“Son antorchos, señorˮ

El Presidente nuevamente atropella con declaraciones que carecen de pruebas y son prejuiciosas. Éste fue el caso ocurrido en Huauchinango, donde reincidió en sus ataques contra Antorcha y en mostrar su odio hacia las organizaciones sociales.

Brasil Acosta Peña

2021-10-10
Texcoco, Estado de México

Quiero denunciar una nueva actitud agresiva del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) contra el Movimiento Antorchista Nacional (MAN). Por enésima ocasión volvió el Presidente a atacarnos sin probar sus dichos, como denuncié en otro artículo publicado en esta revista. Mario Alberto Mejía, en su columna de Contrarréplica, escribió[1]: “Han surgido más elementos para entender lo que ocurrió durante el inesperado arribo –al recinto ferial de Huauchinango– de los manifestantes que demandaron, entre otras cosas, ser incluidos en el censo de damnificados del huracán Grace. Todos ellos forman parte del Movimiento Independiente, Obrero, Campesino, Urbano y Popular ligado a la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (MIOCUP-CNPA). La CNPA nació a finales de los años setenta en Milpa Alta y está ligada al célebre movimiento de los Sin Tierra, de Brasil… Ahí estuvieron haciendo maniobras hasta que el presidente López Obrador arribó a bordo de una camioneta al lugar. Al abrirse la valla, surgieron los empujones y los gritos. Presente en el lugar, el exsenador Alfonso Zegbe fue empujado por los militantes de la CNPA. Un despistado le dijo al Presidente: ‘¡Son antorchos, señor!’. Así los manifestantes pasaron sin problemas, la primera valla metálica custodiada por elementos de la Guardia Nacional y se apostaron a unos metros de la segunda valla”. Hasta aquí la cita de Mejía.

Una vez dentro, los militantes de la CNPA se metieron hasta donde estaba el Presidente para hacerle saber que el gobierno no estaba atendiendo a todos los damnificados; que los encargados de hacer el “censo” –pongo entre comillas este concepto porque un censo, en términos estadísticos, debe abarcar a toda la población– no visitaron a todas las familias afectadas; que muchas de éstas siguen sin techo y sin apoyo de ninguna clase y que después de perder todo, el gobierno morenista las ha dejado morir a su suerte. Esta denuncia popular, sustentada con base en el derecho constitucional, fue aprovechada por AMLO para lanzar otra vez piedras contra Antorcha Campesina con el viejo y mentiroso discurso de que los gobiernos anteriores daban dinero a sus líderes, quienes se quedaban con éste y que no se lo hacían llegar a la gente. Lo curioso en esta ocasión fue que los manifestantes que irrumpieron en el evento del Presidente no eran de Antorcha y que éste se lanzó contra el MAN porque un “despistado” le dijo: “¡son antorchos, señor!”.

En otras palabras, sin deberla, ni temerla y sin mediar una investigación de por medio, el Presidente volvió a atacar a Antorcha, por lo que es necesario denunciarlo cada vez que lo haga, ya que esta conducta revela claramente que tiene prejuicios no solo contra Antorcha, sino contra todas las organizaciones sociales. Esta actitud no va de acuerdo con su investidura, a la que con cierta frecuencia defiende, pero al mismo tiempo atropella con declaraciones que carecen de pruebas y son prejuiciosas. Éste fue el caso ocurrido en Huauchinango, donde sin pensarlo bien reincidió en sus ataques contra Antorcha y en mostrar su odio hacia las organizaciones sociales.

No nos cansaremos de decir que es absolutamente falso el dicho del Presidente de que los líderes del MAN recibían dinero de gobiernos precedentes y que no lo entregaban a la gente. Después de tres años de repetirlo, AMLO sigue sin presentar ninguna prueba de esas afirmaciones; es decir, sigue sin precisar qué secretarías o qué funcionarios públicos enviaron dinero en efectivo a los líderes de Antorcha; ni quiénes de éstos lo recibieron, y con dicho dinero se enriquecieron, como lo insinúa. Sin esas pruebas, el pueblo debe aprender a discernir y descubrir que esas acusaciones son falsas y aprender, asimismo, a distinguir entre quiénes son sus amigos y quiénes son sus embozados enemigos. Los dirigentes de Antorcha somos amigos del pueblo, estamos del lado del pueblo, luchamos hombro con hombro con el pueblo y estamos dispuestos a todo por el pueblo. Por eso, el pueblo, que es la fuerza fundamental que produce la riqueza de este país, y que no disfruta de dicha riqueza, debe unirse a la causa de Antorcha.

 El Movimiento Antorchista no es una organización corrupta y, en lugar de atacarla y buscar corruptos entre sus integrantes, el Presidente debería proceder contra los morenistas importantes –entre ellos varios de su equipo o exequipo presidencial–, cuyas fotografías fueron exhibidas porque forman parte del grupo de los Pandora Papers, en cuya lista no hay ningún miembro del Movimiento Antorchista Nacional. He ahí el contraste: los que defendemos al pueblo somos atacados rabiosamente sin pruebas por el Presidente y los corruptos del gobierno de Morena no son tocados y quedan intactos.

Pero detrás del reciente ataque contra Antorcha hay un problema más grave: que el Presidente utilizó la figura de la corrupción para deshacerse de su responsabilidad social con los damnificados de un desastre natural y, asimismo, para sacudirse de las quejas por su falta de eficiencia y solidaridad para atenderlos con la celeridad debida. El ataque contra Antorcha no le da láminas al pueblo; no resuelve sus problemas de vivienda; no le da trabajo a quienes perdieron el suyo por el huracán; no cura las enfermedades; no repone a un familiar perdido ni asegura la alimentación de las familias. Por eso el pueblo debe aprender a distinguir a los gobiernos que utilizan sus discursos para dividirlo y, lo peor, para no resolver sus demandas. De nada sirve que el Presidente ofrezca cifras de censados porque no todos los damnificados fueron registrados; tampoco sirve de nada que ataque a Antorcha Campesina para después dejarlos igual que como los dejó la desgracia.

Por ello llamamos al Presidente a que resuelva los problemas de los damnificados; que tome nota del grave error cometido al desaparecer el Fondo Nacional para Desastres Nacionales (Fonden) y que pare los ataques contra Antorcha Campesina; pues si continúa, protestaremos pacífica pero enérgicamente cada vez que nos ataque, así como lo hemos hecho cuando ha sido necesario y apoyados en nuestros derechos constitucionales. Nada gana el Presidente atacando a Antorcha Campesina y menos cuando utiliza la mentira y el rumor para tal propósito. 

 

[1] https://puebla.contrareplica.mx/nota-Noticias-Finales-de-la-Irrupcion-en-Huauchinango-lo-que-no-se-vio-202141048