Desastres naturales ponen a prueba a la 4T

El Reporte Especial aborda la tragedia de miles de familias, víctimas de las inundaciones; de la reacción tardía de las autoridades en los tres órdenes de gobierno, y de las consecuencias de desaparecer el fondo para enfrentar los desastres naturales.

Redacción

2021-09-19
Ciudad de México

Nuestro Reporte Especial aborda la tragedia de miles de familias, víctimas de las inundaciones y de la reacción tardía de las autoridades en los tres órdenes de gobierno; habla de las consecuencias de la decisión oficial de desaparecer el fondo para enfrentar los desastres naturales, fondo que ahora brilla por su ausencia y desaparición.

Las inundaciones causadas por las lluvias torrenciales, por tormentas que azotan las costas occidental y oriental del país, han hecho aflorar muy pronto las consecuencias de una política electorera orientada solo a conservar el poder y no a la protección y el bienestar de las mayorías. ¿Dónde se encuentra el fondo que se destinaba a enfrentar el embate de las fuerzas de la naturaleza? ¿Por qué es más difícil para el Ejército auxiliar a las víctimas del desastre, como hacía antes?

Miles de afectados atestiguan, porque lo sufren en carne propia, que la ayuda viene de sus hermanos, sus vecinos, de la colectividad, no de las autoridades federales, estatales y municipales, que sirven a una política errónea.

Muy pronto la historia se repite. Los desastres naturales ponen a prueba la resistencia de los hombres, pero sobre todo la capacidad de sus gobernantes para asimilar las experiencias, prevenir y evitar pérdidas materiales y humanas a causa de fenómenos climatológicos. Lo mismo que con la pandemia, que encontró desprevenido al gobierno de la “Cuarta Transformación”, huracanes, inundaciones y derrumbes encuentran a México en peores condiciones.

Los desastres naturales, nada raros en la historia de México, encuentran a esta sociedad y al gobierno que prometió transformarla por cuarta vez, más inermes, sin el fondo que antes existía; insuficiente, pero que representaba un principio de prevención ante los desastres naturales. De tal fondo y de muchos otros (decenas de fideicomisos) ya no se dispone para poder enfrentar la desgracia de los mexicanos que solo cuentan con la solidaridad ciudadana, pero no de su gobierno “transformador”.

Ante la desgracia que sufren los mexicanos en muchas entidades del país, ante el embate de las fuerzas de la naturaleza que han ocasionado destrucción de hogares y pérdida de vidas, las víctimas reclaman hechos, no palabras; acción, no promesas; ayuda concreta, no discursos demagógicos de funcionarios aduladores que apoyan incondicionalmente al Presidente. En el momento del desastre, en medio de la inundación, frente al hogar destruido y los bienes inutilizados por el agua y el lodo, lo que los afectados requieren es un auxilio concreto, el reemplazo de sus pertenencias, alimento, abrigo y techo para su familia… no un censo ni una clasificación para que en el futuro mediato se atiendan sus necesidades y su tragedia familiar; no una ayuda que llegará demasiado tarde.