El Tábano, de Voynic

El Tábano es una apasionante historia de fervor revolucionario, devoción religiosa, traición clerical y amor romántico de una permanente intensidad.

Nachi Cocom

2021-09-19
Ciudad de México

“¡Ven con nosotros hacia la luz!, Padre. Somos nosotros los que tenemos vida y juventud; somos nosotros la primavera eterna; somos nosotros el futuro, Padre, la aurora está por caer sobre nosotros, ¿te vas a perder el amanecer?”.

El Romanticismo fue un movimiento cultural que se originó en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción contra la Ilustración y el Neoclasicismo, enfatizando los sentimientos y los máximos anhelos de libertad. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX hasta llegar a otros países europeos.

Una característica de los románticos es que ellos sienten y actúan con plenitud, luchan, aman y se lanzan en la búsqueda de sus ideales hasta que la muerte los encuentre.

El Tábano es indudablemente una novela de carácter romántico. The Gadfly apareció en 1897, primero en Estados Unidos y luego en Inglaterra; inicialmente adquirió popularidad en Irlanda entre los socialistas y nacionalistas que luchaban por la independencia. Es la primera novela de una revolucionaria de origen irlandés: Ethel Lilian Voynich, quien de visita en el Louvre y mientras contemplaba un cuadro florentino del siglo XV, concibió la idea de escribir El Tábano.

La historia de esta novela tiene su contexto en la Italia de 1830, que padece por la ocupación austríaca que origina grupos de intelectuales que luchan por su liberación, una de ellas es una cofradía secreta llamada “La Joven Italia”, quien se propuso terminar con la dominación.

El protagonista es un joven inglés, Arturo Burton, quien ingresa a un seminario católico tras morir su madre, “un mozalbete esbelto, más parecido a un retrato italiano del siglo XVI que a un mozo inglés de 1830”. Allí desarrolla una devoción hacia su guardián y mentor, el padre director, el canónigo Montanelli, pero con quien rápidamente comienza a tener diferencias debido al acercamiento que Arturo tuvo con jóvenes en reuniones, sobre todo en una conferencia donde se “habló acerca de… nosotros y de nuestro deber para con la gente… y para… nosotros mismos; y sobre lo que podemos hacer para ayudar... A Italia”.

Desde ese momento, Arturo “pensaba en lo que habían dicho los estudiantes, y si tendrían razón, y qué habría dicho de todo aquello Nuestro Señor”. Fue así como el joven mozalbete decidió “consagrar mi vida a Italia, ayudar a liberarla de su esclavitud y miseria, arrojando de ella a los austríacos, para que pueda ser una república libre sin más rey que Cristo”.

Arturo se une al movimiento "La Joven Italia", y gracias a la experiencia de los policías y a la falta de pericia del joven, sin darse cuenta, “traiciona” a sus camaradas. Arturo después descubre el secreto de su familia, pierde toda fe en la Iglesia y finge su suicidio para escaparse a Sudamérica donde le esperan años de tortura y degradación.

Ha pasado tiempo. “La Joven  Italia” se encuentra discutiendo la necesidad de “una propaganda y una agitación organizadas contra los jesuitas… exponiendo sus intrigas, descubriendo sus secretos y convocando a la gente a hacer causa común contra ellos”. Pero salió el problema que les surge a todos los revolucionarios que se proponen difundir la verdad: la censura. ¿Qué hay que hacer? ¿Escribir libelos anónimos o, como dijo Lenin, hacer uso de ese lenguaje esópico, ese maldito lenguaje al que el zarismo obligaba a recurrir a todos los revolucionarios cuando tomaban la pluma con destino a la publicación ‘legal’?

¡Nada de eso! “Todos se volvieron hacia la única mujer (Gemma, quizás el legado más duradero de Voynich: 'uno de los más impresionantes intentos de presentar una mujer emancipada', escribió el crítico inglés Arnold Kettle) que había en la sala, sentada en el sofá, apoyando la barbilla en una mano y escuchando en silencio la discusión quien dijo: el arma más mortal que conozco es el ridículo. Si ustedes consiguen de una vez hacer risibles a los jesuitas, haciendo que la gente se burle de ellos y de sus reclamaciones, los habrán vencido sin derramar sangre… Creo que una serie de pequeñas hojas satíricas, en verso o en prosa, para venderse baratas o distribuirse libremente por las calles, sería muy útil. Si encontráramos un artista que entrara en el espíritu de la cosa, podíamos tenerlas ilustradas”.

“-Es una idea excelente si se puede llevar a cabo; pero si la cosa se ha de hacer, debe hacerse bien. Necesitamos un escritor satírico de primer orden y, ¿dónde podremos hallarlo?

(…)

Riccardo dio un puñetazo en la mesa.

-¿Por qué no hemos pensado en El Tábano? ¡El hombre que necesitamos!”

Así es como entra a escena Felice Rivarez, un hombre con una convicción de acero sostenida por el odio y el amor, que ha sobrevivido a la traición política, la desilusión emocional y la tortura física, transformando su dolor en cinismo, donde podemos ver la importancia de la sátira como un arma para poner al descubierto la verdad, en este caso, acerca de la corrupta Iglesia Católica Romana.

El Tábano es una apasionante historia de fervor revolucionario, devoción religiosa, traición clerical y amor romántico de una permanente intensidad, de una convicción con la lucha por la liberación de los pueblos, tema que sigue tan vigente. No por nada en su encarnación de héroe romántico, El Tábano fue valorado como la figura literaria más popular de la URSS, popularizándose entre los lectores tras la revolución de 1917. Se sabe que durante la Segunda Guerra Mundial, este libro ocupaba un lugar especial en las mochilas de los combatientes soviéticos y, cuando el ánimo decaía, recuperaban sus fuerzas releyéndolo. Hasta Pavel -el joven comunista y protagonista de la novela Así se templó el acero de Nicolái Ostrovski, muy difundida sobre todo entre las filas de la izquierda- que sufre por sus horribles sacrificios, encuentra apoyo permanente en el ejemplo de El Tábano. Así que no puede faltar en la lectura obligada de todos los jóvenes.