México seguirá sufriendo si continúa la política errónea de AMLO

¿Qué va a venir en los próximos días, semanas y meses? ¿Qué negociará el PRI con Morena y AMLO, a cambio de su apoyo a dicha reforma? ¿Pedirá la concesión de algunas piezas en el ajedrez electoral de 2022?

Miguel Ángel Casique Olivos

2021-10-10
Ciudad de México

Este año se ha ido en un abrir y cerrar de ojos; y todo indica que muchísimos problemas del país seguirán sin solución porque el Gobierno Federal en turno, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su gabinete, los han soslayado o atendido mal porque se dedican más al show político que cotidianamente arman en el circo de Palacio Nacional. México seguirá sufriendo las pésimas decisiones de una política errónea, que está muy lejos de sacar a muchos mexicanos de la pobreza y la miseria extrema y de reactivar su economía para impulsarla hacia el crecimiento y la prosperidad.

Lo que hemos visto en los tres años de administración de la “Cuarta Transformación” (4T) y casi dos años de la pandemia del Covid-19 es autoritarismo, soberbia, manipulación, ineficacia y mentira. Prácticamente todos los mexicanos, en particular quienes enfrentan o han padecido la pandemia y los desastres naturales provocados por los huracanes, se sienten aún vulnerables y amenazados por este tipo de contingencias, además de la manifiesta negligencia y pasividad operativa de la administración federal.

Millones de mexicanos también resienten el engaño y la demagogia, especialmente cuando los funcionarios de este gobierno anuncian que la vacunación está casi por terminar mientras que, en sus hogares, aún hay hermanos, madres, padres o abuelos que han sido o son víctimas del Covid-19. Este hecho los pone a llorar ante la dificultad que enfrentan y los hace aun más conscientes de que las cifras de la pandemia no se ajustan a la realidad, porque el número extraoficial de víctimas mortales supera las 500 mil; y los analistas serios prevén que al concluir el año habrá al menos otros 200 mil muertos.

¿Y qué decir de la pobreza? Ahora hay 10 millones más de mexicanos en esta situación, orillados tanto por la peste del Covid-19 como por la impericia gubernamental ¿Y qué decir del desempleo? Hoy, gran parte de la población mexicana sigue sin trabajo y hasta mayo de este año 574 mil personas se habían sumado a la desocupación; en el mismo mes de 2020 había 2.7 millones de desempleados, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ¿Y qué decir de la inseguridad? ¿Ésa sí va bien? ¡No! ¡Nada de eso! Entre el 75 y 80 por ciento de la población mayor de 18 años tiene sensación de inseguridad en su entidad; entre 20 y 25 millones de mexicanos han declarado haber sido víctimas de un delito. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envide) del Inegi, la inseguridad pública es uno de los problemas más importantes de los mexicanos, seguida del desempleo y la falta de atención a su salud.

A unos meses de que concluya el año, la atención pública se centra en el Congreso de la Unión debido a la presentación del proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2022 (PEF-2022), en el que el gobierno del Presidente ha decidido que sus megaobras emblemáticas –Refinería Dos Bocas, Tren Maya, Aeropuerto Felipe Ángeles– y sus programas sociales clientelares sean los “ganones” del gasto público federal del próximo año, y que los presupuestos de salud, de apoyo al campo mexicano y a la infraestructura urbana básica –agua potable, drenaje, vivienda, pavimentación, etc.– sean recortados. Esta actitud ha provocado protestas de inconformidad popular en las giras de trabajo más recientes de AMLO en el interior de la República, como ocurrió el pasado tres de octubre, cuando los damnificados del huracán Grace le recriminaron la falta de ayuda a más de dos meses de la pérdida de sus hogares y lo único que obtuvieron de su parte fue un portazo intolerante y soberbio.

Otra decisión del gobierno de la 4T, también muy controvertida e importante, fue el envío de una reforma constitucional en materia eléctrica, cuyo contenido ha generado mucha tensión en los partidos políticos, específicamente en los de oposición con mayor fuerza partidos –Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD)–, ya que la votación de la reforma eléctrica en el Congreso podría romper este bloqueo justo cuando empiezan a tejerse las alianzas electorales para los comicios estatales en seis entidades donde se elegirá nuevo gobernador: Aguascalientes, Coahuila, Durango, Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo.

La posibilidad de que la dirección nacional del PRI –hoy en extremo débil después de que hasta 2018 era la principal fuerza política en México– se haya visto obligada a decir que “va estudiar” su apoyo a la reforma eléctrica en el Congreso de la Unión, evidencia no solo la intención político-electorera de dicha iniciativa, sino también el propósito del gobierno de la 4T por hallar en el tricolor –que posee los votos requeridos para aprobar la reforma constitucional– a los políticos que pretenden restituir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el control mayoritario de la generación y venta de energía eléctrica y revertir las inversiones privadas en ese sector energético.

¿Qué va a venir en los próximos días, semanas y meses? ¿Qué negociará el PRI con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y AMLO, a cambio de su apoyo a dicha reforma? ¿Pedirá la concesión de algunas piezas en el ajedrez electoral de 2022? ¿Acaso al tricolor ya se le olvidó que este año perdió ocho gubernaturas en coalición con el PAN y PRD? Todo parece indicar que el PRI seguirá hundiéndose por la sencilla razón de que no hay unidad en su interior y que, como antaño, sigue sin considerar a sus bases sociales, al pueblo, el único que podría garantizarle unos cuantos años más de vida. Los priistas no deben olvidar que México, por culpa de AMLO, Morena y todas las administraciones anteriores, sigue en terapia intensiva y ya no aguanta más.

Por el momento, querido lector, es todo.