los luganskenses se les identifica con la lucha por la soberanía.

Este óblast (centro administrativo) se caracteriza por su riqueza. En sus vastas llanuras se cultivan girasoles, maíz y deliciosos frutos rojos, mientras del subsuelo brotan abundantes hidrocarburos y minerales críticos (uranio, tierras raras, litio y grafito).

Esa riqueza permitió a sus habitantes gozar de un holgado nivel de vida, pero tras la desintegración de la URSS sólo se han beneficiado las corporaciones extranjeras, que nunca pensaron retribuir a los lugansquenses los beneficios justos.

De ahí los contrastes con zonas sin pavimento, a pesar de que la región produce abundante petróleo; o los sorprendentes edificios de la era soviética aún provistos con equipos de aire acondicionado que protegen a los habitantes del extremo calor veraniego, de hasta 40 grados y del frío invernal.

La República Popular de Lugansk, como Donetsk, Jersón, Zaporiyia y hasta Kharkiv, forman el llamado “escudo ucraniano”, son tan ricas en recursos, que así se explica la dimensión económico-estratégica del conflicto armado y del futuro que anuncia esta elección.

Todos los minerales críticos que requieren las corporaciones contemporáneas están en unos 20 mil yacimientos (casi ocho mil 700 probados) incluidos los 117 metales y minerales más usados en el mundo.

Esa región fronteriza, que se extiende desde el Sich de Zaporiyia hasta las huestes de los cosacos del Don, está bajo la mira de Occidente desde la desintegración de la URSS. Ya en 2003 llegaban los promotores occidentales para asegurarse la provisión de gas, hierro, manganeso y neón, clave para fabricar micro-chips y dispositivos electrónicos.

También fueron por otro gran tesoro de valor incalculable: la mano de obra altamente calificada de los trabajadores de Lugansk, especializados en minería, siderurgia con la que se fabrica maquinaria de excelencia. Por ello, para Occidente perder Lugansk es una tragedia.

De ahí también el insidioso silencio occidental contra esa riqueza estratégica y los intentos de silenciar la permanente agresión contra los ciudadanos del Donbás, conocidos como los nuevos territorios rusos desde el 23 de febrero de 2022.

Rusia geopolítica

La elección de diputados para la Duma Estatal rusa marca un punto de inflexión en la que algunos analistas denominan “guerra congelada” entre Ucrania y Rusia. En términos concretos, ese frente pasó, en 2022, a una fase militar de gran envergadura y se ha mantenido pese a que nadie pensó que se prolongaría hasta ahora.

 

 

Esto se desenmascaró en el Euromaidán tras el golpe al presidente Viktor Yanukóvich en 2014, cuando fuerzas neonazis dieron rienda suelta a la violencia en el Donbás. Desde entonces, la población de Lugansk libra una valiente lucha de resistencia y resiliencia.

A seis años de las masacres de Kiev, que llevaron a los pobladores de Lugansk y Donetsk a declarar su independencia, los académicos nos recuerdan que el Kremlin siempre ha llamado al diálogo.

En contraste, Occidente respondía con el fraude premeditado de los Acuerdos de Minsk, para dar tiempo a Ucrania de armarse y así eludir la real solución política en el Donbás; la propia Angela Merkel lo admitió.

De ahí la estrategia de terror del régimen de Kiev y sus patrocinadores y el uso masivo de vehículos aéreos no tripulados que evita exponer a sus fuerzas de “defensa” y garantiza impunidad, al asesinar y herir civiles en esta región.

A la destrucción, Rusia ha respondido con una intensa campaña de reparación de las vías de transporte, del drenaje de las poblaciones, de rehabilitación de las plantas de distribución de gas, además de construir nuevos y más funcionales edificios de viviendas.

Esa efervescencia se da en todo Lugansk 

Alexis, que durante la era soviética trabajó en la mina de esta capital, recuerda el orgullo de sus habitantes porque de sus minas salió el mineral que surtió no sólo a la URSS, sino al bloque socialista, al igual que su relevante producción metalúrgica. “Todos los ferrocarriles y maquinaria pesada salió de Lugansk”, recuerda con orgullo.

Y ahora esa infraestructura muestra graves daños por ocho años de bombardeos del gobierno ucraniano, que lanza persistentes campañas que acentúan el deterioro económico y moral. El castigo asimétrico se ha perpetuado por ocho años, en un campo de batalla donde día con día ganan terreno las fuerzas rusas.

No se ven tropas en la ciudad, su presencia es discreta en calles secundarias de barrios de trabajadores cuya precariedad es la expresión de la ocupación ucraniana. Y es que, en el Donbás, los ucranianos mantuvieron una política de limpieza étnica y explotación contra los rusos.

Pese a los más de 15 mil muertos, el régimen de Kiev sabe que ha perdido en el plano militar y pretende dejar al adversario una región en ruinas. Los efectos están a la vista: en la ruta Krasnodar-Rostov-Lugansk apenas se reconoce la forma de un auto por el impacto de un dron, otros han dejado impresionantes cráteres al lado de los campos de cultivo.

En el paisaje urbano de esta ciudad se descubren techos y fachadas destruidos por sucesivas oleadas de ataques de drones. Los ataques enfilaron contra minas donde la herrumbe carcome las instalaciones y también alcanzaron las emblemáticas chimeneas de ladrillo de la zona industrial que levantó la era soviética.

A lo lejos se ven grandes tanques rusos que custodian los accesos a la ciudad, caminos vecinales y los enormes campos de la codiciada tierra negra del Donbás, que produce los célebres girasoles de Rusia, maíz y todas las variedades de frutos rojos, entre otros.

