Crímenes de odio en Estados Unidos y lucha popular en México

EE. UU. es un país imperialista, ha invadido y sojuzgado por medios violentos a muchos países, incluido el nuestro

Omar Carreón Abud

2019-08-18
Ciudad de México

Sábado, día de compras en Cielo Vista Mall de la ciudad de El Paso, un centro comercial no muy grande en el que solía haber una tienda de armas situada a unos cien metros de distancia, acuden muchos clientes hispanos, mexicanos residentes y mexicanos que cruzan la frontera de Ciudad Juárez a abastecerse. Día de más movimiento que entre semana, más por el verano y las vacaciones escolares. Un tirador de raza blanca de 21 años abre fuego contra la gente inerme que está en la tienda Walmart y deja en unos cuantos segundos 22 muertos y más de 20 heridos sin contar con los aterrados que tardarán en sanar toda su vida. 10 de agosto. Violencia extrema.

Se trata del peor ataque contra la comunidad hispana en la historia moderna de Estados Unidos (EE. UU.), el presunto responsable –aunque “presunto” se acerque mucho a un eufemismo– responde al nombre de Patrick Crusuis y la policía cree que viajó cientos de kilómetros para perpetrar la matanza, en otras palabras, durante mucho tiempo y distancia, buscó fríamente sus objetivos. A este tipo se le atribuye la autoría de un texto que fue difundido en Internet poco antes de los hechos en el que advertía que el ataque era “una respuesta a la invasión latina en Texas”. Se ha informado, además, que el mes pasado, el FBI reconoció que esta violencia está en aumento en EE. UU. y que en una gran parte está motivada por “alguna forma” de ideología supremacista blanca.

EE. UU. es un país imperialista, ha invadido y sojuzgado por medios violentos a muchos países, incluido el nuestro al que, poco después de su independencia de España invadió y le arrebató más de la mitad de su territorio, incluido Texas. La ideología de la superioridad de una raza sobre otra no debe sorprender a nadie, es tan vieja como los guerreros que se lanzaron contra Sidón y Cartago, siempre se han argumentado razones benefactoras, civilizatorias hacia razas inferiores. EE. UU. mismo, con su doctrina del Destino manifiesto, proclamado por primera vez por el periodista John L. O’Sullivan en 1845 que escribió: “El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”. EE. UU. ha crecido y se sostiene sobre la ideología de que se trata de una raza escogida por Dios, especialmente trabajadora e inteligente, a la cual deben sujetarse las naciones extranjeras, el supremacismo blanco en EE. UU. está, pues, íntimamente ligado a su existencia como país imperialista, no es ningún tumor, cuerpo extraño o novedad.

Ahora, nuestros paisanos mexicanos y nuestros hermanos latinos de toda América, corren más peligro que antes en el vecino del norte. En EE. UU., el país más rico sobre la tierra, está aumentando enormemente la pobreza, son innumerables los signos, se sabe, por ejemplo, que solo en el centro de la ciudad de Los Ángeles, en la riquísima California, habitan en tienduchas de campaña sembradas en la calle, 50 mil personas que no tienen una vivienda en la cual guarecerse; se sabe que la crisis de consumo de drogas opioides está extendida por todo EE. UU. y hace estragos en zonas específicas como la zona rural de West Virginia; se sabe, también, que existen cada vez más desocupados, que en ciertas zonas llegan al 90 por ciento de la población de color, en fin, EE. UU. no tiene ya ningún bienestar que ofrecer a su población y ahora le estorba la presencia de los inmigrantes que han dejado su vida trabajando para hacer grande ese país, de ahí que se recrudezca la vieja ideología supremacista blanca.

¿Y aquí qué hacemos? Pretender iniciar un juicio por terrorismo en EE. UU., dar asesorías en los consulados y combatir la lucha popular. “Poco a poco se tiene que ir entendiendo que todos los apoyos al campo se entregarán de manera directa a los beneficiarios, no vamos a dar un paso atrás. Yo no voy a ser cómplice de corruptos”, dijo el presidente López Obrador a integrantes del Frente Auténtico Campesino (FAC) que le solicitan soluciones a problemas del campo. Álvaro Ríos, líder de la UNTA y del FAC declaró: “El presidente tiene un discurso mentiroso y ofensivo. Nosotros no pedimos recursos ni que se nos entreguen a las organizaciones, pedimos políticas públicas eficientes, transparentes que impacten en la economía y en la productividad del sector agropecuario”.

Item más: “La falta de fluidez en los recursos pone al campo michoacano en una situación de riesgo, alertó Rubén Medina Niño, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (Sedrua), quien señaló (en La Voz de Michoacán p. 3B del 19 de julio) que… “de los 378.2 millones de pesos que tendrían que haber llegado ya al estado para apoyar al sector, aún hacen falta 275.5 millones de pesos, por lo que más de 20 mil productores están a la espera de los apoyos y hasta de claridad en los mismos”. ¿Más claro?

En el mismo sentido, y como consecuencia de los escandalosos recortes del Gobierno Federal a los estados, se expresó el presidente municipal de Chimalhuacán, cuyos habitantes preparan una marcha multitudinaria, el biólogo Jesús Tolentino Román, quien dijo: “En el ámbito educativo, el gobierno estatal no ha atendido las peticiones de miles de estudiantes para rehabilitar ocho escuelas afectadas por fenómenos naturales como sismos e inundaciones; tampoco ha concluido la construcción del segundo edificio de la Universidad Politécnica de Chimalhuacán (UPChi), en materia de obra pública, solo nos asignaron un presupuesto de 20 millones de pesos para rehabilitar la avenida Bordo de Xochiaca y el distribuidor vial Xochiaca-Obrerismo, pero eso es insuficiente porque hay más de mil calles sin pavimentar en el Ejido Santa María; Con respecto a la salud, se encuentra pendiente la ampliación del Hospital General 90 Camas, así como el otorgamiento de la Clave Única de Establecimientos de Salud (Clues) para el Hospital General San Agustín”.

Entonces, ¿necedades o necesidades? Aquí debería haber empleo para todos, que nadie se vea obligado a dejar a su familia y a su país por razones de trabajo, debería existir un salario digno, que solo el jefe o jefa de familia con su labor diaria ganara lo suficiente para mantener a toda su prole, debería haber obra pública en pueblos y ciudades que mejorara sensiblemente la calidad de vida de los pobladores: agua potable, drenaje, pavimento, electrificación, clínicas y hospitales, escuelas y universidades, pero nada de eso se construye, las grandes conquistas de la 4T consisten en otorgar ayuditas con tarjeta, no pocas veces sin fondos, eso sí, personalizada, al mismo tiempo que echa a la calle a miles de empleados y cancela la partida de obras de infraestructura, el llamado Ramo 23. Al paso que van las cosas, durante este sexenio no habrá ni más empleo, ni mejor salario, ni obra pública para los mexicanos a los que les urge. No habrá, por tanto, ningún freno a la inmigración a EE. UU. como no sea el policiaco ahora que somos muro de contención. Al contrario, mientras las políticas públicas en boga en México empujan al extranjero y a las matanzas, se combate la lucha de resistencia.