Declaraciones irresponsables de López-Gatell abonan a la crisis política

Decir que es "inútil hacer pruebas" es una afirmación irresponsable, inhumana y de desesperación política de un funcionario.

Miguel Ángel Casique Olivos

2020-05-29
Ciudad de México

¿Qué más podrían esperar los mexicanos si ya de por sí al menos unos 100 millones han sido abandonados por sus gobiernos, federal y estatales, y ahora carecen de apoyos y se encaminan a una crisis económica mucho más agresiva y fuerte? Los millones de mexicanos ya no tienen nada que perder y no les quedan muchas opciones más que organizarse para lograr, entre todos, que cambie la forma de gobernar.

No hace más de 24 horas que escuchamos cómo el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell refirió que es "inútil y costoso aplicar pruebas masivas" en todo México y también aseguró que "ningún país sabe exactamente cuántos casos tiene de Covid-19"; y refirió que ni siquiera Estados Unidos, que es el país que aplica mayor número de pruebas, lo sabe. Las dos afirmaciones del funcionario "estrella" de la 4T, son falsas e irresponsables y pueden refutarse sin mucho razonamiento.

Lo primero es falso de cabo a rabo; y esto es así porque hacer pruebas, -miles, millones y si se pudieran a los 130 millones de mexicanos sería mucho mejor-, ayudaría a dictaminar con exactitud cuál es el grado de infectados que tiene México y cuál es el dato pronosticado, también real, del número de muertes. Tras ese diagnóstico, basado en la aplicación de pruebas, se podrían tomar acciones médicas correctas y sin equivocaciones para poder salvar miles de vidas humanas.

Entonces, decir que es "inútil hacer pruebas" es una afirmación irresponsable, inhumana y de desesperación política de un funcionario, como le dijimos ya en este espacio, que tiene la encomienda y la tarea, por el dedito de AMLO, para mentir y ocultar los datos de la verdadera crisis pandémica; AMLO y López-Gatell están en desesperación total porque no saben qué rumbo debe seguir para evitar una crisis económica mayúscula y que sería el preámbulo o embrión de un estallido social, también de mayor impacto.

Aplicar las pruebas, ¿sería muy costoso? De eso no hay ninguna duda; pero para eso el gobierno recauda impuestos de todos los mexicanos, para eso el gobierno tiene un presupuesto que, año con año se autoriza en la Cámara de Diputados y que pude usar; además, tiene plenos poderes para accionar planes que incluyen pedir préstamos económicos internacionales con tal de garantizar la vida de sus gobernados.

Sin embargo, todos sabemos cómo el dinero interno del país ha sido usado para otras cosas y que el gobierno se ha dedicado a repartir dinero sin ningún plan de desarrollo bien estructurado, acciones que han hecho que se quede sin recursos y exista un subejercicio; por ejemplo, fue muy sonado que, de enero de 2019 a octubre del mismo año, las finanzas públicas habían acabado con un déficit casi a la mitad de lo planeado, con 254 mil 100 millones de pesos.

Sobre el punto de que "ni siquiera los Estados Unidos, que es el país que aplica mayor número de pruebas" sabe exactamente el número de muertos y contagios, también es otra declaración que Hugo López-Gatell hace a la ligera; porque, con las cifras de EU se puede deducir, aunque sea en hipótesis, que está siendo "sincero y honesto" con sus gobernados y, además, es menos cuestionable en el punto de que no esté haciendo pruebas suficientes hacia los ciudadanos norteamericanos. Pero, más aún, si nos vamos a otros países como China, veremos que, en Wuhan, se realizaron casi siete millones de pruebas en 12 días para evaluar a toda la población, esto luego varias infecciones que provocaban temor a una segunda ola de contagios.

Ningún país puede saber con exactitud su número de contagios, es cierto; pero López-Gatell no podrá negar que es mucho mejor un país que hace millones de pruebas que el que no las hace; que tiene mejores posibilidades de evitar muertes humanas el país que diagnostica que el que no hace nada o muy poco. México, lamentablemente no hace las suficientes pruebas porque no tiene un sistema de Salud competente y porque sus autoridades gubernamentales, a la que defiende a capa y espada el funcionario de Salud, no les interesa la vida de millones de mexicanos, más que como votos en épocas electorales.

La situación económica va a empeorar en el país; habrá más pobreza en millones de hogares, habrá millones de desempleados y los ingresos y salarios para los trabajadores no mejorarán; el mismo gobierno tendrá pocos ingresos vía la recaudación y por vía las empresas, medianas o pequeñas, porque se ha negado a rescatarlas. Después de la pandemia, si es que se acaba o se reducen en algún momento, la crisis económica será mayor y si no se hace algo, hay altas posibilidades de un estallido social, de una crisis social y política que afectará a todos los mexicanos. Las mentiras y las declaraciones irresponsables de Hugo López-Gatell sólo abonan a este panorama de inestabilidad social.

El clímax no político…

Y para colmo de los mexicanos que sufrimos la crisis sanitaria y alimentaria, ahora se sabe que el precio de alimentos ha estado aumentado en más del 90 por ciento en la primera quincena de mayo, esto a pesar de la inflación del país en que se ha ubicado, según el gobierno, por debajo del objetivo central del Banco de México. Alejandro Díaz de León, su titular, explicó que el comportamiento se debe a la mayor demanda que existe por el confinamiento que se impuso para frenar el coronavirus y a dificultades logísticas en la distribución de los alimentos.

La urgencia de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador eche a andar un programa nacional de distribución de alimentos para las familias más desprotegidas y afectadas, está más a la orden del día, pero el mandatario nacional está más preocupado, lo dejan ver sus declaraciones recientes, por reanudar, el próximo 2 de junio, sus giras por los estados del sureste del país. “Perdónalo señor… sí sabe lo que hace”. Por el momento, querido lector, es todo.