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Brasil Acosta Peña
Asamblea Mundial de los Pueblos
El Movimiento Antorchista Nacional fue invitado por los organizadores de la cumbre, que destacaron los resultados prácticos alcanzados por nuestro movimiento, sus ideas y, por tal motivo, su incursión en las discusiones fundamentales en el marco internacional.


La Asamblea de los Pueblos del Mundo (APM), con sede en Rusia y la Central de los Trabajadores de Brasil (CTB), organizó la Cumbre Pública Mundial América Latina: “Un Mundo Nuevo: América Latina en la Creación de un Futuro Compartido” del 16 al 17 de junio de este año en Salvador de Bahía, Brasil. Uno de sus objetivos consistió en evaluar los avances en el desarrollo del diálogo social y humanitario internacional y la continuación coherente de las ideas expuestas en la Asamblea Pública Mundial de 2025 “Un Nuevo Mundo de Unidad Consciente”.

Entre las conclusiones emitidas resaltan éstas: 

América Latina es un espacio único donde se ha forjado una cultura de síntesis a lo largo de los siglos: la fusión de múltiples culturas y cosmovisiones. La región posee un rico patrimonio histórico y espiritual; identidad sólida y firme compromiso con la justicia social, lo que la convierte en un actor fundamental en la formación del nuevo mundo multipolar.

La América Latina actual es un centro de desarrollo donde se fortalece el papel de las asociaciones regionales, se expanden los lazos humanitarios y económicos y surgen nuevos modelos de interacción internacional. Los países de la región abogan permanentemente por la cooperación igualitaria, el respeto a la diversidad cultural y el fortalecimiento de la soberanía, que es coherente con los principios fundamentales de la APM.

La celebración de la Cumbre Pública en Brasil permitirá involucrar el potencial social, intelectual y cultural de los países latinoamericanos hacia el desarrollo de iniciativas prácticas y propuestas sustantivas que contribuirán a definir la agenda de la Asamblea Pública Mundial “Un Nuevo Mundo: Valores que Unen”, prevista para septiembre de 2026.

Las propuestas específicas para América Latina son: 1) “Especificar y dotar de contenido práctico los valores de Un Nuevo Mundo de la Unidad Consciente, considerando la experiencia de los países de América Latina. 2) Formar un paquete de iniciativas regionales y proyectos conjuntos para incluirlos en la agenda de la Asamblea Pública Mundial de 2026. 3) Fortalecer la red de diplomacia pública en la región, involucrando a diferentes ONG, instituciones académicas, sector empresarial y la juventud y 4) sentar las bases para una cooperación a largo plazo entre la Asamblea de los Pueblos del Mundo y sus socios en los países de América Latina”.

El Movimiento Antorchista Nacional fue invitado por los organizadores de la cumbre, que destacaron los resultados prácticos alcanzados por nuestro movimiento, sus ideas y, por tal motivo, su incursión en las discusiones fundamentales en el marco internacional. Nuestro secretario general, el ingeniero Aquiles Córdova Morán, ha manifestado la relevancia de fortalecer las culturas nacionales y la preservación del patrimonio histórico para evitar que el imperialismo lo destruya e imponga su identidad con el propósito, por un lado, de manipular a los pueblos, garantizar su existencia mediante la pasividad de éstos y para que, a su vez, éstos consuman las mercancías que producen y venden sus empresas monopólicas.

Los pueblos que algunos autores nombran “del centro”, porque su desarrollo capitalista moderno se basó en la colonización y la explotación imperial –como Inglaterra, Francia, Estados Unidos (EE. UU.), entre otros– quieren preservar su poderío; y para ello utilizan la manipulación de las masas y la violencia armada. La cabeza más visible de este movimiento de resistencia neocolonialista o “superimperialista” es Trump. Antes, mediante la invocación de la Doctrina Monroe –América para los Americanos (estadounidenses)– los gobiernos de EE. UU. exigían sometimiento a sus similares de los pueblos de América Latina y, si se resistían, aprovechaban cualquier pretexto para invadir sus territorios e imponerles gobiernos a modo; tal fue el caso de Panamá en los años 90 del siglo pasado, cuando ocupó a este país con el pretexto de que su presidente, Noriega, era narcotraficante.

