Cargando, por favor espere...

Juana La Loca
Juana fue encerrada, primero por su padre Fernando El Católico, y luego por su propio hijo, Carlos I de España, para evitar que gobernara
Cargando...

La industria cinematográfica, aborda frecuentemente la historia. Al igual que los literarios, sus enfoques históricos se expresan mediante el uso de dos formas fundamentales: la  narración de los cambios socioeconómicos y políticos relevantes, acometidos gracias a grandes personajes cuyo pensamiento, acciones acertadas, triunfos y fracasos son determinantes para el devenir histórico de las sociedades; la otra forma consiste en describir a los “grandes actores” de los cambios trascendentes como producto u obra de la lucha de clases; ya que en sus personas se reconcentran los intereses de comunidades humanas enteras, de las que dependen las transformaciones y los cataclismos sociales. Es decir, en la industria cinematográfica también se confrontan la visión idealista o reaccionaria y la óptica materialista dialéctica o científica.

Este comentario introductorio, amigo lector, fue escrito después de ver una cinta que aborda a un personaje de la historia española, Juana de Castilla, más conocida como Juana La Loca, hija de los reyes católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, y madre del famoso emperador Carlo I de España y V de Alemania.

El filme Juana La Loca (2001), dirigido por Vicente Aranda, recrea la infausta vida de esta mujer (encarnada correctamente por Pilar López de Ayala), quien fue despojada de su derecho primero a reinar Castilla, después Castilla y Aragón, y luego el imperio español. Tras la muerte  de sus hermanos quedó como heredera del trono de Castilla al fallecer Isabel la Católica, su madre, Juana se casó con Felipe Archiduque de Austria (de la familia de los Habsburgo), con quien reinó Castilla a partir 1501. Pero en aquellos turbulentos años, cuando España surgía como nación imperial, las ambiciones de los distintos miembros de la familia real hispana generaron intensas confrontaciones por las que Fernando de Aragón encerró a su hija con el argumento de que padecía una enfermedad mental. A la muerte de Felipe Archiduque de Austria, la supuesta enfermedad de Juana se agudizó. Cabe señalar que el enfoque que Aranda da a su cinta es el idealista o reaccionario, porque en su historia fílmica pone énfasis en contar que la tormentosa relación entre ella y su marido se debió a que éste fue reiteradamente infiel y eso le provocó la vesania. Sin embargo, esta versión de la historia oculta las verdaderas razones de la locura de Juana, pues algunos historiadores con mayor grado de objetividad en sus investigaciones, como Gustav Bergenroth en 1860, establecieron que en realidad Juana fue encerrada, primero por su padre Fernando El Católico, y luego por su propio hijo, Carlos I de España, para evitar que gobernara los reinos de Castilla y Aragón, y el imperio territorial más grande de aquella época.

La cinta de Arana, sin acercarse mínimamente a la cientificidad, ofrece la visión que siempre ha convenido a las clases gobernantes de España con base en las “causas individuales” del infortunio de Juana. Pero la versión objetiva, de acuerdo con los historiadores que realizaron investigaciones bien documentadas, revela que Juana fue una mujer muy rebelde, que se oponía a acatar los ritos religiosos católicos, y que esta forma de ser provocaba enojo en sus padres y en la nobleza de aquella época. Es decir, quienes diagnosticaron su “locura” y determinaron su suerte fueron los intereses de una aristocracia ambiciosa e inescrupulosa.

Juana duró 46 años en una casona de Tordesillas donde, según los historiadores, sufrió torturas físicas y psicológicas hasta que murió a la edad de 75 años. La cinta Juana La Loca está bien ambientada, tiene un hermoso diseño de vestuario, buena escenografía y destacadas actuaciones, pero no brinda una visión objetiva y crítica de las causas de la “locura” y el encierro forzado de esta mujer.


Escrito por Cousteau

COLUMNISTA


Notas relacionadas

A diferencia del Roman de la rose, con su sofisticada alegoría amorosa, los fabliaux (traducibles como “hablillas”) son cuentos humorísticos de carácter popular

Plagada de sátira y burla, su obra se centra en el "El Testamento" (1461), considerada la ampliación de "El Legado" (1456), a las que se suma "La balada de los ahorcados" (1463); la primera y la última reflejan su preocupación por la pena de muerte.

En su producción poética se reflejan sus ideales independentistas, habla de la vida política y la cultura hispana y algunos temas líricos.

Los historiadores coinciden en que Espartaco murió en la batalla; que antes de empezar ésta, él mató a su caballo para ir a combatir a pie, dando un gran ejemplo a los soldados del ejército de esclavos que lo siguieron en su gran aventura social.

Es correcta la actitud de los investigadores del INAH y los artistas que salen a protestar contra los recortes y la falta de apoyo al arte y la cultura nacionales.

“Antorcha siempre se ha preocupado por promocionar y difundir la cultura y las bellas artes, siempre estamos realizando actividades de las diversas disciplinas artísticas": Clara Rivera.

Toda su vida produjo material escrito: crónicas, crítica musical, teatro, cuentos, novelas y poesía. Tuvo varias deudas por ser dadivoso y derrochador.

Hoy publicamos tres poemas feministas: ¿Qué diría?, un grito de rebeldía contra los convencionalismos sociales; Tú me quieres blanca, sobre el hombre y la mujer; e Irremediablemente, donde la poetisa se rebela a todo encarcelamiento de su espíritu.

Hasta su muerte, Víctor Hugo fue una de las figuras tutelares de la recuperada República, así como una indiscutible referencia literaria. Entre sus obras destacan El noventa y tres (1874) y El arte de ser abuelo (1877).

La obra es una aguda crítica a la cultura popular de E.U. La hace mediante un investigador británico de artes plásticas, a quien una galería comercial de Nueva York contrata.

Su huida hacia un mundo puro representaba para él la renovación del arte a través de la vuelta a lo salvaje.

En su corta vida fundó la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl junto a Agustín F. Cuenca y colaboró en El Federalista, El Domingo y El Renacimiento.

Es una periodista, poetisa y activista de los Derechos Humanos nacida de ascendencia palestina. La mayoría de sus poemas reflejan el sufrimiento que viven los palestinos desde que el Estado de Israel ocupa ilegalmente su territorio.

Éstas son algunas de las ausencias injustas en los mundiales, y que evidencian el gran negocio que las copas de futbol representan para los patrocinadores y los dueños del dinero, que ponen a los jugadores para que venden sus productos.

Además de la poesía, cultivó la narrativa y fue recopiladora y editora de los libros de lectura Rosas de la infancia y Nuevas rosas de la infancia.