El empleo informal y su imparable crecimiento es uno de los más graves problemas económicos de México; no sólo porque gran parte de la población resulta afectada con el empeoramiento de su situación económica y social, sino también porque se observa una clara tendencia a que la mayoría de la población mexicana quede sumida en la economía informal, sin que se respeten sus derechos laborales y humanos, sin los ingresos indispensables para el sostenimiento de su familia, la atención a derechos elementales como vivienda digna y salud y sin la esperanza de asegurar su vejez mediante un fondo de retiro.
Poco más de la mitad de la Población Económicamente Activa de México labora ya en el sector del empleo informal. Es clara la tendencia: la mayoría de los 130 millones de mexicanos llegará a estar sumida en la economía informal, demostrándose así la importancia del asunto.
Pero la informalidad laboral es un tema tan importante como difícil de resolver; algunos estudiosos afirman que es de naturaleza estructural; en efecto, tiene que ver con las relaciones obrero-patronales, con el trabajo asalariado y la propiedad capitalista, es decir, con los aspectos esenciales de la estructura de la sociedad. No existe, entonces, una solución simple del problema; éste exige una modificación radical de la sociedad.
En la sociedad mexicana no hay trabajo para todos; son más los hombres sin empleo que los empleados existentes; la demanda de fuerza de trabajo es limitada y los desempleados tienen que subsistir con su familia, por eso están dispuestos a aceptar cualquier empleo informal, mal pagado, sin derechos laborales, a merced de la voracidad patronal y, a veces, el patrón es el mismo gobierno.
Nuestro Reporte Especial habla esta semana del crecimiento del empleo informal; fuentes oficiales y asociaciones civiles proporcionan datos y analizan el asunto, además de explicar el fracaso de los programas y medidas implementados por los diferentes gobiernos para atacar el problema.
La informalidad laboral ya era grave a fines del siglo pasado; hace más de un cuarto de siglo desde que los diferentes gobiernos federales intentan resolverlo con medidas insuficientes, porque atacan los efectos y no las causas. La “Cuarta Transformación” en México tampoco fue capaz de erradicarlo; la informalidad en el empleo continúa. Habrá que esperar una verdadera transformación.