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Persiste desnutrición infantil en México: REDIM
En los hogares donde se habla alguna lengua indígena, la baja talla comparada con la edad alcanzó el 28.2 por ciento en el periodo de 2020-2024.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2024 reveló que en México persiste la desnutrición infantil, la proporción de niñas y niños de 0 a 4 años con baja talla para su edad pasó de 13.6 por ciento en 2012 a 14.1 por ciento en el periodo 2020-2024.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), retomados por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), muestran que la desnutrición crónica sigue siendo un problema de salud pública y que sus efectos no se distribuyen de manera uniforme. Asimismo, identificaron que las condiciones económicas, el lugar de residencia y la pertenencia a comunidades indígenas marcan diferencias importantes en la posibilidad de que niñas y niños tengan un crecimiento adecuado.
El análisis de los datos evidenciaron que en los hogares donde se habla alguna lengua indígena, la baja talla comparada con la edad alcanzó el 28.2 por ciento en el periodo de 2020-2024, más del doble del 12.6 por ciento que se registró en hogares donde no se habla una lengua indígena.
Además, la distancia también es amplia según el nivel de bienestar: entre el tercio de la población con las condiciones más desfavorables, la prevalencia fue de 18.9 por ciento, mientras que en el tercio con mejores condiciones se ubicó en 9.3 por ciento.
La desigualdad también aparece entre zonas las zonas rurales donde el 16.7 por ciento de las niñas y niños de 0 a 4 años presentó baja talla para la edad, frente a las urbanas, cuyo porcentaje fue de 13.2.
Otro factor que REDIM asoció fue el de la escolaridad de las madres, ya que durante el 2020 y 2023, la prevalencia de baja talla fue de 15.6 por ciento entre los infantes cuyas progenitoras tenían educación básica o ningún grado escolar, mientras que descendió a 9.4 por ciento cuando las madres contaban con estudios superiores.
En este contexto, la REDIM manifestó que el combate a la desnutrición infantil debe mantenerse como una prioridad de las políticas públicas con acciones dirigidas no sólo a aumentar la disponibilidad de alimentos, sino también a mejorar su calidad y accesibilidad.
También recomendó que se fortalezcan los programas alimentarios, que se impulsen estrategias de educación nutricional y se garantice el acceso a alimentos variados y nutritivos, particularmente en comunidades indígenas.
Se debe "revalorar la calidad de los productos vinculados a los programas públicos que atienden carencias alimentarias (como aquellos que reparten despensas, huertos familiares o comedores comunitarios), además de promover una cultura alimentaria adecuada, nutritiva y culturalmente pertinente mediante estrategias de educación y comunicación que promuevan el consumo de alimentos saludables", sugirió la REDIM.
Escrito por Carolina Ruvalcaba
Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.