Por segundo año consecutivo la Ciudad de México registró el mayor nivel de congestión entre 492 ciudades y elevó a 184 horas anuales el tiempo perdido en el tráfico.
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Los concesionarios del transporte público de la Ciudad de México demandaron al gobierno capitalino la implementación de un subsidio que les permita hacer frente al incremento de hasta 300 por ciento en el precio de insumos y refacciones, así como a la caída sostenida en la demanda de usuarios.
De acuerdo con los permisionarios, el reciente aumento de 1.50 pesos en la tarifa resulta insuficiente para cubrir los costos de operación, mantenimiento y renovación de las unidades. Señalaron que tan solo una llanta puede alcanzar un costo de hasta tres mil pesos, lo que vuelve inviable un mantenimiento adecuado.
Indicaron que, ante la falta de recursos, muchos concesionarios se ven obligados a recurrir a refacciones de segundo uso, lo que acelera el deterioro de las unidades y provoca que, con el tiempo, estas terminen por chatarrizarse.
A ello se suma la disminución en la demanda del servicio. Actualmente, una unidad transporta en promedio entre 250 y 300 pasajeros diarios, una cifra muy por debajo del umbral necesario para alcanzar el punto de equilibrio financiero, explicaron.
“Con el aumento no alcanza para dar mantenimiento correctivo real. Uno quisiera poner refacciones nuevas, pero no se puede. Todo les duele a las unidades”, afirmó Ricardo Chávez, permisionario con décadas de experiencia en el transporte concesionado de la capital.
Los concesionarios también subrayaron que la tarifa del transporte público en la CDMX está desfasada desde hace más de 20 años, lo que ha generado un rezago estructural que impacta directamente en la calidad del servicio.
Otro de los efectos del rezago tarifario, señalaron, es la imposibilidad de invertir en la capacitación formal de los conductores. A diferencia de empresas de transporte estructuradas, en el modelo hombre-camión los operadores dependen del ingreso diario y no pueden dejar de trabajar para asistir a cursos o certificaciones.
“La capacitación cuesta y hoy no hay margen. Si no alcanza para mantener bien la unidad, mucho menos para profesionalizar al operador”, denunció Eduardo Gutiérrez Silva.
Ante este panorama, los concesionarios insistieron en que el subsidio gubernamental es la única vía para garantizar la sostenibilidad del transporte público y mejorar las condiciones del servicio para los usuarios de la Ciudad de México.
Por segundo año consecutivo la Ciudad de México registró el mayor nivel de congestión entre 492 ciudades y elevó a 184 horas anuales el tiempo perdido en el tráfico.
Las deficiencias persisten pese a la reapertura de la unidad médica San Alejandro.
La conversión de los hospitales de la Secretaría de Salud (Ssa) y de las entidades federativas al sistema del IMSS Bienestar ha sido un completo fracaso.
No pueden realizar tomografías ni resonancias, carecen de acelerador lineal y expediente electrónico, entre otros recursos.
El hospital había permanecido cerrado debido a afectaciones de las áreas de Urgencias, Hospitalización de Medicina Interna, Consulta Externa y pasillos.
Hay alrededor de 600 autobuses varados en talleres, lo cual afecta a aproximadamente 300 mil usuarios.
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Escrito por Abigail Cruz Guzmán
Reportera