La silla vacía

Sí, la silla está vacía. Los dichos y ataques del Presidente, aunque no dejan de ser peligrosos y ya a nadie sorprenden, hablan de esta ausencia, así como del extravío en el poder.

Capitán Nemo

2021-10-24
Ciudad de México

¿Ha participado usted en el juego de las sillas? Seguramente recuerda que el final de esta suerte resulta muy interesante porque queremos saber quién se queda con la silla. Pues bien, esto es justamente lo que está sucediendo con la clase política que en estos aciagos días busca quedarse con la silla presidencial. Esto no es para sentirnos afortunados porque hemos llegado a la mitad de un penoso sexenio en el que más de 600 mil mexicanos se han quedado en el camino como víctimas del descontrol de la pandemia por el gobierno, una herida lacerante que solo sanará cuando la sociedad haga justicia.

Hasta ahora, la actual administración únicamente ha sido eficiente en demostrar que sus funcionarios no necesitan méritos para pelear por la silla y que sus recursos para competir por ésta son las falsas promesas, las ocurrencias seniles y, sobre todo, las mentiras al por mayor. Si en algún momento el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) ha querido emular el episodio histórico cuando Pancho Villa y Emiliano Zapata se sentaron en la silla Presidencial, le ha salido el tiro por la culata, porque para la mayoría de los mexicanos esa silla se encuentra vacía desde hace tres años.

Esto ocurre porque, desde donde se le busque, el gobierno de la 4T no ha dado resultados tangibles u objetivos con los cuales presumir. En materia de economía, lo único posible y mejor es que las cosas no se agraven; es decir, que las cifras del desempleo, los precios altos y la recesión ya no se muevan porque cada día son insoportables para la mayoría de las familias mexicanas. El eslogan “primero los pobres” pasará a la historia como la frase más irónica de la política nacional, porque la 4T se ha convertido en una máquina de hacer pobres, como lo evidenció el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) con cifras que no pudo maquillar: que en 2020, al menos hubo 3.8 millones pobres más.

La política de seguridad también ha fallado. La violencia crece y se le mide con los más de 100 asesinatos dolosos, los cuales se deben a que el crimen organizado se ha empoderado y gobierna en varios estados y municipios que tienen la impronta de la 4T. La política de “abrazos y no balazos” solo aplica para los narcotraficantes, pues para todos los demás –entre ellos los migrantes, los científicos y los recién agredidos trabajadores de la refinería de Dos Bocas– están la cárcel, el tolete y los balazos.

Un gobierno que agrede lo mismo a trabajadores que a intelectuales no puede ser progresista. Esto explica por qué en este trienio se han manifestado estudiantes pidiendo vacunas, mujeres exigiendo un alto a la violencia; padres de familia de niños con cáncer pidiendo medicamentos; médicos que demandan respeto a sus puestos de trabajo y mejores condiciones laborales; policías estatales y federales cesados y trabajadores como los de Santa Lucia y Dos Bocas que no entienden el “privilegio” de trabajar para el gobierno de la 4T, como afirmó el diputado Noroña, ¡un oportunista que nunca en su vida ha sabido lo que es vivir al día con un salario mínimo!

Y ahora la bandera de la anticorrupción de la 4T se derrumba ya que, de acuerdo con World Justice Project, México ocupa el lugar 135 de 139; es decir, se encuentra entre los cinco países más corruptos del mundo. Por lo visto, los “inmaculados” que hoy nos gobiernan tienen el mismo gusto por el dinero que sus antecesores, tal como lo ha dicho el diputado morenista Porfirio Muñoz Ledo y algunos funcionarios de primer nivel que fueron cercanos al gobierno de la 4T y que prefirieron renunciar a sus cargos antes de enlodarse, como fue el caso de Carlos Urzúa, el primer Secretario de Hacienda en este sexenio.

Sí, la silla está vacía. Los dichos y ataques del Presidente, aunque no dejan de ser peligrosos y ya a nadie sorprenden, hablan de esta ausencia, así como del extravío en el poder. Tanto se ha rebajado el nivel presidencial, que cuando el alcalde de Hermosillo solicitó recursos para su municipio, el Presidente le respondió burlonamente: “¿Y tu nieve de qué la quieres?”.

La silla está vacía, pero la oposición no cambia su discurso y sigue en las mismas. Los que se consideran indispensables y los únicos elegidos para ocupar posiciones políticas no ven a un pueblo con hambre y con sed de justicia; un pueblo profundamente agraviado, como declarara Luis Donaldo Colosio. La oposición no corrige y no se acerca al pueblo. Creen ingenuamente que pueden utilizar las mismas artimañas de siempre.

En varios estados y en la mayoría de municipios hay nuevas administraciones, nuevas entre comillas; porque en muchos lugares son las mismas camarillas, incluso las mismas personas que repiten periodo; pero no porque realmente trabajen, sino porque, al igual que el partido en el poder, trafican con las necesidades de la gente y saben que mediante la compra de votos dispondrán de una sillita con la que tendrán poder y forma de enriquecerse.

En los próximos días veremos cómo, mientras las penurias y necesidades de la gente aumentan, comienza el pleito entre los que se creen con derecho a ocupar la silla presidencial. Será una magnífica oportunidad para que el pueblo decida si de una vez por todas quita la silla y acaba con el juego.