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El poder del perro
Jane Campion fue la primera mujer en ganar la Palma de Oro en el Festival de cine de Cannes de 1993, con "El piano". En 2021 su cinta "El poder del perro" ya se apunta para varios premios Oscar. Basada en la novela de Thomas Savage.
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Jane Campion fue la primera mujer en ganar la Palma de Oro en el Festival de cine de Cannes de 1993, por la película El Piano (solo dos mujeres han ganado este importante premio en la historia de ese certamen; la otra mujer es Julia Ducornau, en 2021, por la cinta Titane). El Piano es una obra cinematográfica que fue premiada no solo en Cannes, sino también ganó tres premios Oscar en aquel mismo año. La fina sensibilidad de la realizadora neozelandesa produjo una cinta notable que nos narra la vida de la pianista muda Ada McGrath (Holly Hunter) quien es vendida por su padre a Alistar Steward, un rico hacendado neozelandés (Sam Neill), quien no llega nunca a entender la necesidad de su esposa de tocar el piano que fue enviado con ella a aquel país austral; también acompañó a Ada su hija Flora (Anna Paquin). La insensibilidad, la soberbia de Alistar, orilla a Ada a establecer una relación con George Baines (Harvey Keitel). Al ser descubierta en su relación con George, Ada es perseguida por su marido, quien termina cercenándole el dedo índice derecho. Pero la gran fuerza de aquella mujer le permite escapar del infierno en que la tenía sumida el rico hacendado y se casa con George.

Jane Campion no es una realizadora muy activa, más bien dirige una o dos cintas cada diez años. En 2021 volvió a filmar una cinta que ya se apunta para varios premios Oscar. Se trata de El poder del perro, que se basa en la novela homónima de Thomas Savage. Una historia que pareciera un Western, pero cuyo contenido y desenlace nos muestra una problemática compleja sobre la homosexualidad reprimida del personaje central, un hacendado ganadero de Montana, Phil (Benedict Cumberbatch) quien es el capataz del rancho propiedad de su hermano mayor, George (Jesse Plemons). George conoce a Rose (Kirsten Dunst) una viuda dueña de un hotel que funciona en medio de la extensa pradera de Montana. Rose tiene un hijo homosexual, Peter (Kodi Smit McPhee), quien le ayuda a atender a los comensales o huéspedes que llegan al hotel. Cuando llega Phil con su cuadrilla de vaqueros y se sientan a comer, éste quema una de las flores de papel que elaboró Peter. Rose recoge todas las flores de la mesa y se encierra en la cocina y comienza a llorar. al darse cuenta, George se acerca a ella y trata de consolarla. Al poco tiempo se casa con ella. Pero la vida en la hacienda se va convirtiendo en una pesadilla para Rose, dada la hostilidad de Phil hacia ella y su hijo. Los vaqueros se burlan de Peter al ver su afeminamiento. Ante esa situación, Rose se va convirtiendo en alcohólica y bebe a escondidas. Sin embargo, Peter descubre la oculta homosexualidad de Phil y comienza una relación de supuesta amistad entre ambos. Phil le enseña a montar y otras artes de la vaquería. Pero Peter urde un plan para que Phil muera sin que se sepa la razón de su fallecimiento. Peter cabalga por las montañas aledañas al rancho y descubre una vaca muerta por ántrax; corta el cuero del animal y prepara con él unas tiras que Phil necesita para terminar de elaborar una cuerda trenzada de piel bovina. Phil tiene una mano con una herida que se hizo en un juego para atrapar a un conejo. Phil recibe el regalo de Peter y al remojar las tiras para seguir trenzando su cuerda se contagia de ántrax y al poco tiempo fallece. Finalmente, Peter ve la felicidad de su madre, al desaparecer el motivo de sus tormentos.

En el salmo 20.22 de la Biblia está escrito: “libra de la espada mi alma. Mi vida del poder de perro”. Al final de la narración, Peter lee este versículo, que se puede interpretar como que él libró a su madre y a él mismo del poder del perro, encarnado por Phil y su jauría de vaqueros. Jane Campion nos vuelve a ofrecer una historia bien narrada, con actuaciones brillantes por los actores principales y una excelente fotografía, cuyos encuadres son de gran calidad artística. Y, claro está, la realizadora neozelandesa nos brinda una historia cinematográfica que aborda cruda y verazmente la auto represión de la homosexualidad y cómo un ser –aparentemente inofensivo, como un pequeño conejo– es capaz de urdir y ejecutar un plan criminal cuando lo que más quiere está en peligro.


Escrito por Cousteau

COLUMNISTA


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