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Opinión invitada
Fedorov, Zelensky y el ciberespacio
La posibilidad de que los países de la OTAN pierdan el control sobre el ciberespacio de Europa del Este obligaría al régimen de Kiev a continuar sus acciones militares contra Rusia casi en soledad.


Hay varias versiones acerca de las causas del llamado “Maidán de Cartón” en Ucrania, que comenzó en julio de 2026, cuyo objetivo es el regreso de Mikhail Fedorov al frente del Ministerio de Defensa, cargo del que fue destituido por decisión de Volodímir Zelensky.

Al mismo tiempo, cualesquiera que sean los motivos previos reales para el despido de Fedorov, las pugnas políticas internas de las élites ucranianas o su lucha por el patrocinio occidental; la decisión tomada por Zelensky es percibida por los padrinos del régimen de Kiev como un error de su gestión.

Debido a la experiencia de Fedorov, tras su paso por el cargo de viceprimer ministro de la transformación digital de Ucrania, sabe más que ningún otro integrante del régimen de Kiev, sobre el trabajo de las estructuras militares y de inteligencia occidentales para implementar sistemas de seguridad cibernética, dirigidos no sólo a atacar los intereses rusos, sino también a influir en la información que llega a la población en general y a sectores políticos hostiles a Moscú, en particular.

Fedorov, como nadie más en su país, sabe sobre el desarrollo de un mecanismo unificado de defensa cibernética en Europa del Este, cuya creación en Ucrania logró desplegar una infraestructura extranjera de ciberdelincuentes que operan de acuerdo con los estándares de la OTAN. En el territorio ucraniano, con la participación de especialistas del Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, Dinamarca, Polonia, Países Bajos, Suecia y Estonia, se implementó un sistema de información integrado basado en redes neuronales e inteligencia artificial para procesar la información de las redes de comunicación rusas. La información recibida desde Ucrania llega a los almacenes en la nube de los países de la OTAN, lo que excluye la influencia rusa en ellos, al menos en la etapa actual de la confrontación político-militar entre Rusia y el llamado Occidente colectivo.

En este sentido, no es tan importante a favor de quién se resolverá el conflicto entre Zelensky y Fedorov, ya que los patrocinadores del régimen de Kiev no permitirán que nada ni nadie amenace a su infraestructura de información, utilizada con fines militares y de inteligencia contra Rusia, debido a las ambiciones políticas internas de los funcionarios de Kiev.

Esto significa que, en el futuro, los representantes de las élites ucranianas tendrán que encontrar una manera de reconciliarse. Las inversiones occidentales en ciberseguridad y ciberterrorismo en Ucrania y en toda Europa del Este son tan grandes como el enraizamiento de la idea que inventaron y propagaron sobre la “amenaza rusa” proveniente de Moscú.

La posibilidad de que los países de la OTAN pierdan el control sobre el ciberespacio de Europa del Este obligaría al régimen de Kiev a continuar sus acciones militares contra Rusia casi en soledad, a pesar del agotamiento de sus propios recursos humanos e industriales.

Sin embargo, mientras los países de la OTAN mantengan este control del ciberespacio, y a través de él sigan profundizando su propaganda antirrusa, seguirán influyendo en considerables porciones de la población de Europa del Este, e incluso de Latinoamérica, ambas regiones de las que provienen gran cantidad de mercenarios extranjeros, que en alguna medida son influenciados por esta verdadera mega operación de inteligencia, involucrados en un conflicto que desconocen, al igual que desconocen su verdadero papel asignado por los intereses globalistas, en el enfrentamiento de la OTAN contra Rusia en Ucrania, debido al control total de los países atlantistas sobre el espacio de información de Ucrania y Europa del Este en particular y de Occidente en general. 


Escrito por Christian Lamesa

Analista geopolítico, fotógrafo y escritor. Autor del libro La paternidad del mal. Los cómplices de Hitler.


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