Día Internacional del Árbitro de Futbol

Se trata de la máxima autoridad deportiva en el campo de juego, por lo que participantes, entrenadores, directivos y delegados deben acatar sus órdenes y respetar sus decisiones.

Armando Archundia

2021-10-17
Ciudad de México

El 11 de octubre de cada año se celebra el Día Internacional del Árbitro de Futbol, cuya figura resulta fundamental en este deporte. Al parecer, el origen de la fecha para este festejo se debe a que la primera vez que hubo un juez en un partido, fue precisamente un 11 de octubre; y a que, con esta conmemoración, se recuerda a los amantes del futbol que los árbitros son personas que hacen su trabajo de la manera más objetiva posible y que no merecen que la pasión futbolera sea injusta con ellos.

En este deporte, el árbitro es la persona encargada de hacer cumplir las reglas del juego, que han sido establecidas por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), además de que cronometra su duración y da constancia de todo lo ocurrido en un partido. Este colegiado aplica el reglamento antes, durante y después de un encuentro. Su vestimenta debe ser de un color diferente a la de los futbolistas disputantes del partido y recibe el apoyo de dos árbitros asistentes ubicados en las bandas.

En el futbol profesional hay, además, un cuarto árbitro que está habilitado para sustituir a los otros tres en caso de lesión y para ayudar al árbitro principal con la anotación de los cambios, amonestaciones y expulsiones de los jugadores. Las facultades de un árbitro comienzan desde que entra el recinto –aun cuando la pelota no se encuentre en el terreno de juego– hasta que lo abandona; y entre sus múltiples tareas se halla la autorización de descansos, interrupciones y suspensiones.

Se trata de la máxima autoridad deportiva en el campo de juego, por lo que participantes, entrenadores, directivos y delegados deben acatar sus órdenes y respetar sus decisiones. Solo él tiene la potestad para sancionar y expulsar, aunque puede recibir el consejo de sus asistentes y del cuarto árbitro en el caso requerido, pero siempre tendrá la última palabra en su función como árbitro principal.

Mediante el uso de su silbato inicia y detiene el juego. También autoriza el comienzo del partido, la conclusión de la primera y la segunda parte y el tiempo de descuento. Es el encargado de validar los goles, señalar las faltas, amonestar o expulsar a los futbolistas si considera que sus acciones son violentas, malintencionadas o si infringen repetidamente las normas.

Las decisiones del árbitro son definitivas y él es el único que puede modificarlas si considera que se ha equivocado o lo cree necesario, siempre que no se haya reanudado el juego o finalizado el partido. También es de su competencia asegurarse de que la pelota que se utilizará cumpla con las exigencias de las normas; puede interrumpir la contienda en el caso de que un jugador sufra una lesión, permitir el ingreso a los asistentes médicos al campo y aprobar el traslado del lesionado afuera para ser atendido de manera exhaustiva.

El árbitro, como todo ser humano, tiene virtudes, defectos y está totalmente expuesto a la agresividad de los hinchas en los equipos que están en la disputa durante un partido, ya que tiene un rol fundamental en el desarrollo de éste. El silbante no debe permitir que las personas ajenas al juego entren al campo; y una vez que finaliza el encuentro, entrega un informe de todo lo ocurrido que se conoce como cédula arbitral.

Es por todo esto que se les homenajea, pese a que hay algunos aficionados que los considera los “malos de la película” y se convierten blanco de sus críticas que, en la mayoría de los casos, son prejuiciadas o injustas.