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editorial
La desigualdad impositiva en México
Son millones los trabajadores asalariados que aportan (o se le retiene sin falta) el impuesto proporcional establecido en la ley.


La mayor parte de los ingresos obtenidos por el Gobierno Mexicano, mediante la aplicación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA), proviene de la población con menores ingresos, es decir de los estratos más pobres, principalmente de los trabajadores asalariados y también de las pequeñas y medianas empresas.

Son millones los trabajadores asalariados que aportan (o se le retiene sin falta) el impuesto proporcional establecido en la ley; son miles las pequeñas y medianas empresas que aportan, también rigurosamente, su contribución periódica; y son 130 millones de mexicanos que pagan todos los días el impuesto al consumo al adquirir infinidad de productos y servicios.

Mientras esto ocurre, los milmillonarios mexicanos, que obtienen fabulosas ganancias cada segundo y cuyas fortunas difícilmente pueden ser un imaginadas por un hombre común y corriente, están casi exentos de carga impositiva. Los más ricos empresarios del país son muy pocos, quizás ni rebasen las dos decenas de personas; pero sus ingresos anuales son muchos millones de dólares; hay analistas que estiman que con menos del 10 por ciento de los ingresos anuales de estos magnates, el gobierno obtendría los recursos suficientes para mejorar las finanzas públicas, que actualmente se hallan en situación deficitaria.

El Estado mexicano, sin embargo, ha descartado siempre esta alternativa, parece existir la consigna de no tocar a las grandes fortunas y por eso se resiste a aprobar una reforma fiscal progresiva, es decir, una en que paguen más impuestos quienes ganan más.

¿Cómo explicar tal actitud? ¿Cómo entender la negativa del gobierno a aumentar los ingresos fiscales y mejorar las finanzas públicas? ¿Es tan poderosa la clase empresarial que aterroriza al Estado? ¿Existe un acuerdo entre ambos? Son preguntas difíciles de responder; pero tratándose de acuerdos, el Estado siempre tiene la alternativa de “acordar” el pago de impuestos con la mayoría de la población, que son los trabajadores y los estratos más vulnerables de la sociedad. Pero… todo es cuestión de intereses. 


Escrito por Redacción


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