Independencia fallida con la 4T

La 4T tiene serios problemas existenciales: por un lado, se promueve como progresista con acciones como ser anfitrión de líderes y presidentes izquierdistas de AL y, por el otro, muestra sumisión y entrega a los presidentes estadounidenses, llámense Trump

Capitán Nemo

2021-09-19
Ciudad de México

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene serios problemas existenciales: por un lado, se promueve como progresista con acciones como la de acoger, mediar o ser anfitrión de líderes y presidentes izquierdistas de América Latina y, por el otro, muestra sumisión y entrega a los presidentes estadounidenses, llámense Donald Trump o Joseph Biden. La trampa de un gobierno tirano consiste en hacer creer a los mexicanos que es cercano al pueblo. Para ello, en lugar de crear y fortalecer el empleo, regala migajas del presupuesto en programas asistencialistas, con lo que únicamente buscan ganar el voto y perpetuar la imperante pobreza de la gente. Tampoco basta con que haya decretado el fin de la era neoliberal si sus acciones son recetas fallidas de un capitalismo conservador y rancio que ha empeorado la vida de los mexicanos.

Y es que no puede haber más incertidumbre si de una desgracia pasamos enseguida a otra y no sabemos por dónde nos llegará la próxima calamidad. Las muerte y pobreza serán el sello de este gobierno, desde la tragedia en Tlahuelilpan hasta la mala actuación en desastres naturales, inundaciones, derrumbes, huracanes, obras fallidas como la Línea 12 del metro, negativa a atender a los niños con cáncer, pésima actuación ante la pandemia, impunidad del crimen organizado, etc. Esta tragicomedia mexicana se disfraza con dichos, ocurrencias y fanfarronadas estúpidas; mientras el país se sume en un caos, nos volcamos por las preocupaciones diarias, no reparamos en la vulnerabilidad de la soberanía en que nos ha colocado la “Cuarta Transformación” (4T) ante Estados Unidos (EE. UU.).

En el mes patrio, las ocupaciones de este gobierno son el jolgorio y pasar como nacionalistas. Mientras, la soberanía alimentaria se ve amenazada cuando dependemos de las importaciones a EE. UU. en 66 por ciento, tanto de productos básicos como de maíz, trigo y leche; energéticos como la gasolina y ni qué decir de la tecnología o de las vacunas contra el Covid-19. Si lo vemos por el lado de las exportaciones, parecería que estamos bien, éstas alcanzan 80.2 por ciento de los productos hacia los EE. UU.; tal cifra nos llevaría a pensar en cierta fortaleza de las empresas y de la producción nacional. Pero, al acercar la lupa notaremos que somos rehenes de las trasnacionales que maquilan en México, ya que el 88 por ciento de los productos exportados corresponden a bienes manufacturados, es decir, a la industria automotriz, electrónica y autopartes, entre otras actividades que no son mexicanas, pero que son directamente beneficiadas con el tratado de libre comercio con América del Norte. Pero no solo eso, en días pasados circularon imágenes de la brutal represión contra inmigrantes en la frontera sur de nuestro país por el Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional. Si con Donald Trump el gobierno de la 4T no dudó en militarizar la frontera para hacer “el trabajo sucio” a EE. UU., hoy la represión y las redadas son tan feroces y abiertas que uno ya no sabe si en el Suchiate comienza la frontera de México o la de EE. UU.; lo que resulta evidente es que México es hoy, más que nunca, patio trasero de los norteamericanos.

Para los migrantes queda claro que en México hay un gobierno represor, que con una mano saluda a los mandatarios de los países latinoamericanos y con la otra apuñala a sus ciudadanos, que el único delito que han cometido es haber nacido pobres y buscar una oportunidad, la misma que anhelan los mexicanos a quienes afectan masivamente los bajos salarios y la falta de empleos en el país, que históricamente han emigrado a EE. UU., y que ahora ven cómo el Gobierno Federal presume sin recato el envío de remesas como si fuera un mérito de su gobierno y no resultado del sacrificado esfuerzo de quienes se alejaron de sus familias para asegurarles un futuro.

El sueño de los padres de la patria en torno a una América unida se ve frustrado con las acciones de personajes como AMLO. ¿Qué dirían Simón Bolívar, Miguel Hidalgo, Sucre y San Martín cuando México pisotea los derechos fundamentales de los migrantes? Por ello, en estos días, cuando nos sentimos muy mexicanos y disfrutamos las fiestas patrias, no debemos olvidar que, ante la tiranía de la 4T y el deterioro de las condiciones de vida de los mexicanos, nos queda todavía un camino de lucha para lograr, de una vez por todas, nuestra ansiada independencia y libertad.