Ahora, cuando hay pueblos que se rebelan o gobernantes que no obedecen a sus intereses, realizan operativos militares que rompen el orden mundial. El ejemplo más reciente de esta actitud imperial fue el secuestro violento del presidente Nicolás Maduro Moros, con el pretexto de que lideraba un cártel de drogas, lo que evidenció el mentiroso pretexto para asumir el control político de Venezuela. Maduro, representante consecuente de la línea antiimperialista de Hugo Chávez, significaba un estorbo para el interés real de la oligarquía estadounidense para apoderarse del petróleo de ese país, que posee las reservas de crudo más grandes del planeta.

Pero en el pasado reciente destaca otro país hermano que ha sido víctima del imperialismo gringo: Cuba que, desde los años 60 del Siglo XX, padece un bloqueo comercial que mantiene paralizado su desarrollo económico por haber cometido el “delito” de liberarse de su yugo y convertirse en un país socialista. Este inhumano cerco impide ahora el uso de las tarjetas Visa, lo que evita que los cubanos reciban recursos económicos y realicen transacciones legales. Con estas acciones criminales, el imperialismo yanqui pretende destruir al socialismo, pero se están topando con una resistencia cada día más fuerte. Cuba saldrá adelante con la ayuda de otros pueblos, cuyos líderes pueden contribuir a este objetivo solidario organizando y liberando a sus propios pueblos.

Los mexicanos no estamos exentos de la amenaza del gobierno estadounidense pues, en más de una ocasión, Trump ha planteado la posibilidad de intervenir militarmente nuestro territorio para combatir a los cárteles de las drogas; pero su intención real sería hacerse de los recursos naturales y humanos de México, como ahora lo efectúan las compañías trasnacionales gringas en Venezuela. Por ello, los pueblos educados y organizados son el único factor que puede parar, en definitiva, al “superimperialismo”. La única forma que tenemos para impedir que los gringos imperialistas se introduzcan en territorio nacional es la sólida y consciente organización social y política de los trabajadores mexicanos.

Una de las participaciones más importantes de la Cumbre fue la de Fidel Antonio Castro Smirnov, nieto del comandante Fidel Castro Ruz. En su discurso reveló que los africanos que fueron traídos como mercancías a Salvador de Bahía, Brasil, se negaron a que les borraran el alma con una tenacidad sobrehumana. Advirtió también que la multipolaridad es conocimiento, ciencia con conciencia y comunidad; y que América Latina no ofrece únicamente riqueza al mundo, sino también sabiduría para existir. “El mundo unipolar ha fallado porque ha puesto al mercado donde debía estar el ser humano. Que el mundo multipolar que estamos construyendo no cometa ese mismo error; que no sea sólo un reordenamiento de poderes, que sea un reordenamiento de valores. El orden internacional vigente no posee la flexibilidad ni la voluntad necesarias para superar los riesgos que sufre la humanidad, incluida la amenaza a su propia supervivencia”.

Concluyó diciendo que hay que distribuir mejor la riqueza y la tecnología disponible en el planeta; que se debe aplicar un orden económico internacional justo para que desaparezca el hambre y no el hombre. Y finalizó: “que América Latina tenga la rebeldía de luchar por ese orden económico internacional justo que defendió Fidel; y en nuestras manos empieza el horizonte de transformación social, donde el verdadero desarrollo no se mide en lo que se acumula, sino en lo que no se le niega a nadie”.

La tenacidad del pueblo cubano, su determinación de no doblegarse ante el enemigo y la educación política permanente son factores esenciales para no caer en las garras del imperio. Es la hora de los pueblos, como afirmó el ingeniero Aquiles Córdova Morán: los pueblos son los únicos capaces de frenar al imperialismo; y la unidad en la diversidad es la única manera de resolver los problemas de fondo del sistema que nos oprime. Luchemos por la construcción de un mundo multipolar como mecanismo de transición para la construcción de un orden social más justo y mejor para la humanidad. 


Escrito por Brasil Acosta Peña

Doctor en Economía por El Colegio de México, con estancia en investigación en la Universidad de Princeton. Fue catedrático en el CIDE.


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