Cargando, por favor espere...

Opinión invitada
Ser cultos para ser libres
El Gobierno Federal ha hecho el esfuerzo de contrarrestar el desinterés por la lectura con el proyecto nacional “Programa Nacional Salas de lecturas (PNSL)”.


El Gobierno Federal ha hecho el esfuerzo de contrarrestar el desinterés por la lectura con el proyecto nacional “Programa Nacional Salas de lecturas (PNSL)”, el cual en 2025 cumplió 30 años. El proyecto “consiste en promover espacios de lectura por parte de los llamados mediadores, personas que trabajan cada semana en su colonia o casa”, como lo afirma Raúl Francisco Quiroz Villa, Enlace Estatal en Sinaloa de dicho programa.

Sin embargo, no pocas veces he escuchado como queja y frustración por parte de responsables o partícipes de dichos espacios, tanto privados como públicos, que “no viene la gente, no aprovechan estos foros”, “aquí están los libros empolvándose”, o sentenciar furiosos: “nuestra sociedad es muy ignorante”. Y sí, el casi nulo interés por aprender está a la vista de todos: bibliotecas y museos casi vacíos, libros como El Quijote, de Cervantes, o Antología poética, de Neruda, intactos, nuevecitos.

Recuerdo que Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), propuso en la pandemia el “Quédate en Casa Leyendo”, como parte de las actividades que el Fondo de Cultura Económica (FCE) fomentaba en la Jornada de la Sana Distancia a través de la colección “Vientos del Pueblo”, título de un poemario creado en 1937 por el poeta español Miguel Hernández.

En la obra se habla del sufrimiento de los pobres por la opresión y seguramente ésa fue la razón que hizo que Taibo II nombrara así dicha colección. El “irreverente escritor” siempre ha estado convencido de que la lectura sólo hay que acercarla a los rincones más escondidos de México para que haga su magia; con esa convicción creó la brigada “Para leer en libertad”, un proyecto cultural de fomento a la lectura y de divulgación de la historia de México. Pero la realidad ha desmentido sus buenos deseos.

Lo que los quejosos no ven o no se preguntan, es por qué razón la gente no tiene dicho interés en la literatura. ¿Qué hay detrás de este generalizado desinterés por aprender? 

La sociedad mexicana vive en un ambiente que no le permite acercarse siquiera un poco a los libros, por el bombardeo ideológico que recibe todos los días de un sistema económico que no tiene ni la remota necesidad de cultivar a la sociedad, sino todo lo contrario, la requiere ignorante de sus derechos y, por tanto, incapaz de luchar por ellos.

“Yo he visto a muchos hombres de otros campos volver del trabajo a sus hogares, y llenos de cansancio, se han sentado quietos, como estatuas, a esperar otro día y otro y otro, con el mismo ritmo, sin que por su alma cruce un anhelo de saber. Hombres esclavos de la muerte sin haber vislumbrado siquiera las luces y la hermosura a que llega el espíritu humano”, decía Lorca.

No coincido con quienes ven en la lectura un escape a estos eventos de violencia, porque nada ganamos con mirar a otro lado cuando los problemas ahí están. Los libros no deben ser una válvula de escape y menos un maquillaje de la realidad que sólo libere tensión, sino una herramienta que le haga frente a la descomposición social generada por décadas, una alternativa para la construcción de una sociedad solidaria y justa para todos los seres humanos.

Una de las principales formas de atacar las causas del crimen y que nuestros jóvenes no sean víctimas fáciles, es con educación, y para ello debemos hacer el esfuerzo, pequeño, modesto, pero grande entre lo que no se hace por parte de quienes deberían hacerlo, poniendo nuestro tiempo y trabajo en “reclutar” a los jóvenes para que tengan en sus manos un libro.

Por todo lo anterior es que no basta ser un promotor de la lectura o acercar los libros y sentarse a esperar los frutos de una sociedad lectora. Es necesario que quienes estén comprometidos de verdad con la elevación cultural de nuestro país, se dispongan no sólo a combatir la falta de libros, sino que generen las condiciones para que se pueda construir una sociedad informada, crítica y dispuesta a cambiar su realidad. 


Escrito por Ignacio Mejía López

Colaborador


Notas relacionadas

A menudo resulta difícil entender la lógica con la cual razonan el régimen de Kiev y sus patrocinadores europeos.