Claudio Barrera, sembrador de ideas

Admirador del pasado y conmovido por el sufrimiento de su pueblo, la poesía de Vicente Alemán adopta un tono de compromiso político y de adhesión a la causa de los humildes de la tierra.

Tania Zapata Ortega

2021-11-21
Texcoco, Estado de México

El poeta está parado frente al Universo.

Su canto viene por la vértebra de los siglos

y tiene sangre y espíritu.

A los pies del poeta corre un río de sangre

y al nivel de su espíritu corre un río de sueño.

De El poeta

 

Escritor, dramaturgo y periodista, Vicente Alemán, más conocido por el seudónimo literario de Claudio Barrera, nació en La Ceiba, Honduras, el 17 de septiembre de 1912 y murió el 14 de noviembre de 1971 en Madrid, España. Perteneciente a la Generación de 1935, se le considera uno de los mejores representantes de la vanguardia centroamericana del Siglo XX.

Admirador del pasado y conmovido por el sufrimiento de su pueblo, su poesía adopta un tono de compromiso político y de adhesión a la causa de los humildes de la tierra; desde la poesía, lucha contra los regímenes dictatoriales, en especial el de Tiburcio Carías, en Honduras; en la temática de su producción lírica, la sencillez del tratamiento y el manejo del lenguaje se deja sentir la influencia de César Vallejo y Pablo Neruda y, en su obra dramática, la de Federico García Lorca.

Algunos títulos de su producción poética son La pregunta infinita (1939); Brotes hondos (1942); Cantos democráticos al General Morazán (1944); Fechas de Sangre (1946); Las liturgias del sueño (1948); Recuento de la imagen (1951); La estrella de la cruz (1953); Poesía completa (1956); La cosecha (1957); Pregones de Tegucigalpa (1951); Hojas de otoño (1969); 14 de julio (1969); Canciones para un niño de seis años (obra póstuma, 1972).

Es la poesía de Claudio Barrera ejemplo de canto esperanzado, de entrega a la lucha sin sentimiento de pérdida. En Las liturgias del sueño expresa su vocación prometeica de entregar al pueblo toda su luz y el asombro de encontrar su vida plena en esta entrega; así lo deja asentado en Lo sublime:

 

Nada me queda ya,

todo es de mis hermanos.

Desde la fuerza ruda de mis manos

hasta el ansia febril de mis ideas.

Todo lo di a la vida,

todo, todo…

Y he llegado a notar, maravillado,

que después de haber dado

mi fuerza, mi dolor y mi creencia,

todo lo he recibido

sin haberlo pedido.

Sin haberlo esperado,

todo ha llegado a mí.

Es el gesto supremo de la bondad divina,

la sublime verdad,

porque al brindarle todo a mis hermanos,

se llenaron de lumbre mis dos manos,

plenas de eternidad.

 

Y en La doble canción defiende su pertenencia al pueblo, su rechazo a la poesía situada en una torre de marfil, al margen de la dolorosa realidad de los pueblos latinoamericanos. Considera que el oficio del poeta no es superior al del agricultor; y los afanes del campesino y el poeta deben ir de la mano si el objetivo es común; así, con la mirada en una sociedad más justa, la belleza de su verso libre resuelve la vieja contradicción entre trabajo manual e intelectual a través de metáforas deslumbrantes.

 

Yo, sembrador de ideas.

Tú, sembrador de trigo.

Tendamos nuestras manos al pobre que es amigo.

Busquemos el abrigo

de todas nuestras penas

en un inmenso abrazo.

Juntemos los arados que van de brazo en brazo

con nuestra gran idea

que va de mente en mente...

Y así seremos fuertes llamándonos amigos.

Tú, sembrador de trigo.

Yo, sembrador de ideas.

Juntemos nuestras penas

para aterrar verdugos.

Tú que amasas la carne de todos mis mendrugos,

en pago quiero darte la lumbre en tu camino:

los dos somos muy fuertes,

pero somos cobardes con un mismo destino.

Empecemos la lucha.

Yo levanto las teas.

Tú levanta los brazos.

Abrazos en las masas

de todos los trigales y todas las ideas.

Cambiarás tus arados por gritos de protesta

y habrá fiesta en la Tierra,

en el mar y en el cielo

cuando miren que todos nos sentimos amigos,

y entonces, con las manos unidas,

como hermanos,

alzaremos las teas...

Yo con la fuerza enorme de todas mis ideas.

Tú con la verde espiga cortada de tus trigos.