Centenarios y mentiras

Los versos de López Velarde y la educación inclusiva que estableció José Vasconcelos, en boca de los voceros de la 4T parecerían tener un fondo hueco, alejado de la vida y la cultura cotidiana mexicana.

Betzy Bravo

2021-11-14
Ciudad de México

Causa tristeza y vergüenza ver cómo la educación nacional se ha convertido en una maquinaria productora de mentalidades pobres. En los últimos años, la Secretaría de Educación Pública (SEP) se ampara en el patriotismo y en toda clase de caretas para presumir lo “impecable”, lo “bello” y lo “humano” de la patria. Así ha sucedido, por ejemplo, con la conmemoración de la muerte del poeta zacatecano Ramón López Velarde y del centenario de la SEP, que hasta hace poco dejó de celebrarse.

Delfina Gómez Álvarez, titular de la SEP, dijo que el talento del poeta es herencia para generaciones futuras; explicó que el poema Suave Patria representa uno de los mejores retratos de México: la “patria rica en recursos naturales colmada de música y de fiestas, descrito en la lengua del amor, como dicen sus versos”. Y con respecto a los 100 años de la fundación de la SEP, refrendó su compromiso de construir una educación humana, de calidad, democrática e inclusiva; asimismo, anunció que la conmemoración se haría a través de exposiciones, seminarios y otras actividades artísticas y culturales.

Es necesario conmemorar a personas e instituciones ilustres, pero no se debe engañar a los ciudadanos con cuentos ajenos a la realidad histórica como los que se nos obligaba a memorizar durante la niñez. En boca de los funcionarios y voceros del gobierno de la “Cuarta Transformación” y las circunstancias actuales, los versos de López Velarde y la educación inclusiva que estableció José Vasconcelos parecerían tener un fondo hueco o al menos alejado de la vida y la cultura cotidiana mexicana.

Con sus deficiencias y virtudes, México debe ser admitido. Nuestro país, rico pero injusto, es pobre y lleno de harapos; y habría que partir del reconocimiento de la realidad para avanzar hacia la corrección de los errores, en lugar de ampararse en actos patrióticos que intentan suprimir la verdad cruel.

La administración de Andrés Manuel López Obrador, que sabe dirigir bien a sus títeres en la práctica de su política de austeridad, imposibilita las vías para elevar la calidad de vida de la gente, especialmente en el ámbito educativo. México ha sido envilecido por la mentira y el odio desde el púlpito presidencial, no solo a través de las 80 mentiras que lanza diariamente en las mañaneras, sino sobre todo con la eliminación del presupuesto destinado a la infraestructura y la capacitación docentes.

No hay inclusión ni humanismo en el ámbito educativo. Por decir lo menos: hay más de cuatro millones de personas analfabetas; más de 800 mil dejaron la escuela; y el rezago educativo pasó de 23.5 a 24.4 millones en el último año. La conveniencia vuelve ciega a la funcionaria Delfina Gómez cuando miente a la población sobre los supuestos avances; y que la educación no empeoró con la pandemia, cuando solo propone un cuatro por ciento en el gasto para la infraestructura educativa en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2022, además de un recorte del 80 por ciento a los “Proyectos de infraestructura social del sector educativo” con respecto a los de 2021.

Para redireccionar esta política, es necesario que la SEP y el Gobierno Federal cubran las necesidades urgentes de la educación pública; alcance la meta de federalizar, que se estableció en el Siglo XX, para garantizar este servicio básico a las generaciones actuales y futuras, y no honrarla únicamente con la declamación de poemas, ya que ahora nuestra patria no es “impecable” y “diamantina”, como en la Suave Patria, porque está sometida a la rapiña y la inequidad. En lugar de los versos cívicos de López Velarde, lo que verdaderamente retrata al ambiente político que envuelve a nuestra tierra es algo a lo que Octavio Paz llamó Razones para morir:

Unos me hablan de la Patria. 

Más yo pensaba en una tierra pobre, 

pueblo de polvo y luz, 

y una calle y un muro

y un hombre silencioso junto al muro.