El 20 por ciento del consumo de crudo mundial transita por esta vía marítima.
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El aumento de la tensión geopolítica en Medio Oriente ha encendido las alertas en los mercados globales, mientras que, en México, especialistas mantienen posturas divididas sobre las posibles consecuencias económicas positivas o negativas que este nuevo episodio de conflicto podría generar para el país.
El 28 de febrero, fuerzas de Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar que derivó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí. Antes de la operación, Washington había advertido a Irán que recurriría a la vía militar si el país no aceptaba desmantelar su programa nuclear.
Desde entonces, los mercados han reaccionado de maneras diversas: el petróleo superó los 100 dólares por barril, el dólar se fortaleció frente a varias divisas y las acciones de empresas vinculadas al gas natural registraron ganancias ante la expectativa de una mayor demanda energética.
Esta volatilidad en los mercados comenzó a generar opiniones contrarias entre analistas sobre sus consecuencias para la economía mexicana. Según algunos especialistas, el conflicto podría representar un incremento temporal en los ingresos petroleros de México debido al aumento en el precio internacional del crudo. En ese escenario, la mezcla mexicana se beneficiaría de un entorno de precios altos, lo que podría traducirse en mayores recursos para las finanzas públicas y para Petróleos Mexicanos (Pemex).
Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, dijo durante la presentación del informe “Situación México” que, en un escenario base de seis semanas de conflicto en Medio Oriente, el país tendría un efecto fiscal favorable, toda vez que el encarecimiento de la mezcla mexicana de petróleo compensaría la menor recaudación del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a gasolinas.
De acuerdo con el especialista, si la mezcla mexicana se ubicara cerca de los 75 dólares por barril por el efecto de la guerra, la ganancia por exportación del hidrocarburo ascendería a 15 mil millones de pesos.
Desde que comenzó el conflicto, la mezcla mexicana de petróleo ha aumentado su valor en alrededor de 30 dólares y alcanzó máximos de 52 semanas, de acuerdo con datos calculados por Petróleos Mexicanos.
Al cierre de la jornada bursátil del jueves 12 de marzo, el crudo mexicano alcanzó un precio de 90.13 dólares por barril, apreciándose 50.20 por ciento a tasa mensual, por lo que superó las estimaciones del experto de BBVA.
Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) comentó que el petróleo ya está por encima de lo previsto en el Paquete Económico 2026, que lo tasó en 54.9 dólares por barril.
Asimismo, estimó que si el precio promedio cierra el año en los 90 dólares por tonel, los ingresos adicionales para las finanzas públicas serían de aproximadamente 406 millones de pesos y alertó que, si el conflicto continúa, el precio podría acercarse a los 150 dólares por unidad.
Rebote energético presiona inflación
Otros economistas advierten que el efecto positivo podría ser limitado o incluso revertirse si el conflicto se prolonga. El aumento en los precios de la energía suele trasladarse también a combustibles, transporte y producción industrial, lo que podría presionar la inflación.
Señalan que el principal riesgo para la economía mexicana sería un encarecimiento generalizado de energéticos y materias primas, lo que obligaría a mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo.
Frente a este escenario, analistas de Banco Base indicaron en un reporte que el aumento en los precios internacionales de la energía podría trasladarse con relativa rapidez a los precios al consumidor en México.
Esto se debe, según mencionaron, a que combustibles como la gasolina, el gas natural o el gas LP mantienen una relación estrecha con las cotizaciones internacionales, pues por cada incremento de uno por ciento en el precio de referencia de la gasolina en Estados Unidos, el precio en México tiende a subir 0.22 por ciento para la gasolina de bajo octanaje y 0.27 por ciento para la de alto octanaje.
En un escenario de mayor presión energética, estimaron que el componente de energéticos dentro de la inflación podría registrar un incremento quincenal de hasta 5.69 por ciento, lo que llevaría la inflación general a 0.68 por ciento quincenal y 4.69 por ciento anual, niveles no observados desde finales de 2024.
