River es campeón de la Copa Libertadores 

La final de la Copa Libertadores de América se jugó en el estadio Santiago Bernabéu, coloso que es sede del club español Real Madrid

Álvaro Ramírez

2018-12-24
Ciudad de México

El domingo nueve de diciembre sucedió algo nunca antes visto: La final de la Copa Libertadores de América se jugó en el estadio Santiago Bernabéu, coloso que es sede del club español Real Madrid. Esto se debió a los actos vandálicos ocurridos en Buenos Aires, Argentina, horas antes de que se jugara el partido de vuelta de la final del torneo continental. Éste es considerado el superclásico del futbol argentino, ya que Boca Juniors y River Plate son los equipos más populares del país. Es un espectáculo deportivo que concentra la atención y la pasión de las grandes masas no solo de Argentina, sino de muchos países del mundo.   

Según el periódico inglés The Observer, el superclásico de Buenos Aires figura entre los 50 espectáculos deportivos que “hay que ver antes de morir”, mientras que el también diario británico The Sun dice que cuando este partido se juega en el estadio de Boca Juniors, La Bombonera, se vive la experiencia deportiva “más intensa del mundo”.  

La rivalidad comenzó a principios del siglo XX, cuando ambos clubes compartían residencia en el barrio de La Boca. Existen varias versiones sobre cuál fue el primer partido que sostuvieron en su historia común, pues algunos dicen que fue en 1908 y otros que en 1912, lo cierto es que no hay fuentes documentadas. El primer triunfo en partidos oficiales fue para River en 1913, cuando ambos competían ya en primera división. River jugó en la tercera categoría en 1905 y en la segunda de 1906 a 1908; Boca estuvo de 1908 a 1912 en segunda. Es decir, los dos grandes del futbol de Buenos Aires en la historia del deporte argentino provinieron de abajo.  

En el Santiago Bernabéu se demostró que es posible disputar un superclásico en paz con la presencia de dos hinchadas entregadas a sus respectivos clubes, pero sin la pasión de “allá” y que éstas convivieron con respeto en un estadio que les ofreció sus mejores galas para la final más polémica de la historia de la Copa Libertadores. River se llevó ésta en un partido que para ambos quizás sea el más importante de su historia común, porque el triunfo de uno y la derrota del otro serán un legado deportivo que quedará asociado a lo ocurrido semanas atrás en Buenos Aires. La enseñanza de este hecho fue que la exageración y la pasión deben terminar ahí. Para River, la Copa Libertadores ganada en Madrid fue la cuarta en su historia y fue muy disfrutada por su gente en un ambiente de respeto.  

Conviene recordar que la quincuagésima novena edición de la Copa Libertadores se jugó en el Santiago Bernabéu porque el sábado 24 de noviembre de 2018, cuando debía definirse al campeón, en las adyacencias del Estadio Monumental de River Plate, el plantel de Boca Juniors fue atacado con piedras y objetos contundentes por un grupo de hinchas del club millonario, lo que derivó en la ruptura de las ventanas del autobús donde el plantel xeneize viajaba y que algunos jugadores resultaran heridos.  

Este problema obligó a la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) a suspender el partido y luego a trasladarlo a Madrid. Dicho cambio enseñó a los hinchas de Argentina que los vicios del pasado deben superarse y que los futuros superclásicos deberán vivirse y jugarse en paz.