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El petróleo registró su mayor caída en los mercados desde octubre, después de que el presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, señalara que por ahora podría abstenerse de atacar a Irán.
En este contexto, los futuros del crudo Brent perdieron 2.84 dólares o un 4.27 por ciento para cotizar en 63.68 dólares por barril, mientras que los del West Texas Intermediate en Estados Unidos (WTI) perdieron 2.68 dólares o 4.32 por ciento para posicionarse en 59.34 dólares por barril.
Diferentes especialistas han explicado que la reciente volatilidad en el precio del crudo se debe a que Irán es un productor clave y que cualquier amenaza de conflicto armado suele elevar los precios por temor a una interrupción del suministro global.
El precio del oro negro reaccionó después de que Trump señalara que la represión del gobierno iraní contra las protestas estaba disminuyendo, moderando los temores de una intervención estadounidense en el territorio.
Al reducirse la probabilidad de un ataque estadounidense o de represalias iraníes, el mercado eliminó rápidamente el temor por una interrupción en el suministro del hidrocarburo.
Analistas de Saxo Bank, indicaron que los precios cayeron después de que Trump dijo que le habían asegurado que Irán dejará de reprender manifestantes, suavizando la prima de riesgo inmediata, pero enfatizaron que es poco probable que el temor de los inversores desaparezca.
Por su parte, Andreas Goldthau, experto en energía, explicó que la producción de Irán “representa cerca del cuatro por ciento de la demanda mundial… Por lo tanto, un cierre de Irán tendría un impacto claramente mucho mayor en los mercados mundiales”.
Advirtió que, si la producción iraní se detuviera, el precio del crudo subiría drásticamente a corto plazo, pero a mediano, otros productores cubrirían la oferta faltante.
En la misma línea, bancos de inversión como JP Morgan, estiman que un cierre del Estrecho de Ormuz podría catapultar el precio del petróleo hasta los 120 dólares por barril, dado que por ahí pasa más del 25 por ciento del petróleo comercializado por mar.
Sumado a la situación en Medio Oriente, otro factor que influyó en los precios fue el incremento de la oferta de crudo y gasolina en EE. UU., pues el país superó las estimaciones de los analistas la semana pasada.
De acuerdo con la Administración de Información Energética estadounidenses, las reservas de crudo aumentaron en 3.4 millones de barriles, hasta los 422.4 millones de barriles, al menos hasta el pasado 9 de enero.
Este incremento se debió en gran medida a un incremento en las importaciones de crudo, principalmente de Venezuela, mismas que se dieron después de la incursión militar estadounidense que, según agencias, dejó un centenar de muertos y el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Escrito por Sebastián Campos Rivera
Periodista de finanzas, economía, negocios, mercados, divisas, indicadores y el sector energético. | X: @srivera1410