La imposición de un presupuesto irracional

Con la aprobación del PEF 2022 sin ninguna modificación, los diputados de Morena y sus partidos aliados exhibieron su obediencia ciega a los dictados del primer mandatario.

Redacción

2021-11-21
Ciudad de México

buzos aborda nuevamente el tema del PEF 2022 después de que, en la Cámara de Diputados, la aplanadora constituida por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados, lograra su aprobación al gusto del Presidente: sin cambiarle una coma. Esta aplanadora no tomó en cuenta ninguna de las mil 994 reservas presentadas por los diputados opositores ni escuchó los argumentos en favor de otras necesidades y problemas sociales que ameritaban una reconsideración de las prioridades del primer mandatario y su gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T). Más sordos fueron ante la propuesta de redistribución del PEF, presentada por las bancadas contrarias, que consistía en recortar los programas y proyectos “de un solo hombre”. Los deseos del jefe del Poder Ejecutivo se cumplieron y el PEF 2022 fue aprobado tal como había ordenado.

El resultado: el año entrante se profundizarán los recortes a renglones considerados prioritarios como salud, educación, vivienda, servicios públicos, atención a la población afectada por desastres naturales; además, las entidades federativas y los municipios se verán obligados a seguir endeudándose ante la insuficiencia de los recursos asignados.

Este presupuesto, que castiga con recortes al pueblo mexicano, asigna una vez más recursos millonarios a las obras preferidas del Presidente: Tren Maya, Aeropuerto Felipe Ángeles, Refinería de Dos Bocas y Corredor Interoceánico del Istmo, así como a los clientelares apoyos monetarios, eje del discurso político del sexenio y evidente estrategia electoral para asegurar la continuidad de Morena en 2024.

Con esta nueva imposición, los diputados de Morena y sus partidos aliados exhibieron dos características, fundidas en una: la primera es la obediencia ciega a los dictados del primer mandatario; la ausencia de cualquier duda acerca de la posibilidad de algún defecto o imperfección en las iniciativas del partido en el poder o de sus dirigentes; es decir, la incondicionalidad absoluta y la total falta de voluntad de pensar.

Una segunda característica es la imposición a rajatabla de sus puntos de vista; el desprecio a la discusión, al intercambio de opiniones y al convencimiento racional del colectivo; es decir, el uso de la fuerza de su mayoría, que les permitió hacer oídos sordos frente a los argumentos de la parte contraria. Conociendo su ventaja, usaron su mayoría como aplanadora y, sin tomarse la molestia de probar la superioridad de sus argumentos, votaron incondicionalmente por la propuesta del jefe, del caudillo, del mando supremo.

La obediencia ciega no requiere razonamiento. La imposición de sus proyectos, tampoco; éstos son dos elementos que no solo definen a los diputados de Morena, sino a todos los que integran el gobierno de la 4T.