Incluso con un impacto más moderado —por ejemplo, un aumento de 1 por ciento quincenal en energéticos— la inflación general podría ubicarse alrededor de 4.30 por ciento anual al cierre de 2026.
Panorama económico incierto
Además del impacto inflacionario, el conflicto también podría generar efectos sobre el tipo de cambio. De acuerdo con Leonardo Castillo, consultor de estrategias de inversión de Fintual, el peso mexicano podría enfrentar presiones si el aumento en los precios del petróleo coincide con episodios de volatilidad financiera global.
“Al ser una moneda emergente —es decir, considerada más riesgosa—, ante eventos de incertidumbre suele presentarse un efecto de flight to quality, en el que los inversionistas dejan activos de mayor riesgo y se refugian en activos considerados más seguros, lo cual termina afectando negativamente al peso”, explicó en entrevista para Buzos.
El especialista también señaló que el aumento del crudo podría limitar el margen de maniobra del Banco de México en materia de política monetaria. Si el encarecimiento de la energía se traduce en mayores presiones inflacionarias, el banco central tendría menos espacio para continuar con los recortes en la tasa de interés.
“Si la presión en los precios del petróleo no cede, es probable que el banco central decida postergar los siguientes recortes o incluso reducir el número total de ajustes que el mercado esperaba antes del conflicto”, indicó.
Asimismo, advirtió que un periodo prolongado de precios elevados del petróleo podría trasladarse gradualmente al resto de la economía. En ese escenario, el aumento en los combustibles podría reflejarse primero en la gasolina y posteriormente en servicios de transporte y en los costos de producción de distintos bienes.
El especialista señaló que el gobierno federal podría volver a recurrir a estímulos fiscales para contener el impacto en los precios de las gasolinas, pero enfatizó que la decisión se evalúa de forma semanal y "no es sencilla, pues implica sacrificar ingresos públicos provenientes del IEPS, lo que podría presionar aún más las finanzas públicas de México en 2026, año en el que ya se prevé un déficit presupuestario”.
Por ahora, el escenario para México es mixto: mayores ingresos petroleros, por un lado, pero también presiones inflacionarias y fiscales. Los analistas coinciden en que la magnitud de estos efectos dependerá de qué tan prolongado sea el conflicto y de la capacidad del gobierno y del banco central para contener sus impactos en la economía.
El 20 por ciento del consumo de crudo mundial transita por esta vía marítima.
El índice general sumó su tercera quincena al alza con aumentos concentrados en productos agropecuarios.
La inflación anual se ubicó en 3.79 por ciento en enero, ligeramente por debajo de lo esperado por analistas.
El encarecimiento de la masa, la manteca de cerdo y las verduras elevó el costo de preparar tamales este año.
El repunte fue impulsado por bebidas, tabaco y alimentos preparados fuera del hogar.
La inflación general y la subyacente se mantendrían por encima del rango objetivo del Banco de México.
La ANPEC señaló que el panorama económico de México en 2026 estará marcado por presión sobre el consumo y el poder adquisitivo.
Factores salariales, fiscales y comerciales empujarán la inflación por encima de 4%
El costo de la canasta básica registró un alza de 0.80 por ciento.
Frutas, verduras y electricidad encabezaron los incrementos del mes.
Alzas en electricidad y transporte aéreo impulsaron el incremento quincenal.
La electricidad, el transporte aéreo y los servicios turísticos continuaron presionando el índice de precios.
El fin de las tarifas eléctricas de temporada cálida y el encarecimiento de algunos alimentos impulsaron los precios al consumidor.
La carne de res, alimentos preparados y productos personales encabezaron las variaciones mensuales.
La inflación, entendida como el incremento “generalizado” de los precios, se mide a través de un índice que agrega los precios de las diferentes mercancías.
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Escrito por Sebastián Campos Rivera
Periodista de finanzas, economía, negocios, mercados, divisas, indicadores y el sector energético. | X: @srivera1410