Los mejores hijos de Lugansk se despliegan por los 26 mil 684 kilómetros cuadrados del óblast. La codicia occidental, por hacerse de una de las más ricas exrepúblicas soviéticas, los sacó de las minas, universidades e industria para trasladarlos a un campo de batalla.

Otros jóvenes han sido voluntarios para esta elección; identificados con sus camisolas distintivas ofrecen a personas invidentes boletas en sistema Braille y activan el scanner para que una grabadora le indique lo que está escrito en su boleta.

Ellos facilitaron el proceso de voto en domicilio para quienes lo solicitaron; una chica conduce a una señora mayor a la casilla con el símbolo de ayuda a personas con capacidades diferentes.

Esos jóvenes explican a los observadores internacionales su interés por participar en esta primera elección legislativa. Están conscientes de que se juega su futuro y se han preparado para seguir de cerca el trabajo de sus diputados; saben que la riqueza de Lugansk es la tentación que oxigena la actual rivalidad del Occidente contra Rusia.

La votación

Según resultados preliminares, Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin, ganó la mayoría en esta elección, con 56.9 por ciento. Fue así como la población dio un mensaje contundente: considera al jefe del Kremlin como único interlocutor interno y externo.

Su líder, el exprimer ministro Dmitri Medvédev sentenció: “los ciudadanos de nuestro país mantienen la confianza en la principal fuerza pública”.

Al último día de la elección, los representantes de los partidos anunciaron que pese a las naturales diferencias políticas mantenían el principio común de velar por el interés supremo de la unión popular en este tiempo de agresión extranjera.

 

 

De los diez partidos participantes en los comicios, una vez más se posicionó en segundo lugar el Partido Comunista de la Federación Rusa; lo siguió el Partido Liberal Democrático de la Federación Rusia y el llamado Nuevo Pueblo.

Con ellos se mantienen Rusia Justa, Por la Verdad, el Partido de los Pensionistas por la Justicia Social, los Comunistas de Rusia, Rodina, el Partido de la Democracia Directa y el Partido Ecologista Verde.

La participación, que fue muy abundante, alcanzó en algunos casos el 79 por ciento. Mujeres y hombres solos, acompañados y familias enteras llegaban a los centros electorales con ánimo; los funcionarios, capacitados durante meses, facilitaron el flujo de una elección que se reportó sin incidentes.

El primer día de la elección, el enemigo cobró la vida de cuatro civiles inocentes que se dirigían hacia un centro electoral para emitir su voto. No es casual que, ante ese rotundo resultado a favor de consumar el deseo de los habitantes del Donbás de tener representación en la Duma estatal, cientos de drones ucranianos atacaran a la población civil.

Cada familia, cada elector de Lugansk ha perdido a sus vecinos, compañeros de escuela y colegas de armas por una simple razón: Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN libran contra ellos la guerra de los minerales críticos.

La población respondió a esa persistente violencia con el voto a favor de que sus dos diputados electos en Lugansk ingresen a la Duma Estatal. El entusismo prevaleció la tarde-noche del día 20, cuando las casillas cerraron.

Horas después, la prensa corporativa anunciaba que los “líderes” occidentales advertían que no reconocen ni la legitimidad de la elección en el Donbás ni su resultado. Esa temeraria afirmación negaba a priori la legitimidad de un proceso avalado por ciudadanos independientes, académicos, jueces y observadores internacionales.

Los primeros, se apegaron a la Constitución en visitas a centros electorales en las circunscripciones rurales y urbanas de esa República donde se atestiguó el apego escrupuloso a las leyes, normas y protocolos que forman el marco legal del proceso electoral.

El pueblo trabajador de Lugansk merece respeto al voto. El resultado de lo ocurrido estos días seguirá teniendo un impacto político para Rusia, el este europeo y Washington mismo. 

 

El significado

Los parlamentos representan los intereses nacionales y controlan la política exterior; ellos proyectan la geopolítica de un Estado en el tablero global en esta era de intensa competencia por el poder. En esta República, miles de electores se volcaron en las urnas para elegir a los diputados que los representarán en la Duma Estatal.

El electorado de la enorme Federación Rusa votó para renovar los 450 escaños de la Duma Estatal (Cámara baja). El triunfo del partido Rusia Unida sobre 12 contendientes refrenda la visión nacionalista e internacionalista del país.

Con su voto, los ciudadanos de Lugansk rebasaron el contexto de guerra multidimensional que les impuso el Occidente Colectivo. De igual forma, esa elección debe verse como lección de participación, transparencia y voluntad ciudadana para EE. UU., que en un par de meses celebrará un ejercicio similar y en un contexto de acotamiento al derecho al voto para la población afroamericana, hispanoparlante y asiática.

La voluntad de elegir a quienes representen sus intereses de entre un conjunto de aspirantes no constituye por sí una democracia liberal, aunque sí es indicador de una relación íntima entre ciudadanos y gobierno.

 

La masacre

Anna Borisovna Soroka concentra en su persona la congruencia entre pensamiento y acción. Es la Comisionada para los derechos Humanos de la República de Lugansk y al describir los elementos que se consideraron en el diseño de estos comicios, subraya la importancia de los derechos humanos.

Desde el Memorial recuerda que se formó con los cuerpos localizados en fosas comunes de combatientes y civiles de Lugansk, asesinados por las fuerzas fascistas; la Ombudsman relata que éste es un poblado de trabajadores cuyos derecho a la paz y el bienestar están ahora en manos de un tercer instrumento.

Como presidenta del Ministerio de Lugansk, ella ha participado en la documentación de los crímenes de guerra de las fuerzas ucranianas. De ahí el enorme aprecio de las familias y su frase final: Recuerden “Tras el voto de cada ciudadano de Lugansk está el recuerdo de los muertos por Kiev”.


Escrito por Nydia Egremy

Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.


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